Culto
Podemos ser héroes

Podemos ser héroes

Este disco no es exactamente la banda sonora de la alabada película Black panther (aunque tres cortes aparecen en la cinta), sino la reacción musical del rapero inspirado en el filme que por primera vez se centra en un superhéroe negro.

“Es la misma frase una y otra vez”, dijo Quincy Jones sobre el rap en la insuperable entrevista a Vulture. También mencionó a Kendrick Lamar entre los escasos artistas actuales que rescata. La estrella de Compton sigue en pleno ascenso creativo y en un proceso de consolidación de su liderazgo que disfruta de la compleja combustión entre el éxito comercial y el respeto de la crítica.

Este disco no es exactamente la banda sonora de la alabada película Black panther (aunque tres cortes aparecen en la cinta), sino la reacción musical del rapero inspirado en el filme que por primera vez se centra en un superhéroe negro. El resultado es una especie de curatoria donde Lamar invita a colegas de género como Travis Scott y Vince Staples, cantantes de R&B como SZA, y apuestas neosoul como Jorja Smith, entre varios.

La sentencia de Quincy Jones acá no aplica. Los textos son largos, densos, con diversidad de voces y secuencias. Las exploraciones rítmicas, entre las especialidades de Lamar, siguen inquietas e ingeniosas. Es música absolutamente paradigmática de este milenio y el momento. Hay canciones como “Bloody waters” y “King’s dead” con una seguidilla de ambientes y fraseos enlazados con apabullante virtuosismo. “Pray for me”, junto a The Weeknd, tiene el detalle de liberar la voz de la estrella pop, generalmente procesada más de la cuenta. Lamar está preocupado de sacar brillo a sus logros, a esforzarse a pesar de los palmoteos. Ahí también hay algo heroico.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras