Culto
El gran año de Donald Glover y el fin de Childish Gambino

El gran año de Donald Glover y el fin de Childish Gambino

Músico, actor, director, ¿quizás genio? El 2017 fue el año en que Donald Glover explotó, aunque significó ponerle fin a uno de sus proyectos.

A los 21 años muchos siguen estudiando, dilucidando qué hacer con su vida. Otros dejan de dilucidar tanto para dar paso a la acción. Tal es el caso de Donald Glover (1982), que a esa edad estudiaba en la NYU y al mismo tiempo, y con ayuda de Tina Fey, pasaba a integrar el equipo de guionistas de 30 Rock.

Glover es un hombre creativo, de los renacentistas que desarrollan su creatividad por medio de distintos artes y formatos. Escribir guiones de comedias era una de esas formas, y otra igual de clave fue hacer música.

Para desarrollar esa faceta Glover creó un alias, un alter ego al que llamó Childish Gambino gracias a un generador de nombres de Wu Tang Clan. Con 25 años sacó un disco de forma independiente, y el 2011 firmó con Glassnot Records para lanzar Camp. El disco tuvo buenas críticas y posicionó a Glover en la escena del hip hop. El 2013 sacó Because the Internet, el que fue nominado a dos grammys y con eso se confirmaba el talento de alguien que además de músico, escribía y actuaba; ya había hecho algunos cameos en 30 Rock y tenía un papel en la serie Community.

Para él, estar en Community era el mejor trabajo, que le permitía escribir música entre tomas, o escribir sketches también. Doland Glover llevó su talento para la comedia a los escenarios de stand up, desarrollándose además como cómico.

Si bien su carrera ha estado ligada siempre a la comedia, Donald Glover tiene algo de oscuridad que se ve sobre todo en su música, la que a veces se aleja del tradicional rap para irse al R&B con letras sobre el desamor. “Pensando en el tiempo que pasamos enamorándonos, no quiero dejarte, no quiero engañarte”, canta en “Baby boy”, de su último álbum “Awaken, my love!”, el que salió este año y con el que se vino a coronar con las últimas nominaciones a los Grammy, a mejor disco y mejor canción para “Redbone”. Nominaciones que no le quitan ese halo oscuro al decir en entrevistas que está siempre triste, o que no le tiene miedo a la muerte porque él cree en los finales.

Tal es su convicción respecto a terminar cosas que este año decidió poner fin a su alias Childish Gambino, quizás porque, además de su disco y los reconocimientos que ha tenido, Glover recibió la distinción máxima por su trabajo en televisión: no uno, sino dos Emmys.

Donald Glover fue el primer director de serie comedia negro en ganarlo por Atlanta, de la que es director, productor ejecutivo y protagonista, lo que le dio su segundo Emmy. La serie, sobre un tipo que regresa a su ciudad tras dejar la universidad. Sin dinero ni mucho que hacer, trata de reivindicarse frente a su familia, y abrir un espacio en el mundo del hip hop de Atlanta junto a su primo. Es una de las series más aclamadas hoy.

Con un año que ya casi acaba, Donald Glover decidió que podía correr por su cuenta, ya no necesita a Childish Gambino ni su carrera musical para desarrollarse. Y el futuro se viene con proyectos de nivel: ya tiene previsto ser Lando Calrissian en el spin off de Han Solo y se quedó con el papel de Simba en la adaptación realista que hará Disney de El Rey León, película que tiene a Beyonce en el papel de Lana y a Seth Rogen como Pumba, ergo, un éxito seguro. Lo bueno es que aunque Gambino se acaba, sus discos quedan, y a Donald Glover hay para rato. Solamente hay que estar atentos a lo que venga.

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