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Culto
Raúl Ruiz vuelve a escena con su primera obra

Raúl Ruiz vuelve a escena con su primera obra

La escribió a los 17 años, y en 1960 tuvo una lectura dramatizada en el Teatro UC, pero nunca se estrenó: mañana llega al Teatro del Puente su recuperada pieza La estatua, dirigida por Elisa Chaim.

HUBO que descorchar una botella de vino tinto esa tarde. Venía de pasar una “penosa” estadía en Viña del Mar, donde había celebrado el Año Nuevo en familia, pero al fin de vuelta en Santiago, en su departamento en calle Huelén, en Providencia, un eufórico Raúl Ruiz sintió ganas de escribir en su diario:

“Encontré en mi pieza, en casa de mis padres, fotos de La estatua, mi primera obra de teatro, escrita a los 17 años y presentada en los días en que cumplí 19”, anotó el 3 de enero de 1998. “En aquellos años -continúa-, Hans Ehrmann, crítico en ese entonces de La Nación, la consideró ‘el evento más promisorio del año’. Me cuesta creer, viéndolas y recordándolas, que un espectáculo tan simple y tan inusitado haya podido impresionar hasta el punto que me haya empujado a escoger una carrera sin porvenir, pero tan cargada de eternidades”.

Mientras el vino desaparecía de su copa, el cineasta chileno siguió contemplando las mismas imágenes durante horas. Antes de volver a París en las semanas siguientes, y por sugerencia de su mujer, Valeria Sarmiento, las puso en un sobre, donde permanecieron intactas y al fondo de una caja hasta tres años después de su muerte, en agosto del 2011.


Reconstrucción en escena

La actriz y directora Elisa Chaim (1990), nacida en México, aunque hija de madre chilena, viajó a París en 2014 para intentar develar un mito: “Conocía a Raúl Ruiz a través de su cine, pero me interesaba mucho más su trabajo temprano como dramaturgo, que fue como se dio a conocer en Chile, mucho antes que como cineasta, y del que se sabía muy poco”, comenta.

Impulsada por el poeta y director del Instituto de Arte de la U. Católica de Valparaíso, Bruno Cuneo, quien además publicó este año los dos gruesos tomos de los diarios de Ruiz, Chaim llegó hasta la capital francesa y se puso en contacto con la viuda del director de Tres tristes tigres. Días después la visitó en su casa.

“Cuneo sabía que muchas de esas obras debían estar en París, donde yo vivo”, cuenta Chaim. “Estuve tres años escarbando entre todo el material, y Valeria Sarmiento fue muy amable y clave durante todo el proceso. La verdad es que yo estaba medio obsesionada con el viejo mito de que Ruiz había escrito 100 obras (entre ellas La maleta y Cambio de guardia), y creo que sí lo logró, pero en el archivo las había de una sola línea, otras de dos palabras y otras larguísimas. Podríamos decir que nos tendió una trampa, pero las 100 obras sí existen”, agrega.

Pero entre todas, dice, hubo una que llamó su atención: “Me impresionó que hubiera tantas versiones de un mismo texto, La estatua, fechada por Ruiz en 1960, cuando tuvo solo una lectura dramatizada en el Teatro UC, porque nunca se llevó a escena”, relata. “Más que perdida estaba desordenada, y con anotaciones a mano del propio Ruiz que no se entendían. No estaba archivada siquiera, así que hubo que hacer un trabajo de arqueología para reconstruirla y editarla hasta llegar al texto final”, añade.

La obra que mañana debutará en el Teatro del Puente narra la historia de un artista que se encierra en su taller a crear una estatua que logre encarnar la Sabiduría, por encargo de la directora de un museo. “Además de poner en jaque el valor y rol del arte en tiempos de urgencia, nos centramos en los dos polos que Ruiz plantea”, comenta Elisa Chaim. “Por un lado está la realidad regida por el mercado y la presión que representa la directora del museo, al punto de exigir que la obra esté lista para el día siguiente y sin que importe mucho si es así o asá, sino lo que se va a comentar durante el cocktail y en la prensa al día siguiente. Y del otro, está el marido de la modelo que posa para el artista, quien se pregunta una y otra vez qué es esta huevada del arte y qué sentido tiene. Hay un choque de dos visiones, algo muy ruiziano y que intenta separar las aguas entre la realidad y la abstracción”, agrega.

En París Chaim contactó al actor francés Geoffrey Carey, quien participó en el filme El territorio (1981) de Ruiz, para encarar el rol del artista. También a la bailarina gala Satchie Noro, quien será la musa que inspirará al escultor. Una vez en Santiago, el elenco sumó a los chilenos Daniela Molina, al músico Diego Aguirre y Juan Pablo Larenas, el actor que se pondrá en la piel del esposo de la modelo y quien también trabajó bajo las órdenes del cineasta en Amledi, el tonto, su versión del Hamlet de Shakespeare que debutó en enero del 2011 para el Santiago a Mil, el último montaje que Ruiz dirigió.

“Entre sus obras, La estatua debió haber sido una de las que más valoraba”, opina Chaim. “En ella hay mucho de lo que fue su escritura en el exilio, con textos en español, francés e italiano, y que aquí subtitulamos para situarla en ese momento de su vida. No en vano además se la había llevado a París, donde no sólo la reescribió varias veces, sino que en casi todas las versiones dejó indicaciones que van más allá de la labor del dramaturgo. Es como si él mismo hubiese tramado dirigirla, y aunque la puesta en escena es mía, recoge mucho de lo que Raúl Ruiz quiso ver sobre el escenario”.

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