Culto
La vida del oso: detrás del fenómeno Paddington

La vida del oso: detrás del fenómeno Paddington

Antes del cine, el oso animado fue un personaje clave de la literatura infantil británica, con una conexión con Sudamérica. Hoy, su segunda aventura en la pantalla grande conquista a la crítica.

Hasta los mismos críticos que la han llenado de elogios están aún debatiendo cuál es exactamente el secreto del éxito de Paddington 2. No es la fórmula de Pixar, que esconde temáticas complejas y adultas en historias en apariencia para niños. Tampoco tiene que ver con una relevancia social mayor, ya que si bien aborda algunos asuntos contingentes, es sólo de manera marginal y casi accidental. El misterio está en cómo una cinta ha conquistado unánimemente a la crítica siendo sólo una película para niños sobre un oso parlante, sin mayores pretensiones.

Esa unanimidad no es un decir: la semana pasada, Paddington 2 se transformó en la cinta mejor reseñada en la historia del portal Rotten Tomatoes, con un 100% de críticas positivas, luego de sopesar 164 reseñas profesionales (principalmente de medios anglosajones), marca que antes sólo habían conseguido Toy story 2 y la actual nominada al Oscar, Lady Bird.

El logro no implica que la película pueda pelear el título a la mejor cinta de la historia, y, como todo lo relacionado a Rotten Tomatoes, es debatible: el portal separa las críticas en una lógica de blanco y negro, donde las reseñas se dividen sólo en buenas y malas, sin importar los matices en cada categoría. Un 100% para Paddington 2 significa que, hasta el momento, todas las críticas especializadas la han encontrado entre aceptable a brillante. En el portal Metacritic, que a diferencia del anterior sí saca un promedio con todas las notas de la crítica, tiene puntaje 88 de 100 posibles.

Pero incluso obviando el siempre cuestionable ejercicio de poner notas en el cine, la producción, que se estrena este jueves en Chile, parece haber conquistado a la crítica de una forma que pocos esperaban. Un fenómeno sorpresivo que desde los primeros días de 2018 ya tiene a una película que acaparará el interés de la industria en sus próximas semanas.

De Sudamérica al mundo

El oso Paddington, protagonista de la cinta, es un personaje clásico de la literatura infantil británica, que está próximo a cumplir 60 años desde su primera aparición. Su creador, Michael Bond, no dejó de escribir historias sobre el personaje desde 1958 hasta su muerte el año pasado, vendiendo más de 30 millones de copias y con un trabajo póstumo aún por publicar.

Paddington es un oso siempre vestido con un abrigo azul y un sombrero rojo, acompañado de una maleta, y sus buenas modales y educación son sólo eclipsadas por su torpeza.

Un personaje que, casi por casualidad, tiene una fuerte conexión con Sudamérica: Paddington es de origen peruano. Mientras definía la historia del personaje, Bond quería que el oso llegara a Inglaterra desde una locación exótica, donde fuera adoptado por una familia de la capital británica, primero optando por África. Cuando el agente de Bond le comentó que no habían osos en ese continente, el autor mostró un extraño respeto por la realidad geográfica en el mundo de la ficción, y decidió hacer a Paddington peruano, específicamente un oso andino, presente en Sudamérica desde Bolivia hasta Colombia.

En el país incaico la popularidad del personaje no se acerca a la que tiene en el Reino Unido, aunque de todas formas ha ido armando una fanaticada, principalmente impulsada por la embajada británica en Perú, que en 2015 financió una estatua del personaje en Lima, y que ha promovido fuertemente sus dos películas.

A pesar de su popularidad en Europa, el personaje recién saltó al cine con su película homónima de 2014: mezclando actores de carne y hueso con animación por computadora, Paddington recibió buenas críticas y recaudó US $ 268 millones. Pero es su secuela, ya estrenada en lugares como Estados Unidos e Inglaterra, la que ha transformado la saga en algo digno de análisis.

En la historia, Paddington es acusado de un robo que no cometió, incriminado falsamente por un actor en decadencia (Hugh Grant), por lo que es sentenciado a diez años de prisión. Con su afable personalidad, por supuesto la estadía en prisión de Paddington está lejos de ser un drama, pero sí pone a prueba su política de ser amable todo el tiempo. Mientras, su familia adoptiva busca formas de probar su inocencia.

El portal Vox comparó la cinta favorablemente con la nominada al Oscar Babe: el cerdito valiente, que en 1995 también conquistó a la crítica con una historia orgullosamente infantil: “Como esa película, Paddington es un sutil llamado a la tolerancia y los buenos modales”.

Sin ningún punto político de por medio -aunque varios críticos han notado una defensa a las sociedades multiculturales y a la inmigración en el mundo de Paddington-, el consenso pareciera ser que Paddington 2 se limita a lo básico -contar una buena historia- y un elenco de nivel (que incluye además de Grant a Sally Hawkins, Brendan Gleeson y Julie Walters) para defender el valor de la inocencia en un mundo que pareciera haberla dejado atrás, tanto en la pantalla como en la realidad. La revista Entertainment Weekly lo resumió así: “con un encanto tipo Wes Anderson y un corazón amable, la película te deja sintiéndote cálido y cómodo, al igual que su protagonista”.

Sobre el autor:

Matías de la Maza |
Periodista de La Tercera.