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Culto
Nostalgia millennial: Princess Nokia

Nostalgia millennial: Princess Nokia

Autogestión, independencia, estética retro del nuevo milenial, feminismo y más; esta rapera sintetiza lo que es el sonido de 2017.

Destiny Frasqueri nació en 1992 en Nueva York. Creció en el ghetto escuchando hip hop de la talla de Queen Latifa, A tribe called quest, Beastie Boys, Lil Kim y otras cosas como Blondie. Llegó el cambio de milenio y Destiny entró a enseñanza media, donde no se sintió cómoda con el futurismo que traían los 2000 y siguió pegada en su infancia skater y rapera. Fue esa nostalgia la que la llevó a lanzar su primera canción el 2010, “Destiny”, bajo el nombre artístico de Wavy Spice, quizás un guiño más a los noventas y las ganas de toda niña de ser una sexta spice.

Luego de hacer algunos temas fue el 2014 en que se convirtió en Princess Nokia, álter ego con el cual lanzó Metallic Butterfly, un EP en el que se notaba lo que vendría dos años después con 1992, su primer LP publicado el 2016.

Princess Nokia, de ascendencia africana y puertorriqueña, hizo un disco en el que se mezclan temas como la raza, el feminismo y la cultura pop de los 90s con ritmos que a su vez evocan ese hip hop noventero que ella misma escuchaba.

Decidió convertirse en MC y rapear, algo que hace muy bien.

“Él espera que lo llame, llámame mañana. Tú no eres mi problema, no quiero tu drama”, canta en “Kitana”, canción en la que se apodera del famoso personaje de Mortal Kombat para lanzar sus dardos como mujer poderosa.

En “Brujas” habla de sus ancestros ligados a la brujería junto a un video en el que cita a la película The Craft. Otro clásico noventero revisado por Princess Nokia, convertido en algo nuevo y mejor.

Con 425 mil seguidores en instagram uno podría pensar en gente famosa tipo Taylor Swift pero Princess Nokia se mantiene independiente, siempre al margen del contrato con una multinacional. En sus palabras: “No estoy para que se aprovechen de mí. Si firmas un contrato se espera que hagas un disco y lo vendas, capitalizan a los artistas jóvenes de Internet y eso significa perder libertad y yo no estoy dispuesta a hacer eso”.

Aunque se mantiene al margen del capitalismo discográfico, Princess Nokia ha sabido capitalizarse ella misma de la mano de la industria de la moda, siendo rostro para grandes corporaciones como GAP y Calvin Klein.

Contradictorio o no, Destiny Frasquieri no se queda ahí. Hace 3 años que tiene un colectivo feminista llamado Smart Girl Club, con el que hace un podcast desde su casa, en el que decía el 1 de enero de este año: “Este es un lugar seguro para las mujeres, para ser como queramos y hablar de lo que queramos”.

Independiente, proactiva y bajo sus propios términos, Princess Nokia responde a los signos de los tiempos, a una juventud creativa que se desarrolla con lo que tenga a su alcance, con Internet como herramientas. Esa forma en que mezcla nostalgia noventera (su álter ego hace recordar el clásico Nokia 3310), sonidos latinos, africanos, cultura pop, hip hop, y la seriedad de una mujer feminista en tiempos donde a los millennials poco se les toma en serio y donde a las mujeres todavía se les sigue tratando de exageradas, todo eso la hace destacar. Es música del 2017, 100%.


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