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Culto
El Star Wars de mi padre: una discusión generacional

El Star Wars de mi padre: una discusión generacional

Una conversación entre un hijo, de 26, y un padre, de 52, para entender las distintas formas en las que ha sido recibida Los Últimos Jedi.

Vi Star Wars por primera vez en 1997, con seis años, cuando la película original fue reestrenada en los cines. El Imperio contraataca y El regreso del Jedi las vi en televisión en esos veranos en que TVN hacía especiales y las daba todas, y luego me las repetí múltiples veces en DVD. Las precuelas las fui a ver todas al cine, y en su minuto no me molestaron tanto. Luego llegó la adultez y me di cuenta que realmente no lo pasé muy bien. Amé El despertar de la fuerza en 2015, no tanto Rogue one (2016), y me gustó mucho Los últimos Jedi, a pesar de sus fallas (y ya la he visto tres veces, y contando).

Mi padre vio Star Wars por primera vez en 1978, cuando se estrenó en los cines chilenos, con casi un año de retraso con respecto a Estados Unidos. Según lo que la memoria permite cuando se intenta recordar eventos de hace 40 años, fue en el cine Metro de Valparaíso. “Chile era un país muchísimo más aislado de lo que es hoy día, y uno se enteraba de las cosas mucho después. Y recuerdo haber rallado inmediato con la película”, me dice. Las siguientes las iría a ver todas al cine. Cinco de las últimas seis que se han estrenado, conmigo.

En las últimas dos semanas, Los últimos Jedi, la última película de la saga, ha sido objeto de varios debates. A pesar de que la crítica la amó de forma casi unánime, hay un grupo entre el público que no ha quedado tan contento. Parte de ellos (los lúcidos) apuntan a fallas cinematográficas y narrativas de la cinta, como toda una subtrama (Finn y Rose) que no parece apuntar a ningún lado. Otros (los que actúan como si tuvieran 12 a pesar de ser mayorcitos), cacarean que la cinta es un fracaso por no hacerle caso a los fanáticos y por sentir que destruye el legado de la trilogía original, amenazando casi a golpes a cualquiera que difiera.

Pero entre medio de ese ruido, asoma una discusión de fondo: para alguien que creció con el universo de Star Wars de 1977, la galaxia presentada en la nueva trilogía puede parecer un mundo completamente distinto. Hay una evidente diferencia entre las experiencias de quienes crecieron con las cintas originales, versus los que tuvimos que hacerlo con las precuelas. Para los primeros, las nuevas películas pueden tomar riesgos innecesarios con una historia que era redonda. Para los segundos, son un paso necesario para entusiasmar a nuevas generaciones con la franquicia.

Considerando que, además, Star Wars es en esencia una saga con relaciones familiares (sean familias de sangre o de vida) como su principal eje narrativo, decidí que la mejor forma de ilustrar las percepciones generacionales en torno a la película era entrevistar a mi padre. A diferencia de Luke, la discusión fue constructiva y todos mantuvimos nuestras extremidades.



El otro día que la vimos (mi segunda vez), dijiste después algo como “este no es el universo que uno conoce”. A qué te referías con eso.

-Creo que todas las realidades dependen desde donde uno se para para vivirlas. Cuando uno ve la película de ahora, tiene cosas notables, como la última hora. En términos audiovisuales, ese clímax es algo sublime. Pero, por algo uno se queda con esa última hora. Hay un valle muy largo en el que hay elementos que a uno le parecen innecesarios. Pero sé que a otra gente, más joven, le parece que esos momentos sirven para crear nuevos universos. Uno tiene que entender, con la edad que tiene, que para la gente joven, este es el universo que están conociendo, el que están empezando a admirar. Cuando salí de la película me costó entender qué sentía con respecto a ella. Y eso me llevó inmediatamente a pensar que, la película para mí, no es mejor que El Imperio contraataca.

-Dudo que para alguien haya sido así.

-Es que para mí es la mejor de todas, pero es por muchas cosas: por cómo me sentía yo en ese tiempo, por lo que estaba viviendo, por lo que vivía el país. Y me di cuenta que es imposible pedirle a esta película que me haga sentir como me sentía cuando tenía 15, 16 años. Es injusto pensar en eso. Para mí, nunca va a existir mejor personaje que Darth Vader. En las primeras tres películas, Vader ES Star Wars. Pero creo que Los últimos Jedi tiene un tremendo mérito, que es que, para mí, por primera vez hay otra presencia tan potente como esa, que es Mark Hamill (Luke Skywalker). Si uno evalúa lo que Hamill hacía como actor en la primera película, versus esta, es como si fuera una persona completamente distinta (N. de la R: lo dice como algo bueno).

