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Culto
Documental retrata la actuación más intensa de Jim Carrey

Documental retrata la actuación más intensa de Jim Carrey

Jim and Andy: The great beyond, que se estrena el viernes en Netflix, se centra en cómo el hombre de la máscara dio vida a Andy Kaufman en 1999.

Fuera de Estados Unidos, probablemente muchos sólo hayan escuchado el nombre de Andy Kaufman a través de una canción: en 1992, la banda R.E.M. lanzó Man on the moon, una verdadera carta de amor a uno de los comediantes más únicos e infames en la historia del humor norteamericano. De forma curiosa, a pesar de su específica temática, la canción se transformó en un hit.

Siete años después, el nombre de la canción sería ocupado como el título de una película biográfica de Kaufman -para la cual R.E.M. haría el soundtrack y grabaría otra canción sobre el comediante, The great beyond-, dirigida por el doble ganador del Oscar Miloš Forman, y con Jim Carrey en el papel principal. El hombre de Ace Ventura era una de las mayores -sino la mayor- estrellas de la década, con múltiples éxitos de taquilla, y viniendo recién de ganar el Globo de Oro por El show de Truman, demostrando que podía manejar roles con tintes dramáticos.

Aún así, al parecer, el público general simplemente no estaba tan interesado en recordar la vida de Kaufman. La película fue tibiamente recibida por la crítica y fue un fracaso de taquilla, a pesar de que Carrey ganó nuevamente el Globo de Oro.

Pero pareciera que quizás la película tenía una mayor historia detrás de cámaras que delante de ellas. El viernes Netflix estrena Jim and Andy: The great beyond, documental que se centra en el curioso proceso que vivió Carrey dando vida al que quizás era su mayor ídolo e influencia.


En la luna

Andy Kaufman no fue un cómico tradicional. El histriónico neoyorquino no contaba chistes, sino que elaboraba complejas bromas tanto sobre como bajo los escenarios con el fin de tanto sorprender como engañar a su audiencia, dando lugar a experiencias surrealistas. Inventaba personajes en los que se podía mantener por días, tuvo una carrera de lucha libre en la que insistía en pelear con tanto hombres como mujeres, era gritón y algo agresivo, y en sus entrevistas daba la impresión que nunca hablaba en serio. Murió en 1984 a los 35, de cáncer al pulmón, pero Kaufman era tan asociado a su extrema forma de hacer humor que muchos piensan, hasta el día de hoy, que fingió su muerte.

Para Man on the moon, Carrey decidió honrar a su ídolo llevando su actuación al extremo, y le pidió a un equipo de camarógrafos que lo siguiera incluso cuando no estuvieran rodando la producción, para así dejar un registro de su proceso creativo.

El documental de Netflix, que antes de estrenarse fue presentado y elogiado en festivales, mezcla ese material de archivo con una entrevista a Carrey en el presente, donde el actor revela por qué las imágenes estuvieron guardadas casi 20 años: Universal, productora de la película, le prohibió mostrar el registro, porque “no querían que quedara como un cretino”.

Y es que el comportamiento de Carrey en el set fue todo menos normal: durante los días de filmación, el actor no se salió nunca del personaje, actuando y refiriéndose a sí mismo como Kaufman incluso cuando no estaba filmando. A veces iba más allá, y se metía en la piel de Tony Clifton, uno de los personajes inventados de Kaufman; un cantante extremadamente grosero.

Si bien algunos, como su co-estrella Dany DeVito, se ven constantemente entretenidos con la actitud de Carrey, en las imágenes es notorio que la insistencia del actor resultaba molesta para buena parte del equipo, sobre todo porque ocupaba su tiempo molestando y poniendo incómodo a quien se le cruzara por delante.

Con la distancia del tiempo, Carrey analiza cómo logró transformar su mundo, y el de otros, en una experiencia tan bizarra que le hiciera honor al mismísimo Kaufman. A ratos el actor pareciera maravillado consigo mismo y lo que logró. Pero también quizás es todo un engaño: el documental deja la puerta abierta a que la broma de Carrey aún continúa, y tal como a Kaufman, no hay que creer todo lo que hace o dice.

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