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Culto
Romper con todo: publican la poesía visual de Augusto de Campos

Romper con todo: publican la poesía visual de Augusto de Campos

Lenguaviaje reúne lo mejor del poeta brasileño ganador del Premio de Poesía Pablo Neruda 2015. La antología se presenta este jueves en la Biblioteca Nacional.

Podría ser una selección de afiches de carteles publicitarios, un montaje de tipografías de colores llamativos o el cuaderno de un ilustrador. Pero ese conjunto de imágenes es parte de la obra de Augusto de Campos (Sao Paulo, 1931), quien lleva medio siglo rompiendo con los límites de la palabra escrita.

“Por diferentes que fueran nuestras propuestas había allá un común deseo de libertarse de los grilletes de la poesía convencional”, dijo hace dos años De Campos cuando recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en el palacio La Moneda, entregado por el Consejo de la Cultura.

En la oportunidad recordó la década del 50, cuando formó parte del movimiento de Poesía Concreta, junto a su hermano Haroldo de Campos y el poeta Décio Pignatari. Mientras, en Chile, Nicanor Parra desarrollaba la antipoesía. También recordó a Vicente Huidobro, una fuente de inspiración y de quien tradujo al portugués parte de Altazor.

De Campos es el único autor brasileño que ha obtenido el premio y al distinguirlo el jurado reconoció “su larga y fecunda trayectoria, cuya aventura inició un desplazamiento hacia otros lenguajes como la plástica y la música en un diálogo con lo popular”.

No estaban sus libros en Chile ni menos una traducción al momento de los aplausos. Ahora, a dos años del galardón, se publica la antología Lenguaviaje, que reúne gran parte de su producción poética, a cargo del académico argentino Gonzalo Aguilar, impresa por Ediciones Biblioteca Nacional.

Este jueves es la presentación del volumen en la Sala América, a las 19.00 h. No estará el autor por motivos de salud. Ese día se distribuirán ejemplares gratuitamente entre los asistentes. Lo mismo ocurrirá en las 450 bibliotecas públicas del país.

“Las paredes soportan mis puños de carne./ Las paredes se encaran./ Las paredes indagan sus rostros a la cal…”, se lee en uno de los primeros poemas del libro Viva vaia, que abre Lenguaviaje. Son escritos de los años 50, los más tradicionales del ejemplar, que hablan del ser humano y sus conflictos.

En la misma década comienza elaborando una poesía más experimental. En Poetamenos (1953) ya utiliza colores, divide palabras en azul, rojo, verde y amarillo. En otros poemas hay sílabas sueltas, abreviaciones, que ocupan diferentes espacios en la página.

“El surrealismo era más irracional e inconsciente, nosotros buscábamos disciplina. Exigíamos rigor. De lo contrario se podía llegar fácilmente a una sopa de letras sin sentido”, dijo De Campos a este diario tras recibir el premio que lleva el nombre del Nobel chileno.

La imagen, la música, el videoarte e incluso hologramas con palabras integran la obra de Augusto de Campos. Por eso no es fácil reproducirla en un libro. Así es como Lenguaviaje representa de buena manera la ruta que ha seguido este artista.

El fútbol no podía estar ausente de su obra. En el volumen Brazilian football (1964) el autor hace montajes con colores y letras. En el texto Huelga, ciudad, lujo, el color de la página es rojo y se repite la palabra “huelga”. Sobre ésta las palabras “arte”, “largo”, “vida”, “breve” y “esclavo”. El texto apela a los mundiales de fútbol ganados por Brasil, en 1958 y 1962. Luego, al año del Golpe militar, 1964.

El paisaje de la poesía de De Campos es variado y alucinante con el tiempo. El trabajo de diseño adquiere mayor protagonismo. Hay poemas con frases que forman laberintos e ideogramas alterados. También versos escritos en braille hasta la intervención de imágenes con círculos y flechas conformadas por palabras. “Los contemporáneos no saben leer”, dice un escrito en forma de pirámide invertida.

Lenguaviaje finaliza con una serie de ensayos sobre las vanguardias, la poesía concreta, Marcel Duchamp y la labor digital, donde recuerda su primera computadora. “Una Mac Classic blanco y negro, pantalla de nueve pulgadas, con 40Mb en el disco rígido interno y sólo 2Mb de memoria Ram, adquirida en 1991 y que yo consideraba una maravilla, hoy es una pura reliquia gigaobsoleta”, anota.

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