Culto

Cristóbal Briceño responde a vocalista de Dënver: “Tiene mi número y mi correo… ¡y el marketero soy yo!”

El viernes, Cristóbal Briceño de Ases Falsos publicó en el fanpage de la banda un posteo donde argumentaba su intención de abstenerse en las elecciones de ayer: “No cuenten conmigo, yo quiero ser parte de la pequeña gran fisura, la que rompa el dique”, escribió.

Al día siguiente, Milton Mahan de la banda Dënver replicó con una carta abierta dirigida al cantante: “¿Cuántos jóvenes se tomarán en serio una más de las payasadas de mi colega?”, dijo el cantante y guitarrista del grupo de San Felipe.

Hoy, el hombre de “Más se fortalece” se tomó la molestia de responder a Mahan.

Este es el posteo que publicó el líder de Ases Falsos:


¡Ay! Yo sé que callado comería mejor… pero es tanta la tentación de compartir ¡y yo soy tan débil!

¿Dónde quedó el antiguo gusto por escuchar una idea distinta? ¿es que ya nadie recuerda el dulce sabor de una opinión diferente?

Esta no es una defensa. No es necesaria, pues todo hace sentido. Todos los involucrados en esta chimuchina nos hemos comportado honestamente (que no es lo mismo que auténticamente). Pero quisiera hacer algunos alcances que como siempre solo aspiran a aportar.

Las últimas veces que algún cercano me ha dado la alerta de “trending topic” simplemente no me meto a Internet. Así que estoy recién removiendo los excrementos con un palito y me voy fijando en cosas que me hacen pensar. Al principio, claro, la autocompasión, pienso ¡por qué me pasa esto a mí! y me dan ganas de gritar igual que la niña “¿¡tanto te importa cómo sea yo!?”, jaja…

Así, voy cachando que mucha de la mala onda viene de hombres jóvenes que tienen bandas, conocidas y no tanto. Algunos bastante cercanos incluso me han dedicado cartas abiertas (teniendo mi número y mi correo… ¡y el marketero soy yo!). Y a propósito de este flanco de ataque, me pregunto: ¿en qué momento pasamos a ser los músicos la voz de la prudencia y el sentido común? ¿en qué momento nos volvimos tan frígidos e inofensivos? ¿acaso no somos eslabones de una noble tradición de desatino y disidencia? Creo que lo entiendo, hoy el mundo ENTERO tiene que hablar como si fuera candidato a algún cargo público, eso puedo verlo, todo es gazmoñería y nadie ha hecho nada malo en su vida. ¿Pero es que tenemos que seguir los músicos también ese patrón? ¿No tendríamos nosotros que despeinar el asunto?

Y que se me acuse de marketero… jo! como si estuviera arrasando en las encuestas de popularidad mediática! como si lo hiciera esperando una lluvia de aplausos! Pero entonces, ¿por qué lo hago? ¿por qué no morir pollo? ¡Es que siento un DEBER imposible de explicar! Sí, yo también debo obediencia a una flor inexistente, que me susurra al oído. ¡Delirio o no, la escucho! Los años no pasan en vano, con el tiempo me doy cuenta que nos mostramos tal cual somos. Es algo que no se puede evitar. Todos persistimos en ser quienes somos. Y supongo que también tengo la manía masculina de definir mi identidad, y de que nuestros seguidores sepan qué clase de hombre es el cantor. Y si eso ahuyentase a alguno, pues ganamos todos, el que escapa se ahorra una molestia y los que permanecemos mejoramos en ambiente y convivencia. NO ES que quiera que piensen como yo ¡qué PESADILLA sería esa! pero sí que puedan soportar y hasta disfrutar de pensamientos y sentimientos inesperados. Lo del otro día, por ejemplo, no fue un “llamado a no votar” como pone la prensa. Fue una opinión. Tengo queridas amigas y amigos que votan, no les hago la cruz. Es rico conversar y discutir. Yo no hago llamados, no soy político.

Sea como sea, ¿por qué lo hago desde la página de Ases Falsos? ¿por qué los arrastro en mi loco y raudo descenso a los infiernos? ¿por qué, en resumidas cuentas, me tomo la libertad de expresarme en nombre de la banda? Bueno, me ha tocado ser su vocero en las buenas y en las malas, en los escenarios, en las entrevistas en internet, en el diario, en las radios y -oh sorpresa- en las canciones. ¿O quién crees que escribe las letras, el arcángel gabriel? ¿Es que acaso no canto también en nombre de mis compañeros? Todo acá es comunicación y mensaje, ¿o crees que no hay una visión de mundo en las estructuras musicales, en la disposición de los acordes? Además, uno es sus amigos. ¿No les pasa eso? ¿Que uno va agarrando cosas de su gente y termina siendo una entidad colectiva? Respeto a mi equipo, y por respeto a mi equipo soy como soy. Estoy seguro que podrán soportarlo, tenemos algo especial.

Ahora, voy a ir quitándome algunas de las flechas recibidas mientras las comento. Lo primero, aunque ya lo tratamos, que se me condene por utópico o idealista, ¡pero es que soy un cantante de música popular, por el amor de dios! Es que no entiendo esta nueva obsesión de exigirle al músico que piense y obre como 1 wn +. No pido trato especial, digo que hay que estar un poco loco para que esto del canturreo funcione y le llegue a alguien! Sigo. Que me quejo y no hago nada, como si no llevara diez años sacando discos y recorriendo el país para que el público mueva el esqueleto y las neuronas. Que se me acuse de no votar por flojo… ¡por flojo! dan ganas de decir tantas cosas que me muerdo el puño… baste decir que viajo tres horas ida y tres horas vuelta para ir a ensayar, no me molestaría acercarme al local de votación si realmente lo valiera para mí. Que algunos digan que me abstengo por apatía social, por cuico, imaginándome quizás con un ipad recostado en un sillón restaurado frente a un ventanal en el parque forestal, y después esos mismos van y votan ¡por cuicos de verdad! ¡que ganan varios millones de pesos al mes! no, si es para la risa… Y esta otra es buena, escuchen, que se pregone que a través del voto se sacó a Pinochet… bueno, un minuto, hasta donde yo recuerdo quedó lo más tranquilito en su uniforme, con el mejor asiento en la parada militar y con su sillón de senador vitalicio. Y si no es porque sale de Chile a verse la hernia, capaz que terminaba de panelista en un matinal. Y ahora vienen con lo del voto como destructor de la dictadura… ¡cómo nos metieron el pico, compatriotas!

Por último, y solo en el caso de que todavía quede alguien preocupado por la suerte de este servidor, hago mías las palabras del gladiador: “yo estoy bien, mi familia está bien, no fue culpa mía”. Sólo estamos atravesando los 50s, ya vendrá el amor sin frenos de los 60s, la autodestrucción de los 70s, la superficialidad de los 80s, la angustiante ansiedad de los 90s…