Culto
Peligro: ídolo cambiando de pista

Peligro: ídolo cambiando de pista

Luis Jara se pasa de las baladas al reggaetón pero hay conversiones estilísticas más atrevidas. La historia de la música popular es generosa en discos y canciones que probaron volteretas desconcertantes. Algunos cayeron parados. Otros pasaron directo al olvido.

Difícil de tragar

“Jack, relájate, ocúpate de los hechos, ni el zodiaco ni almanaques, ni locos con pantalones de poliéster.” Yeah. Es Rush rapeando en “Roll the bones”, single del álbum homónimo de 1991. ¿Cómo una banda de rock progresivo y letras cabezonas decidió probar con el hip hop? La respuesta está en LL Cole J y Public Enemy, y el respeto que Neil Peart les tenía como letristas. Fue así como el legendario batero decidió escribir un rap en medio de un texto que estaba trabajando sobre la vida y el factor random. Presentó la canción a Geddy Lee y Alex Lifeson, engancharon y barajaron la opción de invitar a un rapero famoso. Luego pensaron en el miembro de Monty Python John Cleese. Finalmente optaron por procesar la voz de Lee.

Aunque el riff engancha y hay una sección intermedia con todo lo funk que pueden ser tres canadienses blancos, al momento del rap la canción se cae a pedazos y no mejora con los años. En el documental Beyond the lighted stage (2010), Les Claypool de Primus sintetiza el sentimiento de los fans hacia el experimento. “Difícil de tragar”.

Al año siguiente Raphael de España también se lanzó al rap con “Escándalo”, su último gran éxito internacional escrito por Willy Chirino, compositor cubano considerado como el padre del sonido pop de Miami acuñado en los 80, con abundantes sintetizadores y bases programadas. La canción acercó a la estrella española a un público juvenil pero para sus seguidores de siempre parecía una puñalada a su tradición como baladista. Por otro lado, tanto la temática como la línea melódica de “Escándalo” son sospechosamente parecidas a “Scandal” de Queen, una canción que Brian May compuso para el último álbum The miracle (1989) quejándose del acoso de la prensa a su vida privada, y los rumores por la salud de Freddie Mercury.


Disco baby disco

Segunda mitad de los 70. El mundo es una bola de espejos girando al centro de una pista. La música disco la lleva, no hay cómo escapar, es una plaga. Los primeros en caer contagiados, The Bee Gees, aunque la voltereta de los hermanos Gibb fue progresiva. Arrancaron en 1975 con “Jive talkin’”, canción de ritmo irresistible que se les ocurrió mientras cruzaban un puente en Miami y el traqueteo del automóvil cogió un ritmo peculiar, que replicaron en el estudio ese mismo día. En 1977 llegó el bombazo de la banda sonora de Saturday night fever, la consagración del falsete, y las fotos con brashing y pelo en pecho. Atrás quedaba el exitoso origen de The Bee Gees como una banda de pop con influencias de The Beatles, convertida en suceso a fines de los 60 gracias a baladas extraordinarias como “I started a joke” y “To love somebody”.

Al año siguiente The Rolling Stones no se pudo resistir y lanzaron “Miss you”. Según el guitarrista Ron Wood fue una reacción espontánea. “No nos juntamos y dijimos ‘hagamos una canción disco’”. Lo cierto es que al menos Charlie Watts y el vocalista eran asiduos a discotecas. Para el baterista “hubo algunos álbumes de música disco fantásticos”. A Keith Richards no le entusiasmaba mucho. “Era el resultado de todas las noches que Mick había pasado en Studio 54”. Pronto cambió de opinión. “A medida que avanzamos era un ritmo bastante interesante”. Fue el último número uno de los Stones en Estados Unidos.

Corre 1979 y Kiss está convertido en una impúdica máquina de dinero mediante el merchandising. Paul Stanley quiere demostrar que componer una canción disco es chasquear los dedos y convoca a Desmond Child para escribir “I was made for lovin’ you”. Fue un hit que desencajó a los fans acérrimos de la banda neoyorquina y a la vez el primer hito en la carrera de Child. También son suyas “I hate myself for loving you” de Joan Jett, “Livin’ on a prayer” de Bon Jovi y “Livin’ la vida loca” de Ricky Martin.


Sigo Romántico

A mediados de los 70 Chicago era una respetada banda de rock con poderosas raíces de jazz y soul donde destacaba la sección de vientos. Compañeros de ruta de Jimi Hendrix y Janis Joplin en sus primeros días, se habían lanzado al mercado debutando nada menos que con un disco doble nominado al Grammy. Para el segundo álbum repitieron la jugada de los dos vinilos con una canción central que se extendía por 13 minutos. Luego lanzaron otros dos títulos dobles, siempre con mucho éxito. Las cosas comenzaron a cambiar en Chicago VI (1973) cuando el bajista y cantante ocasional Peter Cetera, hasta entonces un músico secundario en los roles del conjunto, se convirtió en el vocalista principal por su peculiar registro agudo, mucho más dúctil y apto para las radios. Aún cuando los títulos VI, VII y VIII habían conquistado el número uno de Billboard y Chicago parecía estar en la gloria absoluta gracias al éxito comercial y el respeto que despertaban por su compleja musicalidad, en 1976 todo cambió para siempre en la historia del conjunto con la edición de la vaporosa balada “If you leave me now” compuesta a último minuto por Cetera, y que casi no queda en Chicago X (1976). La canción arrasó en todo el mundo y se convirtió en regla para el sonido y el estilo de Chicago que a partir de entonces se especializó en soft rock y éxitos románticos como “Hard to say I’m sorry” (1982) y “You’re the inspiration” (1984).


Diga Yes

El cambio de folio a los 80 fue un drama para las bandas progresivas. Con la new wave y el post punk no había mucho público dispuesto a escuchar canciones de 20 minutos subdivididas como concierto para orquesta sinfónica. Genesis maniobró la mejor mudanza y se hicieron aún más famosos que en los días de Peter Gabriel. Pero lejos el cambio más radical corrió por cuenta de la más icónica de las instituciones progresivas, los británicos Yes.

Atlantic Records invirtió un dineral en el regreso del grupo separado en 1980. Con Trevor Rabin en guitarra en reemplazo de Steve Howe más Trevor Horn en la producción, y el retorno del cantante Jon Anderson tras una exitosa temporada junto a Vangelis lanzando éxitos de synth pop, en 1983 los renovados Yes comenzaron a trabajar en una canción que no tenía absolutamente nada que ver con su ampuloso estilo plagado de acrobacias instrumentales.

El riff era sencillo y con una sonoridad moderna. La pieza incluía detalles revolucionarios para el rock como la incorporación de samples, en particular una sección de batería cogida de “Kool is back”, un corte de 1971 de Funk, Inc. El embrión del tema era autoría de Rabin, lo había escrito en 1980. Anderson armó la letra y se preocupó de darle un coro. La producción de Trevor Horn hizo el resto. Su pulcritud y detalle se convirtieron en escuela del sonido característico del pop rock de los 80.

La canción alcanzó el número uno el 21 de enero de 1984 en EE.UU. A la semana siguiente “Relax” de Frankie goes to Hollywood, también producida por Horn, conquistó el mismo puesto en el Reino Unido. Hasta hoy es un hito para un productor tener dos número uno en ambos lados del Atlántico con diferentes artistas.


El Zelig del pop

Bobby Darin lo tuvo todo. Era guapo, cantaba, componía, actuaba, dominaba distintos instrumentos. Triunfó en la música, la televisión y el cine. A cada paso de su intensa carrera musical dejaba en jaque a sus seguidores por sus constantes cambios de estilo, tres lustros antes que David Bowie pusiera en práctica la misma regla.

La biografía es de teleserie. Nacido en Nueva York en 1936 como Walden Robert Cassotto vivió bajo engaño familiar casi toda su vida. Quien decía ser su madre era en realidad su abuela, mientras su verdadera mamá se hacía pasar por su hermana. Antes de los 20 años ya trabajaba en Manhattan como compositor para estrellas pop como Connie Francis hasta que en 1958 Ahmet Ertegun, el legendario capo de Atlantic records, lo empujó a debutar como cantante. “Splish splash” fue el primero de varios éxitos que lo convirtieron en ídolo pop, aunque siempre en vetas distintas. Si “Splish splash” era un rock & roll, “Dream lover” de 1959 fue una balada, y al año siguiente “Mack the knife” se enfundaba de jazz para desplegar su faceta crooner, hasta convertirse en un apetecido número en Las Vegas.

En el arranque de los 60 formó un equipo de compositores lanzando la carrera de Wayne Newton. En 1962 da un nuevo giro musical y debuta en el country con gran éxito no solo en EE.UU., sino también en Inglaterra. Tres años después derivó hacia la canción protesta influenciado por Bob Dylan. Tiempo más tarde se involucró activamente en la carrera presidencial de Robert Kennedy. Cuando mataron al hermano de JFK, Darin lo acompañaba. En 1971 nuevamente cambia de dirección y firma para Motown. En paralelo tuvo incontables apariciones en televisión como actor, cantante y en programas bajo su nombre. En Hollywood trabajó para el director John Cassavetes, ganó un Golden Globe como mejor nuevo actor en 1962, y fue nominado a un Oscar.

Siempre padeció mala salud. Murió en diciembre de 1972 por problemas cardíacos.

Tenía 37 años.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras