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Memoria de familia: Pascual Brodsky y su debut literario

Memoria de familia: Pascual Brodsky y su debut literario

La novela Años de fascinación ficciona el pasado del autor marcado por la historia reciente de Chile.

Corrían los años 90 y el paisaje urbano estaba cambiando desde hacía por lo menos una década en Santiago. La comuna de Ñuñoa no era la excepción.

“La demolición parecía una consecuencia natural de la vida puertas adentro que practicábamos en el pasaje”, dice Marcial, uno de los tres hijos de Isabel, quienes habitan un hogar de Plaza Egaña, donde abundan los recuerdos familiares.

Son años complejos e Isabel decide reabrir la causa por el asesinato de su padre en el Tercer Juzgado del Crimen. Es el Chile postdictadura, pero seguirán siendo días difíciles para Isabel y su familia, quienes reciben amenazas que incluyen persecución y golpizas. Mientras Marcial, quien ve cómo su barrio cambia por el boom inmobiliario, desea disfrutar su juventud junto a Sofía.

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“En el verano Sofía compartió mi interés por la casa vieja de Plaza Egaña. El terreno iba a ser el sector de recreo para los nuevos departamentos, con pasto, quincho, piscina”, dice Marcial, el joven narrador de Años de fascinación, la primera novela del autor nacional Pascual Brodsky (28), que publica el sello Hueders.

Nieto de Carmelo Soria, diplomático español asesinado por agentes de la DINA, en 1976, e hijo de Carmen Soria y el escritor Roberto Brodsky, el autor dice que el tema familiar “estaba ahí presente, se colaba en la escritura de cualquier otra cosa”.

Egresado de Literatura en la UDP, Pascual Brodsky se instaló hace dos años en Nueva York para hacer una Maestría de Escritura. “Había una voluntad de construir una ficción que me sirvió como aprendizaje”, dice, de paso en Santiago para presentar su libro.

“Siempre pensé que la novela sería una historia sobre el pasaje, en una casa donde había vivido (José Santos) González Vera y María Marchant. Allí se estableció después mi mamá, en los 90, y siguió el juicio que aún sigue abierto”, cuenta Pascual, también pariente por el lado materno del autor de Vidas mínimas. En relación a la tradición familiar el escritor debutante dice: “Para mí es muy agradable compartir lecturas con mis padres. Escribir esta novela nunca fue una manera de diferenciarme”.

Sin embargo, no fue fácil para él volver al pasado. “Vivimos un nivel de violencia al que por suerte no nos acostumbramos. Yo no sabía por qué no tenía permiso para salir a la calle”, señala Brodsky en referencia a los años 90. “Por ejemplo, a mis hermanos los asaltaron una cantidad inverosímiles de veces. A mi madre la amenazaban de muerte y la golpearon, en el baño del aeropuerto, antes de salir de Chile rumbo a España, en 1993”, agrega quien trabaja en un café en Nueva York. Además, realiza labores en la biblioteca de Brooklyn.

Años de fascinación fue presentada, en Santiago, por las escritoras Camila Gutiérrez y Paulina Flores. “Es estimulante que haya una variedad de voces y búsquedas”, dice sobre el actual panorama de la narrativa local.

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