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Culto
Discos Nobita: “Vamos a crear un sello, ¿por qué no podríamos hacerlo?”

Discos Nobita: “Vamos a crear un sello, ¿por qué no podríamos hacerlo?”

Un grupo de amigos y músicos, de distintas bandas y sonidos, se agruparon para formar su propia discográfica con una misión: poner su música sin etiquetas, presiones o ambición.

“¿Qué es un amigo pa usted? Un amigo, un amigo es uno mismo, con otro cuero”, relata la anécdota que cuenta Atahualpa Yupanqui en una conocida entrevista que concedió a TVE hace unos buenos años. La frase refleja el camino que un grupo de músicos nacionales, que de a poco llegan a los treinta años, tomó para poder seguir con sus obras entre presiones de marketing poco ligadas al arte y caídas estrepitosas de colegas.

Juan Francisco Rubilar -de ahora en adelante Mico-, Mariela Llovet y Joaquín Saavedra son Discos Nobita, una aventura en formato sello discográfico que planea reunir a los suyos bajo sus criterios. “Fuimos a la playa el año pasado, en vacaciones de invierno. Estaba el Mico (Medio Hermano), la Mari (Paracaidistas), el Claudio (Gajardo de Patio Solar), el Vado (vocalista de El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco), la Lia Nadja, y yo”, parte Joaquín recordando ese escape de la ciudad que terminó con un compilado de seis canciones gracias a una tascam que se transformó en la primera piedra de una idea más grande.



Nunca hablaron de hacer un sello ¿por qué lo harían si casi todos los veraneantes ya tenían un lugar donde sus bandas se afirmaban? Eventualmente el deseo llegó, y quisieron comprar una casa grande, un estudio, ganar plata, tener salas de ensayo y todo lo que implica en el papel el gran sueño de abrir tu discográfica. “Ninguna de esas cosas pasó, ni creo que pasen, pero de ahí llegó la idea de hacer esto”, asegura Joaquín que además pertenece a Paracaidistas (que por estos días brilla con su esperado primer larga duración). Aún cuando sus proyectos más “grandes” transiten por Beast Discos o Sudamerican Records o Piloto, necesitaban el espacio.

“Tenía planeado hacer el disco de Michelle and Sebastian, el Mico quería hacer algo en solo, el Vado tiene MonoAzul hace rato, Claudio hace mil canciones y siempre quisimos editar a la Lia”, dicen. Así llegaron a condensar esta válvula de escape que significa grabarse los domingos en la casa y dejar temas sueltos en la compu o en alguna plataforma como Soundcloud. Amigos que conviven en carretes familiares de algunos hijos, que se van a la playa y desean tener un lugar cómodo y propio, sin Lollapalooza o Spotify como principales preocupaciones.



Iniciaron su ritual con tequila mientras firmaron contratos escritos por ellos mismos en un libro de actas, y ya están en la ruta de la profesionalización de la idea. “La primera ley es no estresarse porque para eso tenemos nuestras otras bandas y sellos, las presiones de fechas, la consolidación artística…Todo eso no entra en Nobita porque tenemos otro espacio donde descansar”, se une Mico. “Sabemos que hay un territorio que no le estamos disputando a nadie porque no hay nada” explican. “Nosotros admiramos a quienes no esperan que los inviten. La consigna es la misma: vamos a crear un sello porque ¿por qué no podríamos hacerlo?”.

El catálogo ya tiene forma. Ablusion (proyecto solista de Franco Perucca de ECSDLQHP y Patio Solar) verá la luz por Nobita, al igual que la extensa obra de Nadja. Simón de Niños del Cerro también refugiará sus ideas en solo en esta pasada, tal como ya lo hizo Mico que hace una semana editó su primer cancionero sin banda. Sin La Reina Morsa, sin Medio Hermano.



Juan al Medio

“Me gusta la beta de cantautor que puede hurguetear en un cancionero que me preocupo de alimentar con tracks que a veces no encajan con Medio Hermano”, banda que se presentará en los próximos Pulsar. Dice que la lógica de armar desde la vereda del autor-productor es ganancia, cosa que a veces el formato banda limita. Íntimo y minimalista es como puede describir este “nuevo cajoncito para grabar canciones que tiene Juan al Medio para mostrar” y queda demostrado en su álbum de seis canciones disponibles ya en Youtube y próximas a conocer el físico por primera vez.

“Siempre quise que fuera homónimo igual que el primero de Medio Hermano, mientras menos conceptos tienes, más te acercas a la idea general de la canciones”, relata sobre el trabajo que presenta a un machucado luchador de Street Fighter en su portada.

“Hace tiempo rallo con la idea de los luchadores y no por el deporte, ni por la lucha ideológica, sino en cómo la persona tiene un propósito y a pesar de salir trasquilado, comprende que su disciplina involucra recibir golpes. El disco de Medio Hermano se llama Lucha Libre y responde a eso también. Lo conecto con mi historia personal, que ha tenido altos y bajos, pero siempre he entendido que no se puede abandonar el camino por esos obstáculos”.



‘La casa de aries’ abre el viaje en instrumental en un ejercicio que busca lograr vibración, como si estuviese temblando. ‘Sumergida en el magma’ reflexiona sobre el karma sin caer en lo bonito o lo triste, ‘Libro’ es donde aparece Antahualpa para explicar cómo entendemos la amistad, que en este caso Mico concede a un texto que te puede acompañar cuando todo pinta feo. ‘Bugambilia’ también luce en instrumental con toda la magia de las plantas que conecta un sampler de Borges con entrada directa a ‘Frutas Exóticas’, una pieza que nació en el confort y que tilda como la primera canción sin pop.

La historia termina con ‘Una órbita al sol’, “balada que recorre una beta que me gusta en la composición: dulce, popera, y que logré desvincular del peso de esto de la ‘música bonita’. No es de amor hacia una pareja, es una declaración al sol y sentí que encaja con el resto. Me gusta que cierre el disco sin mucha grandilocuencia, sólo soy yo tocando la guitarra’, y así decidió terminar el círculo que lo tiene conforme. De la vibración del sismo al amor a la mayor fuente de radiación electromagnética de nuestro sistema planetario.

El primer paso de Nobita, que atribuyen su nombre a esto de ser un perdedor y no darle a una. Juan al Medio y el resto del catálogo debutarán en sociedad como colectivo el próximo 16 de diciembre en el lanzamiento que terminará de explicar esta aventura donde editarán en el romance del físico tanto a amigos como a esas bandas extranjeras que nadie más editará, caso que toma a los ya desintegrados argentinos de 1994 o los peruanos de Suerte Campeón y Juan Gris.


*Fotos: Pablo Benítez

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