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Culto
Saco Roto

Saco Roto

The Thrill of it all representa, según definición del artista británico, una especie de diario de vida relatado en lenguaje soul y R&B.

A Sam Smith (25) lo patearon. Tras una relación de cinco meses el amor se acabó. Lo ha contado a la prensa entre lágrimas y tiene este disco, el segundo de su elogiada y exitosa carrera, como la testificación sobre el quiebre. The Thrill of it all representa, según definición del artista británico, una especie de diario de vida relatado en lenguaje soul y R&B, opción que le ha valido siempre destempladas comparaciones con Amy Winehouse y Adele.

Smith domina la técnica vocal sin discusión. Su rango amplio se eleva hacia el falsete chasqueando los dedos. Resulta natural para un chico que creció imitando las cabriolas de Whitney Houston. A la vez, ejecuta esa gimnasia impresionante con la misma pasión de esos guitarristas que abundan en Youtube replicando la más compleja de las piezas de reconocidos virtuosos, incluso mejor que los originales en cuanto a ejecución, pero que te dejan frío en pasión y profundidad. El arte de Sam Smith es tan frágil como Coldplay en su afán por emular a U2.

Las canciones de The Thrill of it all no dejan huella. Se suceden prácticamente idénticas con la excepción de “Baby, you make me crazy”, que ensaya con relativo éxito un soul bailable. El resto, los coros gospel, los pianos lacrimosos y las acrobacias sin fin, caen en un saco roto similar a una cuenta previsional. Le puedes poner todo y nunca será suficiente.


Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras