Culto
Pablo Honey: 25 años del disco noise de Radiohead

Pablo Honey: 25 años del disco noise de Radiohead

El álbum que acercó al quinteto hacia el rock alternativo de Estados Unidos, es el que suena menos sofisticado. Lo cierto es que se trata un trabajo con un estilo propio y en el que se pusieron las semillas de lo que vendría después.

El 22 de febrero de 1993, en medio de la efervescencia mundial por el grunge, una banda inglesa llamada Radiohead lanzaba su elepé debut titulado Pablo Honey. Editado por Parlophone, la placa fue considerada por varios medios ingleses como “la respuesta británica a Nirvana”. Algo de eso hay, pues el grupo eligió como productores a la dupla conformada por Paul Kolderie y Sean Slade, estadounidenses, quienes ya contaban con cierto recorrido grabando y produciendo trabajos de los grupos indie en su país. A saber: Dinosaur Jr, Pixies y Buffalo Tom.

La elección del dúo no fue casual. Los de Oxford admiraban el sonido noise que tanto estaba pegando al otro lado del Atlántico. Hacia allá apuntaban las canciones. Sin embargo, acá ya se percibía un rasgo que marca la carrera del grupo: siempre ir más allá. No se trataba de solo copiar, sino que a partir de un punto, explorar diferentes alternativas y formas musicales.


Por ejemplo, “Creep”, el primer single (estrenado meses antes, en septiembre de 1992) da otro mapa sobre lo que sería la carrera de Radiohead en adelante. Es un tema que podría haber estado en el disco sucesor (The Bends) porque es muy noise. Pero tiene ese elemento melancólico tipo The Smiths, que a su vez, es sumamente británico. “Space rock”, guitarras a lo Johnny Marr y un coro en clave Sonic Youth.



El segundo single del álbum fue la excelente “Anyone can play guitar”. Comienza con unos ruidos inquietantes y atmosféricos, y Thom Yorke empieza a cantar algo muy adolescente: “Destiny, destiny protect me from the world/ Destiny, hold my hand, protect me from the world”. Acá no se ven las letras de crítica política y social que vendrían posteriormente en OK Computer. Era lo juvenil, el noise, la moda. Eso era lo que estaba en la cabeza del vocalista. La canción es densa, sucia y ruidosa, pero con una mezcla cuidada que hace que todo se entienda, sobre todo el coro, pegadizo y melódico.

“Stop Whispering”, el tercer single del álbum, suena en parte como un refrito de Dinosaur Jr, pues tiene el sonido filoso y sucio de la escena Seattle, pero mezclado con lo melódico de la tradición británica. Incluso, ya adelanta su estilo space rock. El solo de Johnny Greenwood suena muy en la línea del indie estadounidense (Graham Coxon incluiría ese mismo estilo en Blur años más tarde).


Otro detalle del sonido del álbum se encuentra en el tambor de la batería, es muy en la onda Seattle, es similar al de Chad Channing en el álbum Bleach, de Nirvana. Seco, sucio, bien punky y con una letra acorde: “Stop whispering/ start shouting”.

En definitiva, Pablo Honey es un disco hijo absoluto de su época. Podríamos decir que es como si al brit pop le hubiesen metido low/fi. El objetivo del disco se logró, pero meses después, en septiembre de 1993, Yorke le dijo a la revista Melody Maker: “Me gusta [Pablo Honey], pero fuimos muy ingenuos. No sabíamos cómo usar las canciones de estudio por sus propios méritos”. Por eso, para el siguiente disco llamaron a unos ingenieros cercanos al sonido británico: Nigel Godrich y John Leckie. Pero esa es otra historia.


Sobre el autor:

Pablo Retamal N. |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @pabloretamaln