Culto
Las chicas pop que desafían a la Cumbre del Rock

Las chicas pop que desafían a la Cumbre del Rock

Denise Rosenthal, Camila Gallardo y Supernova, símbolos del pop chileno de ayer y hoy, estarán en el evento del próximo fin de semana en el Club Hípico. Aquí, debaten en torno a los prejuicios y a presentarse en un evento asociado históricamente a las guitarras.

La Cumbre del Rock Chileno se ha quedado corta. Al menos en su nombre. En su nueva versión de este sábado 27 en el Club Hípico, el evento se ha abierto casi de manera inédita a algunas de las más reconocidas figuras de una etiqueta que siempre observa desde las antípodas: los artistas crecidos en el pop de apetito más masivo y comercial. En ese casillero, y compartiendo cartel con El Cruce, Portavoz, Álvaro Henríquez, Los Jaivas y Ana Tijoux, entre otros, aparecen Supernova, hoy reconvertidas en dúo, pero bajo el alero de hits como Maldito amor; Denise Rosenthal, quien partió en el programa Amango y hoy escala como crédito pop gracias a su última entrega, Cambio de piel (2017); y Camila Gallardo, también de cuna televisiva (pasó por The Voice) y sin un álbum aún en sus registros, pero con un puñado de singles que la han situado como una figura promisoria.

Rosenthal, Gallardo y una de las representantes de Supernova, Constanza “Coni” Lewin, se reunieron con Culto para debatir en torno a prejuicios, a trabajar en discográficas multinacionales y a las alusiones solapadas que han recibido de colegas como Camila Moreno, quien decidió bajarse de la cita al no estar conforme con la programación, remarcando que el artista independiente, sin agencia ni sello, “es ninguneado”.


*¿Yo rockera?

Las tres artistas tuvieron una reacción inevitable cuando recibieron el primer llamado para asistir al espectáculo. “Yo lo que sentí fue: llegó la justicia. Desde el año pasado que quedé con la bala pasada, porque me dijeron que Supernova era muy pop para la Cumbre, pero después veo a la Javiera Mena o Álex Anwandter y pienso ‘¿por qué no podemos estar ahí?’”, relata Lewin.

Rosenthal se suma: “Es bueno y positivo que existan estos escenarios para pulirnos todos los músicos sin prejuicios, independiente si es pop, rock o lo que sea. Es una clasificación que sólo existe en la música chilena, en Europa o EE.UU. es simplemente música popular. Y me dio mucho miedo y ansiedad, obvio. Yo ya llevo mucho tratando de eliminar esta clase de prejuicios”.

Su compañera Camila Gallardo -ambas son parte de Universal Music- experimentó algo similar, resumido en un solo concepto: “presión”. “Es una presión que quizás es innecesaria, que no deberíamos tener los de la nueva generación, pero que igual la tenemos al compartir escenario con gente tan grande como Los Jaivas. Da miedo enfrentarse a esos tiburones que llevan años nadando en el mar. Siento que mi música tiene que estar al nivel, que ojalá encuentre la misma vibra, la misma buena onda y el mismo nivel de influencia que tienen Los Jaivas”.


*La reacción del público

Quizás parte de la incertidumbre de participar de una cita como la Cumbre del Rock radica en la reacción del público. “No creo que el público que vaya a estos eventos tenga ganas de pifiarte. Las redes sociales son un disfraz, no creo que la gente que se atreve a tirarte basura por teléfono sea capaz de decírtelo en la cara. La gente es más buena de lo que ellos creen”, opina Gallardo.

“Yo no estoy de acuerdo con eso”, ataja su coetánea. “Creo que la gente no tiene el nivel de conciencia no más, a veces nos ven como algo no tan humano, es como ‘¿por qué están ahí?’”.

La cantante de Supernova tiene la perspectiva del tiempo: cree que el público hoy es más respetuoso. “En la época de éxito de Supernova en los 90 jamás hubiéramos tenido la posibilidad de participar en algo como la Cumbre. Menos mal que no había redes sociales, aunque teníamos mails saturados de mala onda. Nos tiraban botellas, monedas, alambres, plátanos. Pero ahora ya no existe ese público tan monstruoso”.


*El caso Camila Moreno

Las tres cantantes reconocen que los prejuicios no sólo vienen desde el público; también asoman desde sus propios colegas. “A veces porque vienes de la TV o haces pop o eres comercial, está la visión de que no eres cool”, define Gallardo. Lewin apela a su condición de histórica: “Yo me siento orgullosa de ser pop y voy a morir con las botas puestas”, proclama, aunque luego suma una historia compleja: “Una vez tocamos en la Estación Mapocho y cierta banda nos saboteó el audio. (Piensa un poco) Eran Los Pettinellis. Yo no me escuché nada. Nos decían que teníamos que terminar. Yo me quería puro ir. Fue muy penca, pero decidí seguir. Y nadie se murió. Aquí estamos, aquí seguimos”. De hecho, Lewin es la única que declara haberse enterado de la renuncia de Moreno a la Cumbre.

“El que quiere tocar, toca no más. Es lo que hay que aceptar cuando vas a un evento de 40 bandas, tienes que adaptarte, sabes que el show va a tener una duración acotada. El que no pueda aceptar eso es una lástima, porque al final lo único que va a quedar es que Camila Moreno no estuvo en la Cumbre del Rock. Es fome cuando un artista toma una decisión radical por algo chico”.

Gallardo: “Yo lo tomo de otra manera, hay que aprovechar la posibilidad que te dan. Hay quizás cierta tensión entre los artistas independientes y los que tenemos sellos, es válido. Pero yo llamo al arte, a que te están dando la oportunidad”.

Rosenthal cierra: “A mí no me importa el horario, yo le habría dado mi espacio a ella si fuera necesario. Estoy agradecida por el sólo el hecho de estar ahí”.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.