-A mí siempre me pareció que, sobre todo en Una nueva esperanza, la actuación de Hamill es bien plana.

-Yo diría derechamente débil. Algo liviana. Pero acá tuvieron la inteligencia de entender que un personaje como Luke tenía que madurar. No sólo por los años, sino porque a uno le pasan cosas. La gente cambia cuando le pasan cosas. Y la gracia es que eso hace que yo, 40 años después, me pueda seguir sintiendo identificado con el personaje. Yo creo que ya sólo por la interpretación de Mark Hamill, esta película vale la pena ir a verla.

-Me pasa con el arco dramático de Luke Skywalker que siento que es un perfecto comentario a lo que es esta trilogía aquí: que el seguir pegado en las películas anteriores y sus personajes no es posible, ni correcto. Hay una responsabilidad de seguir avanzando más allá de la historia original. Mucha gente no lo sintió así. Algunos han dicho que la forma en que Luke muere, es faltarle el respeto a la trilogía original.

-Yo encontré preciosa la manera. Creo que fue precioso cómo resuelven lo que le pasa a Luke. No es posible pensar que estas películas iban a seguir centradas en tres personajes que tienen más de 60 o 70 años. Independiente que sigan siendo relevantes para la historia. Y siempre lo serán. Entonces que la película apueste por cosas nuevas no es que busque olvidar lo anterior. Sólo busca una nueva audiencia. La película no puede ser la de los 70 y que la gente se siga sorprendiendo.

-Yo defiendo mucho esta película y el Episodio VII porque siento que esta es “mi” trilogía. Sé que en estricto rigor fueron las precuelas, pero no tengo mucho que rescatar de ahí, a pesar de que eran las primeras Star Wars que vi en el cine. Pero esta es la primera trilogía con la que realmente me puedo entusiasmar.

-Si de mí depende, yo iré a ver una nueva Star Wars cada vez que salgan en el cine. Pero sí, es verdad, probablemente nunca sentiré más esa emoción que sentí a los 12 o 13 años. Pero eso no es culpa de la película. Lo que no significa que estas películas no produzcan otras cosas, y tengan distintos niveles de lectura.

-Entre las cosas que creo que hace muy bien esta película, y la anterior, es que escoge muy bien a la generación de actores nuevos que recibe la posta de Star Wars

-Creo que hay algunos que están muy bien. En otros casos, es discutible. Sobre todo el villano (Kylo Ren), creo que, su problema, es que no habrá nunca un villano tan bueno como Vader. Y creo que este actor (Adam Driver) está mucho mejor en esta cinta que en la anterior. Pero sigue sin ser Vader. Pero es una interpretación súper personal, y a la vez súper injusta con él. Quizás las nuevas generaciones lo encuentran mejor villano de lo que lo encuentro yo.

-No es tan así. He intentado harto en este tipo de discusiones con gente de mi edad argumentar que Kylo Ren es un muy buen villano. Y creo que su mayor fuerza es que no trata de ser Vader. Parte de su conflicto, es justamente que está a la sombra de ese personaje. Y creo que fue inteligente incorporar ese hecho, que se vive tanto delante como detrás de cámaras, en su personalidad.

-Claro, que no es suficientemente malo, y por eso busca sobrecompensar.

-¿Te molestó por ejemplo que desestimaran las teorías que uno podría haber tenido con los misterios actuales de la saga, como los padres de Rey?

-Creo que lo podrían haber resuelto mejor. Porque si finalmente vas a revelar que no importaba, ¿Para qué le diste importancia en un primer lugar? Eso sí, creo que la gracia de esta película, es que cambia esa noción de los que crecimos con la trilogía original, que nos decía que para ser un Jedi tenías prácticamente que ser de la realeza. Esta grafica que cualquiera puede tener esa cualidad que te hace especial. Eso es súper valioso, aunque quizás no era necesario ser tan evidente.

-Por último: ¿Destruye esta película el legado de la original?

-Para nada. Para empezar, es indestructible. La emoción quienes sentimos cuando la vimos a los 12 años, es algo para siempre, y hoy sentimos la emoción de haberle transmitido el gusto por algo así a nuestros hijos. Es algo complementario, y eso no va a desaparecer, hasta que se nos olvide.

Sobre el autor:

Matías de la Maza |
Periodista de La Tercera.