Culto
Música chilena: poco avance

Música chilena: poco avance

Todo un panorama diverso que arroja una conclusión curiosa y sensible sobre todo para los más jóvenes: hubo movimiento en Chile, pero muy poco avance.

Fue un año en que pasaron muchas cosas, pero no queda claro si este 2017 fue particularmente bueno para la música chilena. Si la cosa tuviera que ver con resumirlo todo en un solo nombre, la decisión sería fácil e indesmentible: Mon Laferte fue la chilena de la temporada y la voz que más elogios, éxitos comerciales y arrastre cosechó en los últimos 12 meses. Sin embargo, y a pesar de su generoso trato con los músicos locales (tal como se pudo ver en su último concierto en Movistar Arena), su triunfo es algo que se consolidó desde afuera lo que necesariamente obliga a mirar qué ha pasado en la interna con la música nacional. Y ahí la conclusión es que fueron los más viejos los que sacaron la cara. Dos de los mejores títulos del año, La Canción que te Debía y Fiesta, fueron firmados por dos leyendas de la música chilena como Congreso e Inti Illimani Histórico. Incluso la otra facción del “Inti”, la de los hermanos Coulón, publicó El Canto de Todos, el mejor de los muchos álbumes publicados en homenaje a la más universal de las creadoras chilenas. Y aunque muchos otros se sumaron de distintas formas al centenario de Violeta, la sensación es que hubo demasiada dispersión en los tributos. Simbólico en ese sentido es que haya sido el concierto del Teatro Colón, en Buenos Aires, el que quedó en la retina respecto del gran motivo musical de este 2017.

Por su lado, las generaciones más jóvenes no tuvieron a un vencedor claro como en temporadas anteriores: Ana Tijoux en 2014, Camila Moreno en 2015 o Alex Anwandter en 2016. Fernando Milagros firmó el mejor título eléctrico de los últimos 12 meses (Milagros) y no hubo muchas más novedades relevantes respecto de los nombres que han sido protagonistas de la escena desde 2000 en adelante.

Las tendencias que se impusieron fueron otras: el pop de raíz, con gente como Bloque Depresivo, Rulo y Demian Rodríguez, y la cumbia casera, que es la más reciente fusión de la reina madre de los géneros tropicales, y que vio la consagración definitiva de Santaferia con uno de los buenos discos chilenos de la temporada (En el Ojo del Huracán) y una colaboración con otro de los “inesperados” protagonistas del año: Roberto Márquez, de Illapu, que estuvo prácticamente en todos lados y que sigue demostrando que la única forma de encarar el escenario es con una interpretación que esté a la altura del sentimiento.

Pasaron más cosas buenas este 2017: la estupenda Cumbre del Rock Chileno, el primer Caupolicán de Ases Falsos; el celebrado debut de Lanza Internacional y el exitoso peregrinaje internacional de Américo. Pero también hubo episodios desafortunados como el fallido estreno de Día Cero con ex miembros de La Ley; la frustrada reunión de Los Tres; la grave polémica que remeció la formación de Los Tetas y las acusaciones lanzadas contra alguno de los exponentes del novísimo pop capitalino como Planeta No. Todo un panorama diverso que arroja una conclusión curiosa y sensible sobre todo para los más jóvenes: hubo movimiento en Chile, pero muy poco avance.

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