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Culto
¿Por qué Coco no pudo mantener su nombre original en Brasil?

¿Por qué Coco no pudo mantener su nombre original en Brasil?

El título de la aclamada película animada tiene dos connotaciones en portugués que llevaron a elegir otro nombre para la producción.

Coco ha cosechado buenas críticas en los distintos países en que ha sido estrenada. De hecho, es una fuerte competidora en la próxima entrega de los Oscar en al menos dos categorías: Mejor Película Animada y Mejor Canción Original.

Sin embargo hay un país que aún no ve en sus salas de cines la más reciente producción de Pixar. Brasil estrenará Coco este jueves 4 de enero, pero con un nombre diferente al sencillo título de dos sílabas con el que fue difundido en el mundo.

Viva – A vida é uma festa! (Viva, la vida es una fiesta) fue el nombre elegido en el gigante sudamericano por las dos acepciones que tiene la palabra “Coco” en portugués: la fruta coco y “cocô” que significa “caca”.

El blog Pixar Brasil atribuye a este motivo el cambio de nombre, y los realizadores estaban al tanto de la situación. En entrevista con The Huffington Post, el co-director Adrian Molina explicó: “El tema surgió en reuniones en donde hablamos de locaciones en diferentes áreas y sabíamos que el nombre sería cambiado en Brasil. Creo que ahora se llama Lupita. Obviamente cambiamos algunos nombres, pero creo que la esencia de la historia se mantiene en todos los lenguajes”.



Efectivamente “Mamá Coco” se llama “Lupita” en el doblaje brasileño, no así en Portugal, país en que la cinta se estrenó el 23 de noviembre con su nombre original.

Este es el primer nombre de personaje que se cambia en Brasil, ya que usualmente respetan los nombres originales de las películas agregando un subtítulo que la haga “más local”.

Así ocurrió con Sing! que se estrenó como Sing – Quem Canta Seu Males Espanta (Sing. Quien canta sus males espanta). Otro caso fue la premiada en los Oscar 2017 La la land que se tradujo en Brasil como La La Land – Cantando Estações (La La Land. Cantando estaciones).

“Se suele añadir una expresión en el idioma local para conectar con un público que, en su mayoría, no sabe inglés. Además, la ley brasileña no permite que se repita el nombre de dos películas. Con esta fórmula se evita el problema legal, pero da como resultado títulos muy largos y, a menudo, poco afortunados”, dijo la periodista Mariane Morisawa en Verne.

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