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Culto
Brantmayer: el rostro de la Bienal de Arquitectura

Brantmayer: el rostro de la Bienal de Arquitectura

Hasta el 10 de noviembre se está presentando la XX Bienal de la disciplina en el Parque Cultural de Valparaíso. La obra fotográfica del chileno Jorge Brantmayer es la imagen oficial del evento, y se despliega en sus dos salas principales.

Ya son más de tres mil los retratos que el fotógrafo Jorge Brantmayer (63) ha acumulado desde el año 2006 hasta hoy. Comenzó durante la crisis de los estudiantes secundarios en Chile, cuando cientos de jóvenes salieron a las calles demandando una educación pública de calidad, y no paró desde entonces. Casi sin darse cuenta, fue acumulando más y más fotografías hasta dar forma a Muchedumbre, un amplio registro en blanco y negro de rostros que dan cuenta de la diversidad cultural, social, étnica y económica del país.

“Para mí no hay cosa más interesante que el retrato. No hay mapa o geografía más completa que el trabajo del rostro: ahí uno ve dolores, felicidad, arrugas marcadas por expresiones, miradas que son esperanzadoras y desalentadoras”, cuenta el artista.

El proyecto fotográfico fue expuesto el año pasado en el Instituto Cervantes de Nueva York y el Museo de Las Américas (AMA) de Washington DC. También fue exhibido en el Centro Cultural CorpArtes, donde presentó Geografías de la piel, un capítulo de su colección fotográfica dedicada a los inmigrantes en Chile, en el que recorrió Santiago para registrar a los haitianos, dominicanos, cubanos y peruanos, que de a poco modifican la identidad cultural de la ciudad.

Ahora el lente de Brantmayer llega a la edición número 20 de la Bienal de Arquitectura, donde presenta ambos proyectos Muchedumbre y Geografías de la piel en las dos salas principales del Parque Cultural de Valparaíso. El propósito, explica Rodrigo Tisi, curador y director creativo de la bienal, es “manifestar la importancia de poner a las personas -y especialmente a los marginados, a los migrantes, a los pueblos indígenas- por sobre los proyectos (…). Las personas son el eje central de la arquitectura, por eso quisimos poner los retratos de Brantmayer como gran marco de este encuentro. Su trabajo es transversal, propone un paisaje chileno, un retrato de la nueva multiculturalidad nacional”.

En total, el artista presenta cerca de 60 fotografías y un video con más de 400 imágenes en loop de su obra. Su trabajo además es el que le da la imagen gráfica a la bienal. “Me hace mucho sentido que mi obra esté dentro de otro gran proyecto como este, con el que se retroalimenta y potencia en su expresividad y significado”, explica Brantmayer. “Es un detonante para impulsar una conversación urgente sobre cómo queremos vivir”, agrega Tisi, quien también es docente del Design Lab de la Universidad Adolfo Ibáñez. “El lema Diálogos Impostergables de la bienal es una metáfora de las negociaciones y discusiones que deben tener lugar para poder impulsar un proyecto común mejor y que promueva el desarrollo de la cultura en todos los ámbitos”, explica.

Otros diálogos urgentes

Junto al trabajo de Brantmayer se presentan otras 210 propuestas de arte, arquitectura y urbanismo provenientes de 26 países, como España, Estados Unidos, México, Puerto Rico y Suiza.
Entre ellas, destaca una reedición del icónico trabajo Estudios sobre la felicidad del artista chileno Alfredo Jaar. Se trata de una de sus obras tempranas, realizada durante los 80 antes de radicarse en Nueva York, donde a través de diversas instalaciones fotográficas en Santiago planteaba la pregunta ¿Es usted feliz?

El proyecto original se dividió en siete etapas, pero en la bienal se recrean dos: las intervenciones públicas -con letreros publicitarios ya instalados en la Ruta 68, el borde costero de Valparaíso y el PCV del cerro Cárcel-y una obra abierta de registro continuo, que consiste en un pequeño escenario, donde se invita a la gente a responder la pregunta que impulsa el trabajo.
Al respecto Jaar cuenta: “Había recibido otras invitaciones para recrear esta obra, pero no me parecía correcto hasta que apareció esta oportunidad, porque Valparaíso es una ciudad muy especial y, sobre todo, porque estamos a punto de votar de nuevo, con una división muy parecida a la que teníamos en los 80 cuando hice por primera vez esta obra”.

Otro trabajo que resalta es el del Pritzker chileno Alejandro Aravena y su oficina Elemental, que presenta Somos Choapa, un proyecto desarrollado desde 2013, en alianza con Minera Los Pelambres, que impulsa programas de infraestructura sustentable en conjunto con la comunidad local.

“Hay siete grandes temáticas que articulan el eje de la Bienal: la vulnerabilidad, los recursos, la integración, la identidad, la participación, lo común y el futuro”, explica Tisi. “Cada una de ellas creemos que son vacíos que como arquitectos y urbanistas tenemos que trabajar de manera urgente para proyectar el futuro de nuestra sociedad. Son preguntas esenciales para avalar un nuevo equilibrio cultural”, concluye.

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