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Idolos pop y canción cebolla: los nuevos ritmos del musical

Idolos pop y canción cebolla: los nuevos ritmos del musical

A los reestrenos de Piaf y Mercury, la leyenda se suman nuevos títulos para corear: en abril debuta la primera versión local de Mamma Mia, y otro montaje pondrá a John Lennon frente al piano en el día de su muerte. Mientras, Los Contadores Auditores alistan el melodrama Morir de Amor, y el Teatro UC Condicional, su primera pieza musical.

Volvió hecho un monstruo del espectáculo. Era riesgoso y tirado de las mechas creer que uno de los padres fundadores de EEUU pudiera convertirse en un ícono pop que cantara y bailara sobre un escenario. Pero desde su estreno en 2015, Hamilton: An american musical, de Lin-Manuel Miranda, tumbó cualquier idea preconcebida en torno al género, además de sus alcances: ganador de 11 premios Tony, un Pulitzer y hasta un Grammy, hoy sus entradas, agotadas hasta fin de año, pueden llegar a costar sobre los mil dólares. “Está altamente sobrevalorado”, tuiteó con su desenfado habitual el presidente americano, Donald Trump.

Lo esté o no, ciertamente su éxito se ha puesto a la altura de otros musicales que por años han agitado las noches en Broadway, de Cats y Chicago, hasta El rey león. Entre los últimos, Mamma Mia es otro que no ha dado tregua: escrito por Benny Andersson y Bjorn Ulvaeus, ex integrantes del grupo Abba, supera las 7 mil funciones y los 60 millones de espectadores en 18 años de giras y versiones en más de 50 países. El próximo 4 de abril y por primera vez en Chile, una puesta en escena local debutará en el Municipal de Las Condes, dirigida por el bailarín y coreógrafo Eduardo Yedro y producida por Luis Fierro (Annie).

“Llevamos semanas ensayando de las 10 de la mañana a las 7 de la tarde, con entrenamientos físicos y vocales muy intensos”, cuenta la cantante y actriz Annie Murath, quien interpretará a Donna, madre de la protagonista, Sophie (Josefina Montané), en un elenco que supera las 30 personas en escena. “Creo que como buen musical apuesta a ganador sobre todo por la carga emotiva que despierta el repertorio de Abba -con temas como Super Trouper y Voulez Vous-, que para mí se traduce en recuerdos de adolescente en dictadura y los primeros amores. Esa combinación entre música y nostalgia es la fórmula del éxito de este y otros espectáculos”, añade la intérprete, que hasta hoy subirá al mismo escenario para la última función del exitoso concierto teatral Piaf, estrenado en 2012.

Levantando una industria

El ingeniero comercial y productor Francisco Olavarría, de Cultura Capital, responsable, entre otros, de Paul & John (2013), Bowie y Cerati: nada personal (2016), cree que el formato musical apela a una masividad atípica en la escena local, y eso ha despertado el interés del esquivo mundo empresarial. “Uno se cuelga de estos personajes y hits musicales para narrar una historia entretenida y que logre emocionar al público, y no es difícil que resulte en cuanto a cifras, así y todo la crítica sea lapidaria”, opina.

Para este año, nuevamente explorará entre las sombras de otro ídolo imbatible: en junio, y bajo la dirección de la realizadora Pepa San Martín (Rara) y la actriz y directora Natalia Grez, debutará John, el último día de Lennon en el Nescafé de las Artes. Lo protagonizará el actor Gabriel Urzúa (Bowie), “y transcurre ese mismo 8 de diciembre de 1980, cuando fue asesinado”, cuenta Olavarría. De una temprana sesión fotográfica para la revista Rolling Stone, hasta una extensa entrevista horas más tarde en su apartamento en el edificio Dakota de Manhattan, el día en que el líder de los Beatles recibió cinco tiros mortales por parte de un fanático, Mark David Chapman, será la excusa para escarbar en la relación del autor de Imagine con su madre, Yoko Ono y el resto de las mujeres que lo rodearon, además de repasar su repertorio musical.

“Si uno mira lo que ocurre en Broadway, te das cuenta de por qué el rigor ha hecho que esa industria sobreviva por más de 100 años, y no es comparable con la nuestra en términos de producción ni formación, es cierto”, dice el productor, “pero un éxito local como el de Mercury, la leyenda, por ejemplo, es innegable y da cuenta de una escena que se ha ido formando y puliendo de a poco”, añade.

Para el actor Gabriel Cañas, sin embargo, quien brilla como el excéntrico vocalista de Queen en el mismo montaje, que entre el 8 y 11 de marzo retorna al Municipal de Las Condes, “aún falta formación académica para actores chilenos que se atreven a incursionar en este formato”, dice. Visto por más de 70 mil personas desde su estreno en 2014, el intérprete tampoco pasa por alto la baja de peso ni las clases de técnica vocal ni de danza y hasta de canto lírico a las que tuvo que someterse para preparar su papel. Pero sí subraya: “Si ya hemos visto que los musicales tienen buen público y que se están haciendo más y más, sí debería haber mayor preocupación en las escuelas, así varios de nosotros no nos sentiríamos tan ajenos en este territorio”, agrega.

Los debutantes

Cinco hermanas se afilarán las uñas para disputar no solo la herencia de su madre muerta, sino además el amor de dos galanes. En mayo, también en el Nescafé de las Artes y de la mano de Cultura Capital, Cañas protagonizará -junto a Antonia Santa María, Mariana di Girolamo y Gabriel Urzúa- Morir de amor, el debut musical de la dupla Los Contadores Auditores, compuesta por Juan Andrés Rivera y Felipe Olivares. “Se inspira en las telenovelas mexicanas, venezolanas y chilenas de los 80 y 90, con chasquillas pata de araña y grandes hombreras”, cuenta Rivera. “Hicimos una selección de toda esa banda sonora latina de la época, con canciones de Luis Miguel, Juan Gabriel, Yuri, Pandora y Bosé para acentuar el tono melodramático”, añade.

Otro que se probará por primera vez en estas ligas será el Teatro UC, a sus 75 años. A fines de septiembre debutará en su sala en Plaza Ñuñoa Condicional, montaje escrito por Alvaro Díaz (31 minutos) y dirigido por Elvira López. “Será una historia sobre jóvenes que hablará de educación, formación y relaciones. No puedo adelantar más porque aún está en proceso de escritura, pero ya está definido que además del elenco (aún por confirmar), incluiremos a un cuerpo de actores de la escuela para que se preparen para un montaje de estas condiciones”, señala la actriz y cantante, quien ese mismo mes estrenará una versión musical de En la luna, de Vicente Huidobro, en el Teatro Finis Terrae.

“Siempre es desafiante, peligroso y engañador montar un espectáculo de este tipo”, agrega López. “Pero ya existe un público demandante, y es cuestión de tiempo y trabajo ponerse a la altura. La música tiene ese poder de atraer y convocar, y a la vez potencia, pienso, el teatro desde un lugar más popular”, concluye.

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