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Culto
Por las cuerdas: cuando la voz se va

Por las cuerdas: cuando la voz se va

Los problemas vocales de Shakira, obligada a suspender su gira por una hemorragia, son recurrentes en los profesionales de la canción. Así funciona la voz, y así es la exigencia y daños a los que se expone una estrella.

“Me encuentro en una batalla muy dura por mi recuperación”, se lee en parte de las declaraciones de Shakira tras posponer toda la gira europea que debía comenzar la semana pasada en Colonia, Alemania, la primera desde 2011 para promocionar el último álbum El Dorado, y su sexto tour mundial desde 1996. La razón: una hemorragia en las cuerdas vocales. El drama de la súper estrella pop colombiana es habitual en las grandes figuras de la canción y, en general, en cantantes profesionales que a la manera de un deportista exigen al máximo sus capacidades y asimismo se lesionan.

El proceso de la voz es impresionante. Cuando hablamos con normalidad, las cuerdas vocales chocan un centenar de veces en el caso de los hombres, y el doble en las mujeres. En cambio una voz entrenada como la de una soprano en plena interpretación llega al millar por segundo.

Erróneamente son comparadas con los instrumentos de cuerda, pero se trata de válvulas. El flujo de aire proveniente de los pulmones se corta en unidades que ganan resonancia entre garganta, boca, nariz y caja torácica hasta convertirse en sonido. Un sistema tan complejo y delicado que la concentración más densa de tejido nervioso del cuerpo se encuentra allí.



Fatiga de material

Un vocalista profesional en gira tiene claras probabilidades de agotar su instrumento hasta llegar al daño. Los nódulos que suelen sufrir son provocados por cicatrizaciones en las cuerdas vocales por uso prolongado de la voz. Un cantante como Steven Tyler, por ejemplo, en un concierto promedio de Aerosmith donde nunca faltan “Dream on” y “Walk this way”, que requieren unos agudos increíbles sin recurrir al falsete, sus cuerdas vocales chocan más de setecientas mil veces. La medida supera el desgaste de un profesor haciendo clases todo el día.

El caso de Tyler ha sido estudiado porque se considera una anomalía física. Lo típico es que un vocalista, a medida que avanza una presentación, muestre señales de desgaste mientras que la curva del rockero de 69 años asciende.

Lo estudió el doctor Steven Zeitels, un cirujano “pionero en muchas de las técnicas quirúrgicas de última generación para restaurar la voz humana”, como proclama su biografía en la web del Massachusetts General Hospital donde es jefe del centro de cirugía laringea y rehabilitación de voz.

Zeitels, casado con la otorrinolaringóloga chilena María Hananias, saltó a la fama luego de que Adele le agradeciera por recuperar su voz en la premiación Grammy de 2012 cuando se llevó seis premios. Tiempo antes la artista británica había sufrido una hemorragia en las cuerdas vocales tras cantar en una radio francesa. La lesión requería una compleja microcirugía que se realiza con bisturíes y pinzas instalados en largos bastones. Zeitels encontró un pólipo, lo extirpó y limpió los rastros de hemorragia con un láser.

El profesional ha tratado a más de 700 artistas. Entre los renombrados se cuentan Sam Smith, Lionel Richie, Bono, Cher, James Taylor y Keith Urban, además de cantantes de ópera, actores de Broadway, relatores deportivos, actores y profesores.

Entre los pacientes favoritos del doctor Zeitels se cuenta el vocalista de The Who Roger Daltrey (73). Un cantante como él con una carrera profesional iniciada en 1965, ha sometido sus cuerdas vocales a un trato que endurece los tejidos, lo cual redunda en una voz más grave. Fanático de la emblemática banda inglesa, Zeitels y Daltrey se hicieron amigos tras atender los problemas vocales del artista, agudizados en 2009 después de una gira solista. El doctor detectó decoloraciones que sugerían la posibilidad de cáncer. La biopsia de rigor resultó positiva y Zeitels recurrió al láser para atacar las células comprometidas. Sólo dos meses después The Who se presentó en el clásico show de entretiempo del Superbowl.

Daltrey cree estar cantando mejor que hace 20 años y aún es capaz de aullar en el clásico “Love, reign o’er me” de Quadrophenia (1973), como lo demostró en el debut del grupo en Chile en septiembre pasado.



Voces disidentes

La opción quirúrgica del doctor Zeitels tiene detractores. La cantante de ópera devenida en instructora vocal Lisa Paglin, junto a su colega Marianna Brilla, creen que someterse a la sala de operaciones es sólo un parche para los problemas de vocalistas y que irremediablemente reaparecerán. El tiempo parece darles la razón. A mediados de año Adele nuevamente tuvo que suspender sus presentaciones tras cumplir apenas la segunda de cuatro noches en el Wembley arena. Desde entonces ha puesto en duda la posibilidad de futuras giras. “Después de la cirugía, a menos que un cantante haga cambios importantes”, ha dicho Paglin, “volver a actuar significa un retorno al abuso vocal que lo puso a él / ella en la mesa de operaciones en primer lugar (…) Conciertos – lesión – cirugía – descanso – conciertos – lesión – cirugía. ¿Es esta la vida de un cantante profesional?”.

Ambas aseguran que tras una década de investigación pueden ofrecer una mejora permanente basada en un nuevo proceso interpretativo que implica coordinar el aire, el tono y la palabra en un balance preventivo.

Pero hay artistas cuyo daño es sencillamente irreparable. Caso emblemático el de Julie Andrews (82). La estrella de La Novicia Rebelde y Mary Poppins se sometió a una cirugía a las cuerdas vocales en 1997, sin embargo no pudo recuperar la voz. Incluso recurrió al doctor Zeitels quien solo consiguió mejorar su habla. Freddie Mercury, que abusó de su capacidad vocal en los 70 con el consiguiente daño, siempre se rehusó a la posibilidad de entrar a pabellón. El afamado músico electrónico Skrillex era originalmente el cantante de From first to last, una banda entre hardcore y emo de Florida, estilos que habitualmente demandan mucho grito. En apenas tres años y con solo dos álbumes se dañó a tal nivel las cuerdas vocales que tuvo que renunciar a la banda, imposibilitado de seguir frente al micrófono.

Las cantantes que combinan pop, soul y R&B, esa estirpe que llegó a su peak con figuras como Whitney Huston y Mariah Carey, suelen abusar de lo que se denomina oversinging, esas cabriolas que abundan en los participantes de shows de talentos de la televisión estadounidense, donde la voz se empuja al límite derivando generalmente en nódulos.

Entre los artistas que han recurrido a la cirugía figuran Michael Bublé, John Mayer, Paul Stanley y Elton John, este último obligado a reacomodar casi todo su material tras operarse. Otros han decidido tratamientos alternativos. Frank Sinatra podía pasar un mes sin hablar para cuidar su garganta, mientras Björk decidió ejercitarse por tres años con tal de evitar bisturíes y pinzas cerca de sus cuerdas vocales.

En Chile DJ Méndez se operó en 2013 aunque apenas hizo caso de los consejos médicos que le recomendaban guardar reposo (siguió filmando su reality para TVN), y Luis Jara fue noticia este año por el mismo procedimiento.

Ya sabemos que quedó cantando como Freddie Mercury.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras