Culto
Carlos Vives en Viña: el padrino

Carlos Vives en Viña: el padrino

Tiene 56 años y no es la facha la que le ha dado fama: sigue alentando el flujo musical de su país para inundar a la región y el mundo.

Hechos. Carlos Vives no es el prototipo de cantante rompecorazones. Tiene 56 años y no es la facha la que le ha dado fama. Tampoco cuenta con una gran voz -nunca se distinguió por caudal ni técnica-, y anoche durante largos pasajes fue un murmullo que gatilló quejas en redes sociales. Aún así montó la fiesta más grande en lo que va de Viña 2018, superando el carrete de Jamiroquai. A partir de “Pa’ Mayte”, del álbum clave de su bitácora La tierra del olvido (1995), la Quinta Vergara se convirtió en una intensa celebración sin descanso de la música latina con todo su mestizaje.

Si por décadas primero México y luego Argentina fueron las potencias musicales de la región, hoy el puesto pertenece a Colombia y corresponde decir que Carlos Vives tiene rol protagónico en el salto internacional de esa nación. Desde los años 90 cuando este actor de teleseries y baladista se volcó hacia el vallenato -estilo eminentemente popular convertido en un fenómeno pop gracias a él-, Colombia comenzó a sobresalir con un cancionero ansioso de fusionar sus propios ritmos con sonoridades internacionales. Fue lo que Vives hizo. Agregó pop a la combinación original de instrumentos europeos como el acordeón con una base rítmica africana, que conforman el vallenato. Refrescó el sonido identificado con América Latina con el ritmo frenético del género, en un cóctel que perfectamente se puede etiquetar como world music.

Carlos Vives encanta por encarnar detalles en las antípodas del carácter propio de un artista. Es increíblemente generoso en el escenario. Deja todos los espacios para que su espectacular banda brille, en particular el acordeonista Egidio Cuadrado, un virtuoso que lo acompaña desde 1991. También acoge invitados y se convierte en secundario largos minutos como hizo con sus compatriotas ChocQuibTown en dos temas, un combo hip hop en pleno despegue que también apuesta a la fusión de estilos criollos y urbanos. El delirio llegó con Wisin para interpretar “Al filo de tu amor” y “Nota de amor”, como en el cierre de su show invitó a Sebastián Yatra, una nueva apuesta del pop colombiano.

Así es Carlos Vives, un generoso padrino que sigue alentando el flujo musical de su país para inundar a la región y el mundo. Un pionero que a pesar de sus limitaciones donde se para arma una fiesta irresistible.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras