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Culto
Gonzalo González: la voz del hombre del sonido

Gonzalo González: la voz del hombre del sonido

En el medio musical su nombre simboliza calidad, y está entre los nominados al Grammy Latino junto a Mon Laferte.

Cuando un disco chileno lleva el nombre de Gonzalo González (47), se sabe de antemano: la calidad del audio será espectacular. Con 27 años de trayectoria este ingeniero de sonido y productor ha trabajado con algunos de los consagrados de la escena musical chilena -Los Tres, Los Bunkers, Manuel García en un largo etcétera-, y ahora postula al Grammy latino gracias a la nominación de Mon Laferte en Grabación del año por Amárrame, el exitoso single junto a Juanes, y Álbum del año por La Trenza donde “Chalo” González está a cargo del mastering. Si el productor de un álbum es como el director técnico de un equipo y el ingeniero ejecuta la consola durante la grabación ¿qué hace exactamente el encargado del mastering? González lo resume como el acabado final de la obra. “Revisas la ecualización, los niveles, que la coloración sea competitiva a nivel global. Chequeas con Spotify, Youtube y otros cedés. Es una tarea técnica de alta complejidad y responsabilidad. Es un arte medio oculto. Nadie sabe muy bien qué hacemos”.

“Chalo” llegó a Mon Laferte a través del ingeniero mexicano Eduardo del Águila con quien había trabajado para Los Bunkers. Le pidieron el mastering de Amárrame sin compromiso. Si gustaba le pasarían el álbum. A la semana siguiente le enviaron el disco completo. Según el ingeniero el éxito extraordinario de la cantante chilena en México es consecuencia de un espacio vacante. “Ella vio una expresión popular rockera AM que estaba huérfana en Latinoamérica. Es una mezcla entre Los Ángeles Negros y Lucho Gatica. Además compone muy buenas canciones, una combinación de linaje poético y escritura sufrida”.


Sin trampas

Desde hace un par de años González es jurado del Grammy latino y está al tanto de las suspicacias que generan los premios por el eventual lobby. Reconoce haber sospechado del gramófono dorado antes de participar en las votaciones. Ahora lo descarta. “Se cómo funciona. Cualquier socio votante puede proponer al Grammy su disco. Yo he propuesto títulos en los que he trabajado. Es un proceso completamente transparente y no tiene ningún secreto. No hay estructura de lobby armada. Al contrario. Si la academia te pilla te pueden expulsar y perjudica al nominado”.

Para “Chalo” los cambios tecnológicos son lo más complejo de la profesión. Formado en los 90, los tiempos y los procesos de trabajo eran más pausados por las limitantes técnicas. Hoy la expectativa en el negocio es alta en relación al tiempo invertido y al ingeniero esa ecuación no le convence. “Creo que la buena música y la producción no son amigas del estrés. Necesita un tiempo contemplativo y de análisis. Es frecuente que rechace discos por lo apurados que están, así no puedo garantizar un producto de calidad. Todo el mundo espera resultados a muy corto plazo. No se ve con claridad la obra en si, y se enfatiza qué va a pasar más que su significado como una pieza de arte”.


Escaso margen para el ensayo y el error entonces.

Los mass media han influido mucho en la juventud respecto de los plazos y es una trampa peligrosa. Prefiero los procesos largos, Congreso, Inti Illimani, Los Jaivas, Los Tres, Chancho en Piedra, tantos otros, artistas con mayoría de edad después de 15, 20 años de trabajo. No creo que tenga mucho que ver con un asunto de plata sino con la inmediatez de Internet, Twitter, Instagram, Facebook, la sensación de que todo tiene que pasar rápido. Los grandes artistas no se apuran.

“Chalo”, que ha trabajado con figuras del Nuevo pop chileno como Fernando Milagros, Gepe, Astro y Dënver, cree que es probable que esta generación traiga de vuelta a las grandes compañías a Chile para retomar los fichajes. “Están haciendo una especie de export de música chilena no tradicional que está funcionando. No es un negocio para volverse loco pero es frecuente. Estos artistas van a España, Argentina, Colombia y suenan en las radios también. Me consta que en México las bandas chilenas son prestigiosas. A nivel económico no vemos grandes hitos porque todavía en Centro y Norteamérica el reino de las multinacionales aún domina. Ahora, ese fenómeno está bajando hacia Chile. Sony music contrató a Javiera Mena. Universal desde México tiene a Mon Laferte como prioridad iberoamericana. Se que hay otros artistas chilenos en conversaciones con multinacionales y firmando contratos en EE.UU. y en México. Ha costado porque somos bastante caudillistas y tampoco hacemos una música tan comercial, pero falta poco para que se vuelvan a instalar acá las grandes compañías”.

Soñar no cuesta. Si “Chalo” González pudiera elegir qué artistas grabar, iría derecho con LCD Soundsystem y Radiohead. “También me encantaría hacer un disco nuevo de Los Tres que tuviera la excelencia de antes. Y me gusta Natalia Lafourcade. La encuentro increíble”.


– Si pudiera regrabar algún disco para que suene mejor, ¿cuál sería?

– (Ríe) Me encantaría regrabar La Voz de los 80. A pesar de que me gusta como suena, creo que me he acostumbrado a cómo suena más que gustarme realmente. Regrabaría muchos discos en los cuales he participado, pero no los voy a decir.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras