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Culto
Pedro Cayuqueo: “El racismo cruza la historia y alimenta la mala educación”

Pedro Cayuqueo: “El racismo cruza la historia y alimenta la mala educación”

El narrador y periodista publica Historia secreta mapuche, inicio de una trilogía que parte en el siglo XIX.

En su comunidad no solo jugaban a correr y descubrir los encantos de la naturaleza. “Con mis amigos queríamos ser vaqueros, no indios, porque los indios siempre perdían, eran malos o los mataban”, recuerda Pedro Cayuqueo (Puerto Saavedra, 1975). “Pero la educación produce la comprensión y uno se da cuenta de la estupidez que significa ser vaquero. Hoy ser indígena es mucho más cool”, dice en serio y en broma el escritor, periodista y creador de medios como Mapuche Times, sentado en un café en el centro de Santiago.

Autor de cinco libros, como las crónicas reunidas en Solo por ser indios (2012), referente de la cultura mapuche, con más de 129 mil seguidores en Twitter, Cayuqueo llegó a la capital desde Temuco, donde vive y trabaja, para presentar su nueva obra, Historia secreta mapuche.

Dividido en 12 capítulos, el volumen contrapone la historia oficial a las crónicas de viajeros y pensadores, para dar una visión más amplia de cómo era el vínculo de los mapuches con la sociedad y política chilena en el siglo XIX. El ejemplar es el primero de una trilogía. El segundo abordará el siglo XX y narrará, por ejemplo, la importancia de los parlamentarios mapuches en el Congreso.

“El conflicto interétnico actual nada tiene que ver con Cristóbal Colón o Pedro de Valdivia, como parecen suponer tantos en Chile y Argentina. Muy por el contrario…”, escribe Cayuqueo al inicio de Historia secreta mapuche. “Tras un fiero contacto inicial con la Corona y una guerra abierta que se prolongó por medio siglo, la diplomacia de las armas y el comercio fueron posteriormente la norma”, anota.


– ¿Con el título del libro quiso sumarse al éxito de Jorge Baradit?

– Conozco a Jorge y creo que ha hecho una gran labor de divulgación histórica. En ese sentido no me parecía mal emularlo. Nos parecen que existen diversas historias secretas en el país. Ahora, con la diferencia que lo mío no trata tanto de conspiraciones ni la eterna lucha de clase. Tampoco soy alguien que puedas calificar de izquierda. Me defino más como un liberal. Lo mío es hablar de una historia que está muy mal contada en el sistema educativo, principalmente en el escolar. Esas omisiones generan caricaturas nefastas.


– Ud. deja en claro que el conflicto mapuche tiene 150 años y no 500…

– La gente desconoce el proceso que se vivió en el siglo XIX, cuando el pueblo mapuche era completamente rico. La guerra de Arauco la enseñan en la escuela leyendo La araucana y Arauco domado. Luego de los héroes míticos de Ercilla, Lautaro, Caupolicán, Galvarino, dan un salto temporal de cuatro siglos a la pacificación de la Araucanía, donde supuestamente hubo un ingreso chileno a pacificar, lo que da a entender que los mapuches estaban en un conflicto entre ellos, por eso hubo que “pacificarlos”. Y se instalan estas ideas del siglo XIX, que los mapuches son salvajes, borrachos, bárbaros y flojos. Denominaciones que tienen derechos de autor. Ideas propagadas por Diego Barros Arana, Benjamín Vicuña Mackenna y en columnas editoriales de los diarios. Ellos eran los twitteros influyentes de la época. Pero en los libros de historia no aparece que entre 1860 y 1891 la zona mapuche era independiente y fue invadida militarmente con presupuestos aprobados en el Parlamento.


– Barros Arana decía que los mapuches eran “una raza inferior”.

– Aún hay ideas muy instaladas… En el juicio de los Luchsinger-Mackay, hubo declaraciones a la prensa de dirigentes y personas que insisten con la idea de Barros Arana, de que los mapuches son flojos, no trabajan y son borrachos. Además, Barros Arana y Vicuña Mackenna fueron políticos, aprobaron presupuestos para invadir la Araucanía. Hubo excepciones, sí, como José Victorino Lastarria, quien fue un gran defensor de los mapuches.


– ¿Insistir en estas ideas tiene intención política?

– Yo creo que es más un fenómeno cultural. El racismo cruza la historia y alimenta la mala educación de nuestra sociedad. Es un racismo también de quien no tiene clara su identidad. Ahora hay nuevas generaciones que son mucho más curiosas de su lugar. El tema mapuche goza de mucho apoyo, todavía hay certeza de que algo se hizo muy mal y que por eso los mapuches reclaman. La historia también se ha contado mal y los historiadores debieran hacer un mea culpa.


– Escribe que el historiador Sergio Villalobos es “el Darth Vader de nuestro pueblo en la actualidad”.

– Creo que él debe ser uno de los mejores historiadores de Chile, pero por sus estudios del período colonial. La posición de Villalobos ante el conflicto mapuche actual tiene que ver con asumir un rol de ser el Barros Arana moderno. El que defiende al Estado y se siente como el guardián de esa idea decimonónica, donde la reivindicación mapuche la pone en cuestión.


– ¿Cuál es la principal demanda de los mapuches?

– Estoy convencido de que es una demanda por existir en la diferencia. Cuando hablas una lengua distinta ves el mundo de otra forma. El lenguaje define tu cosmovisión. Eso es una riqueza y también la vida entre culturas es fascinante. Tienes a un pueblo que fue una potencia económica en Latinoamérica con una sociedad culta, como lo señaló Ignacio Domeyko. La utopía de nuestros abuelos siempre fue la convivencia con el otro. Yo creo que debemos recuperar la autoestima. Somos un pueblo herido… Un gran iniciador del conflicto ha sido la ignorancia monumental de la clase política… Yo creo que la solución tomará varias generaciones. No seremos nosotros quienes lo resolvamos.

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