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Culto
The telephone is ringing: la aventura musical de Sergio Lagos

The telephone is ringing: la aventura musical de Sergio Lagos

Hace una década el animador mostró su lado guitarrero con la edición de S.O.L.O., un disco de trece canciones producido por Cristián Heyne y mezclado por Joe Chiccarelli.

Había cierto encanto en la figura etérea que representaba Sergio Lagos como comunicador en la década pasada, cuando hacía programas interesantes y únicos como Panoramix —y sobre todo Dínamo y El futuro de Chile—, mientras escalaba en la parrilla televisiva y enterraba un pasado como periodista de la Zona de Contacto, donde escribió de música y significó algo así como un pequeño faro para la época previa a Internet.

Eran los años antes de que se volviera un experto del suspenso y sonriera a cada momento en pantalla, cuando saltó a las grandes ligas para hacer Protagonistas de la fama y grabar comerciales para Falabella.

Para 2007, en medio de esa escalada de popularidad y éxito mediático, Lagos sorprendió con S.O.L.O., un disco de estudio grabado por el productor Cristián Heyne, que fue mezclado en San Francisco por el cotizado Joe Chiccarelli, el hombre detrás del sonido de los álbumes de Beck y The White Stripes.

Sergio Lagos ya había mostrado una faceta electrónica con Marciano —tal vez quienes mejor versionaron el Poema XX de Neruda—, pero esta vez el periodista se echaba al hombro una Gibson SG para guiñar al Andy Summers de “Mother”.

“The telephone is ringing/ is my mother on the phone?“, cantaba en ese entonces.

El sencillo se llamó “Telephone” y contó con un videoclip ampliamente difundido a cargo del director argentino Joaquín Cambre.



El tema no pasó desapercibido: fue distribuido como single al comprar la desaparecida edición chilena de la Rolling Stone, un número que llevaba a Lagos en su portada explicando los pormenores de su singular álbum; y apareció en cada revista, suplemento y programa televisivo.

“Telephone”, el track número 12 del primer disco de Sergio Lagos, fue la canción más conocida del disco, pero hubo baladas como “La sangre” y “Taka taka” —que contó con un meloso video dirigido por Sebastián Lelio—, que mostraron otros registros del ahora cantante.



A pesar de la enorme exposición, la recepción del proyecto fue de tibia a menos, pero el animador estaba decidido a insistir. El impulso lo llevó a editar otro disco al año siguiente. Lo llamó Concepción, por el nacimiento de su primer hijo junto a la cantante Nicole, y volvió a trabajar con Heyne.

Toda esa época descansa en el registro de Sala Master 2009, un DVD de impecable factura en que aparecen el cantante de Emociones Clandestinas, Yogui Alvarado, y la voz de “Tal vez me estoy enamorando”.



En Sergio Lagos, al menos desde la forma, todo fue como la industria dicta que debe ser. Tal vez sus discos no lograron despegar porque el problema estaba en el fondo, en la materia prima del tiempo —cuando hablamos de música—, que son las buenas canciones.

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