Culto
Millonaria indemnización a grafiteros de Nueva York tras derribo de la meca del street art

Millonaria indemnización a grafiteros de Nueva York tras derribo de la meca del street art

Un juez de Brooklyn dictaminó el pago de 5,4 millones de dólares a 21 grafiteros del emblemático 5Pointz, por considerar que las obras destruidas "son una expresión de arte a preservar".

Era un verdadero museo al aire libre, siempre en constante transformación, como una obra que no terminaba nunca.

El complejo conocido como 5Pointz, un viejo almacén abandonado cercano al puente que une Manhattan con Long Island City, en Nueva York, estaba pintado hasta el último centímetro con distintas técnicas de graffiti.

Los artistas contaban con el consentimiento de Jerry Wolkoff, dueño de la propiedad emplazada en Jackson Avenue, pero la vieja fábrica fue vendida y el 19 de noviembre de 2013 amaneció pintada de blanco.




A pesar de que artistas como Banksy pidieron que el edificio no fuera derribado, para que se pudiera preservar el espacio que era considerado como la mayor exposición de arte urbano del mundo, el viejo almacén fue reemplazado por un edificio con departamentos de lujo.

Antes de ser cubiertos con pintura blanca y antes de la demolición, los murales de 5Pointz se habían convertido en una atracción turística e incluso fueron utilizados como escenario en películas como Now you see me.

Tal vez la mejor vista de 5Pointz se daba al llegar a la estación elevada de la línea 7 del metro de Nueva York, en Davis Street, donde la fábrica se mostraba en altura con Manhattan como fondo.






El nombre 5Pointz hacía alusión a los cinco barrios de Nueva York uniéndose en un único punto de encuentro.

Wolkoff había dado acceso a los artistas a su propiedad en el año 1993. Desde entonces, el lugar atrajo a cientos de artistas del graffiti, que crearon cerca de once mil piezas, las que se fueron superponiendo una sobre otra a lo largo de los años.

Aunque el propietario defendió durante el proceso que los artistas sabían que el edificio tenía los días contados, la destrucción de 5Pointz alimentó un intenso debate sobre si el graffiti debe ser considerado un arte que debe ser protegido o si el dueño del edificio tiene los derechos de las obras creadas sobre sus paredes.

Esas fueron las dos preguntas esenciales que se debatieron en un juicio que terminó en noviembre pasado. Duró tres semanas y los 21 artistas que participaron en la demanda basaron su argumentación en la Ley de Derechos de los Artistas Visuales de 1990, que permite prevenir la destrucción intencionada o negligente de cualquier trabajo de amplio reconocimiento público.

Los artistas pensaron incluso en comprar el edificio, pero su valor se había disparado a más de 200 millones de dólares.

El barrio de Long Island City está sumido en un intenso proceso de transformación, con bloques residenciales abriéndose espacio entre los almacenes.




Si bien los artistas nunca firmaron un acuerdo con el dueño del edificio, lo que dificultó la causa, tras escuchar los detalles presentados por los grafiteros, el jurado se puso de su lado, al considerar que debían ser compensados por el daño causado a 36 de sus obras.

El juez federal Frederic Block no solo confirmó la recomendación, sino que dictaminó el pago de 5,4 millones de dólares a 21 grafiteros del emblemático 5Pointz, por considerar que las obras destruidas tras la demolición del inmueble “son una expresión de arte a preservar”.

Su sentencia amplió a 45 el número de obras que merecían haber sido protegidas sobre la base de la legislación vigente.

Block consideró que la colección artística que se mostraba en las paredes era de gran calidad y destacó la técnica, la maestría y la visión utilizada por sus creadores, “que merecía haber sido expuesta en museos de renombre”.

También comentó que las paredes de 5Pointz fueron pintadas por artistas de distintos lugares del mundo y que algunas pinturas fueron productos de prestigiosas escuelas de arte. “Muchas hablan de problemas sociales de nuestro tiempo”, añadió.

Eric Baum, el abogado de los artistas, considera que el veredicto final representa una importante victoria para los maestros del aerosol en Estados Unidos.

“El mensaje es muy claro”, dice citado en un artículo de El País, “el arte protegido por la legislación federal debe ser cuidado y no destruido”.

El espíritu de 5Pointz, concluye, “seguirá así vivo durante generaciones”.




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