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Culto
Creatividad S.A.: las lecciones de Pixar

Creatividad S.A.: las lecciones de Pixar

Ed Catmull, Presidente de Pixar y Disney Animation, relata en este libro el origen y las dificultades que debieron sortear para ser el alabado estudio cinematográfico de animación que son hoy en día.

Para un niño, un cumpleaños implica la llegada de regalos, y por ende, de juguetes. Andy celebra un nuevo año de vida junto a sus amigos y es vigilado atentamente por Woody, el vaquero líder de sus juguetes, y su favorito.

Cuando Andy no está, sus juguetes tienen la libertad de cobrar vida y hacer de las suyas siempre cuidando que los humanos no los descubran. Son capaces de vivir en armonía de esta forma, hasta que el puesto de “juguete favorito” que pertenece a Woody, es transferido a la sensación del momento: Buzz Lightyear.

Era 1995 cuando Toy Story llegó a los cines. Una historia innovadora, con una técnica de animación nunca antes vista, que encantó al público de la mano de un estudio cinematográfico llamado Pixar.



El libro Creatividad S.A. publicado en 2014, fue escrito por Ed Catmull presidente de Pixar y Disney Animation junto a la fallecida autora Amy Wallace. En él, Catmull da cuenta de la historia de Pixar desde sus primeros cimientos hasta los pilares fundamentales que forjaron el estudio de renombre mundial que es hoy en día con títulos como Monsters, Inc., Buscando a Nemo, Ratatouille, Wall-e, Up y Valiente.

1979 fue el año clave para dar inicio al estudio. En principio, fue otro poderoso de la industria del cine el que los tuvo bajo su amparo. Lucasfilm, fundada por George Lucas y reconocida por Star Wars e Indiana Jones, acogió la semilla de Pixar como una división computacional denominada The Graphic Group.

Tuvo que pasar cerca de una década para que Steve Jobs decidiera comprarla, pero actuó más como un socio capitalista que como jefe. Jobs estableció Pixar desde sus orígenes como una empresa independiente que “fomentara la colaboración”, según cuenta Catmull.

El co-fundador de Apple Inc, no solo representó el primer gran impulso financiero, también empapó su filosofía organizacional en un proyecto que consideraba una carta segura en las manos correctas.


Wall-e

Cómo volar al infinito y más allá

“Superando las fuerzas invisibles que se interponen en el camino de la verdadera inspiración”, con esta frase sintetizan la esencia de un libro que más que resumir la historia de Pixar, busca traspasar conocimiento y revelar que la base de su éxito no es un gran capital o la tecnología de punta, sino que las buenas historias y el trabajo en equipo.

El enfoque central de este libro, más allá de la cronología, es la relevancia que se le da a los empleados, o al menos eso es lo que describe Catmull por medio de anécdotas como la siguiente: en Pixar tenían una larga mesa de reuniones, cuyos asientos estaban designados de acuerdo al cargo que tuviera la persona en la compañía. Esto llevaba a la existencia de una “jerarquía” en la que quienes se sentaban cerca de Catmull y John Lasseter -director creativo- tendrían cargos más importantes, y quienes estaban más alejados tenían menos relevancia. Ante esta situación Catmull se dio cuenta que las ideas no fluían de una forma eficiente, ya que quienes sentían que tenían cargos de menor importancia tendían a no participar activamente de las reuniones. Para solucionar esto, Catmull pidió eliminar esta mesa larga e instalar una que permitiera que todos se sintieran integrados, sin distinguir cargos.

Más adelante esto derivaría en ‘Candor’, concepto que implica dar a conocer ideas, opiniones y críticas con total libertad en pos de perfeccionar un producto, dejando en claro que se critica el proyecto y no a la persona que lo realiza.


Up

Otra innovación, es que en Pixar instauraron la confianza en sus trabajadores como obligatoria en todo proyecto que se realizara, y con esto no se refieren a la creencia de que no fallarán, sino que confían en que alcanzarán el resultado deseado tras aprender de los errores. De hecho, los cortometrajes que les han valido más de una estatuilla de los Oscar, nacieron a partir de la experimentación y esta idea de “aprender haciendo”.

“Si das una buena idea a un equipo mediocre la van a arruinar, en cambio si das una mala idea a un buen equipo, o la desechan o la transforman en algo maravilloso”, esa fue la consigna instaurada por Catmull al momento de armar su equipo y, si bien la especialidad de Pixar es la animación, sus empleados no pertenecían exclusivamente al mundo digital e informático.

John Lasseter (Toy Story, Toy Story 2, Cars), quien anteriormente trabajó para Disney- fue convocado como director creativo por su talento para elaborar historias. El lema de Pixar es: “La historia es el rey y debemos confiar en el proceso”.

Y fue siguiendo esta misma premisa que, a pesar de usar como técnica la animación, nunca dejaron de observar la realidad para hacer sus relatos. En el mismo libro se incorporan imágenes de los realizadores tomando clases de tiro con arco para Valiente, observando avestruces para Up, y narran el estudio de los peces para Buscando a Nemo.



El mismo año que Disney estrenó Goofy la película y Pocahontas –sin mayor éxito– Pixar estrenó Toy Story, el comienzo de una revolución animada computacionalmente. La recepción de la audiencia y la crítica les valió triunfar con su primer largometraje. Sin embargo, aún existían problemas internos.

El departamento creativo y el departamento de producción no trabajaron bien entre ellos. Para el equipo de producción, trabajar fue una pesadilla porque el equipo creativo se sentía limitado, cuando en realidad Producción solo cumplía con su deber al supervisar el presupuesto y el cumplimiento de las fechas. Para esto, Catmull decidió instaurar que no se confunda la cadena de organización con la cadena de comunicación: todos pueden hablar con todos en cualquier momento en cualquier lugar. No hay jerarquía que impida comunicarse entre los empleados de Pixar.

En 2006, tras varias colaboraciones de índole externa entre Disney y Pixar, la primera compró a la segunda. Sin embargo, desde el comienzo se le asignó a Catmull un desafío mayor: instaurar la fórmula de éxito de Pixar en Disney Animations.


Valiente

Este no fue un desafío menor, no solo porque Disney Animations había estrenado películas de baja convocatoria como Vacas Vaqueras y Chicken Little, también porque debió encontrar la forma de llevar el éxito de Pixar a Disney Animations sin que el primero perdiera su identidad y sin que el segundo sintiera que era una copia de Pixar.

Uno de los mayores cambios fue la eliminación de contratos, esto porque Catmull creía que debían trabajar porque querían  y no porque debían cumplir con un documento. Otra nueva política fue la aplicación del “Notes Day”, el cual consiste en que cualquier trabajador, del área que sea, puede sugerir un tema, problema o solución, por medio de un formulario, y luego los participantes son invitados a discutir los temas propuestos.


Creatividad S.A. $15.000

Pixar tiene en su haber filmográfico 19 largometrajes desde el estreno de Toy Story en 1995, y actualmente tiene dos más en producción (Los increíbles 2 y Toy Story 4). El legado de aquel equipo nacido en una oficina de Lucasfilm va más allá de un nuevo formato. Involucra la creación de historias singulares, las que, a pesar de basarse en una técnica artificial, se acercan a su audiencia con emociones que se sienten reales.


Intensamente
Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov