Culto
La mujer que desató la guerra entre Charly García y Andrés Calamaro

La mujer que desató la guerra entre Charly García y Andrés Calamaro

Se llama Mónica y fue pareja del hombre tras Alta suciedad y cercana de García.

En algún momento de 1998 estalló el conflicto entre Andrés Calamaro y Charly García. Si había dos personas que no podían estar peleadas, eran estas; compañeros de muchísimos años, con una enormidad de escenarios tomados en complicidad para realizar jams interminables, y tantas otras cosas que no se pueden mencionar. Andrés era, en los peores tiempos de Charly, alguien con quien se podía conversar sobre esas cuestiones tan delicadas que uno no alcanza a entender y que solo deben ser tratadas en la más absoluta intimidad pero con la mayor confianza. Andrés tenía la suficiente experiencia como para entender bien a García; conoció la fama que se torna manía y que desacomoda lugares bien temprano con Los Abuelos de la Nada, a quienes Charly les produjo el primer disco. Brilló junto a él en aquel grupo de acompañamiento que también incluía a Gustavo Bazterrica, Cachorro López y Willy Iturri, con el que se presentó Yendo de la cama al living en la cancha de Ferro. Fue natural que se convirtiera en compinche musical y humano de Charly.

Se conocieron en los estudios Fonema, cuando un todavía adolescente Andrés era el tecladista de Raíces, el grupo de Beto Satragni, que estaba grabando allí su primer disco. Charly llegó una tarde de 1978 junto a David Lebón para escuchar las cintas grabadas en el “Festival del amor”, el concierto con el que despidió una etapa de su carrera, el de La Máquina de Hacer Pájaros, y dejó trazado un surco con Lebón, que finalmente devino en Serú Girán. Amistades en común los irían acercando, y Charly visitaría en alguna ocasión el Club Palta, con sede en lo de Andrés: una suerte de encuentro entre amigos, tóxico, fraterno y periódico.

El debut solista de Andrés se grabó en 1983 y se editó al año siguiente: Hotel Calamaro, que cuenta con Charly como ejecutante en cuatro canciones. También participó en “Desde que vi la raya”, un tema del segundo álbum de Calamaro, Vida cruel; A su vez, Calamaro fue el tecladista de Las Ligas, una efímera banda de Charly en la que también estaban Richard Coleman, Fabiana Cantilo, Christian Basso y Fernando Samalea (salvo Fabiana, todos miembros del grupo solista de Andrés). Su ejecución fue para “Necesito un gol”, incluida en Say no more, donde también aparecía la voz de Mónica, la mujer de Andrés durante los 90. Y por ella se iniciarían las hostilidades entre estos dos amigos, que hasta hacía poco, ambos junto con Mónica, se hacían llamar “Los Tres Chiflados Bien”.

“La historia salió publicada en todos los periódicos sensacionalistas”, comenzaba profetizando el primer tema de Say no more, “Estaba en llamas cuando me acosté”. La voz de Mónica narraba los hechos con un tono de locura pastilleada. Lo que ella no podía suponer es que quedaría atrapada en un fuego de celos cruzado entre Andrés y Charly.

En 1997 se editaron Alta suciedad de Calamaro y Alta fidelidad de Charly y Mercedes Sosa. Y en esos dos títulos es donde aparece un fuerte roce. Charly creyó que había algún mensaje para Mónica en “Flaca” y que el título del álbum le estaba dedicado, por ser una respuestas directa a Alta fidelidad. Es en ese momento donde arrancan los disparos y los teléfonos descompuestos que originaron esta enemistad pública, y a estas alturas, legendaria. De algún modo, Andrés entabló una competencia musical con García, de la que quedaron marcas en Honestidad brutal y El salmón.

Se dijeron cosas a través de la prensa. Hubo exabruptos como Charly llamándolo “calamar asqueroso” por el programa “Televisión abierta”, o a Andrés yendo a tocarle el timbre a García acompañado de un bate de béisbol, después de haber demolido una batea con la letra G en una tienda musical.

“Todo sucedió mucho antes de que llegara a los medios. Say no more salió en 1996, y entonces fue cuando Mónica y yo trabajamos juntos —aclara García a su biógrafo Sergio Marchi—. ¡Es como si lo hubiéramos engañado a Andrés durante tres años! Cuando él estaba perfectamente al tanto de todo y, además, vivía con Mónica en España… ¿Dónde está el engaño? Bueno, a mí me jodió por Mónica. Incluso lo charlamos y nos reímos, porque entre nosotros no pasó nada. Andrés dijo que yo me había acostado con su mujer, pero, en realidad, quizá alguna vez nos acostamos en la misma habitación o en habitaciones contiguas cuando Mónica me salvó con su tarjeta de crédito aquella vez que me echaron de un hotel en Madrid. Pero de ahí a lo otro… ¡pará un cachito! Y Andrés lo sabe. Son muchos años… Creo que todos tenemos el riesgo de pirar, que yo lo corrí con Say no more. Yo creo que a Andrés le pasó algo de eso. Porque, en verdad, el quilombo se armó cuando Mónica vino a Nueva York a verme tocar con Mercedes Sosa en el Lincoln Center, y un paparazzi le sacó una foto. Ella se hizo mucho problema. Yo le dije que no tenía por qué. Y después vi por qué”.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars