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Culto
Traductor de Nicanor Parra lo recuerda como un “inveterado manipulador”

Traductor de Nicanor Parra lo recuerda como un “inveterado manipulador”

David Unger, a cargo de Antipoems: New and selected, escribió un artículo en The Paris Review.

Ayer se cumplió una semana de la partida de Nicanor Parra, el creador de la antipoesía que a los 103 años murió en su casa de La Reina. Fue uno de los últimos artistas universales que tuvo Chile a la altura de Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

En 1960, el autor de Poemas y antipoemas fue traducido al inglés con Antipoems en la editorial City Lights Books, de Lawrence Ferlinghetti. El autor beat tradujo versos de Parra junto a sus colegas Allen Ginsberg, William Carlos Williams, Thomas Merton y Denise Levertov.

Después aparecieron otras traducciones como Poems and Antipoems (1966) y Emergency poems (1972) a cargo de Miller Williams. Este último ejemplar fue editado por New Directions. El prestigioso sello luego presentó Antipoems: New and selected, en 1985, labor de edición y traducción del guatemalteco David Unger. “Nicanor Parra, el macho Alfa”, con este título Unger publicó este lunes un artículo recordando su trabajo con Parra en la revista The Paris Review.

“Desde el principio, Parra estuvo profundamente descontento. Esperaba que Allen Ginsberg, con quien había leído en la American Society, lo editara, aunque Ginsberg apenas hablaba español y no le interesaba en absoluto la tarea”.

“Me encantó su poesía, su estilo anárquico, irreverente, la falta de pomposidad…”, escribe Unger, quien partió traduciendo a Parra en 1973. Luego comenta que al editar Antipoems: New and selected “Parra canceló reuniones y se negó a responder las consultas”. Unger dice que siguió trabajando en los manuscritos y enviándole los resultados a su editor, Frederick Martin. “El se los envió a Parra para sus revisiones finales. Parra era un inveterado manipulador (…) Nunca le respondió a Martin, ni a ninguno de sus interlocutores chilenos”. La historia continúa con el reencuentro de Parra y Unger en Guadalajara, cuando al autor de los Artefactos recibió el Premio Juan Rulfo, en 1991.

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