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Jack Johnson: “Nunca sentí la presión de reinventarme como músico”

Jack Johnson: “Nunca sentí la presión de reinventarme como músico”

Antes de su regreso a Chile en noviembre, el solista, uno de los más exitosos del cancionero norteamericano de este siglo, habla de su último disco, con un pequeño giro al discurso político.

Jack Johnson está molesto. Pero, ¿puede estar molesto alguien que vive en Hawaii, con fotografías promocionales que lo muestran en un verano permanente, como si su máxima preocupación fuera dónde se va a sacudir la arena de los pies, y cuya primera profesión lo sitúa como artista multimillonario, mientras que la segunda habla de un surfista a la caza de las mejores olas?

“Creo que todo el mundo cambia con el tiempo y siempre he tratado de escribir desde la perspectiva de dónde estoy en la vida”, remata el artista, al teléfono con Culto desde su residencia en precisamente Hawaii (“es un lugar agradable para vivir, es mi hogar”, aclara con extrema mesura, para no despertar envidias) y como una manera de enfatizar que tras su guitarra acústica, su polera sin mangas y sus sandalias también puede agitarse un poco de estrés. Sobre todo cuando una personalidad como la de Donald Trump llega a la presidencia de tu país.

All the light above it too es el álbum que estrenó a principios de septiembre, que lo trae de vuelta a Chile este 14 de noviembre en Espacio Riesco y que tuvo como carta de presentación el single ‘My mind is for sale’, una bonita cancioncilla con guitarras, piano y percusiones donde ataca la política segregacionista del mandatario norteamericano, con dardos como “no me importan tus muros paranoicos de nosotros-contra-ellos”.

Para la crítica especializada, Johnson, después de seis discos y una de las trayectorias más sorprendentes del pop global en este siglo (pocas veces tanta simpleza había repletado estadios y festivales), había sepultado la buena onda y se había atrevido a hablar de los grandes temas.


¿Coincide con esa visión?

-Todos cambiamos. En mi primer disco las canciones fueron escritas cuando tenía entre 20 y 25 años; en el siguiente ya tenía 30, pero este está concebido por un padre de 43. Es obvio que mi perspectiva tenía que cambiar con el tiempo. Pero creo que el espíritu de la música proviene de la misma persona, es sólo que en EE.UU. estamos atravesando un momento muy interesante al tener a Trump, eso demuestra la falta de liderazgo, y es difícil no escribir sobre esas cosas. Todo eso pasaba por mi mente.

¿Sintió que había llegado la hora que su música también tratara temas más complejos?

-No, no siento ninguna responsabilidad o necesidad. Siempre he escrito un poco sobre estas cosas. Hay un tema que se llama Sleep through the static en el cuarto disco u otro llamado… ¿cómo se llama?… bueno, no importa, pero son canciones que hablan de política, de cuando EE.UU. estaba pasando por la guerra de Irak y teníamos mucha falta de información como civiles.

Usted vive en Hawaii. ¿Cómo puede percibir los cambios en EE.UU. con la llegada de Trump?

-Es un país grande y muchas personas con puntos de vista similares viven en la misma área, pero todos los que estaban a mi alrededor estaban sorprendidos de que haya ganado. Supongo que fue un recordatorio de cuán grande y diversa es nuestra nación. Y yo acabo de tocar en muchos de los estados que votaron por Trump y es interesante conocer a mucha gente que no pensaba de esa forma. Se sienten liberados al cantar My mind is for sale. Pero tengo esperanza, la política siempre ha sido un Zig Zag. La gente siempre tiene algo de qué quejarse y culpan al gobierno, usan esa palabra como si fuera algo separado de nosotros. Pero no: somos el gobierno que elegimos, las personas que elegimos y tenemos suerte de estar en un lugar donde tenemos elecciones libres, así que creo que habrá una reacción a lo que está sucediendo y todo volverá a la dirección correcta.

En lo musical, ¿cree que en este disco hay un cambio con respecto a sus primeros álbumes?

-Creo que he cambiado bastante, pero también nunca sentí la presión de reinventarme como músico. Esto ha sido un pasatiempo para mí, uso esa palabra porque me la tomo muy en serio, ya que lo convertí en una carrera. Pero para mí la música sólo tiene sentido cuando se mira como un pasatiempo. Recojo la guitarra si tengo algo que decir, pero si no lo hago, no practico demasiado cuando estoy en casa, me gusta mucho surfear y hacer otras cosas. Pero siento que estoy atrapado en el mismo género por mucho tiempo.

Una de las grandes obsesiones de los músicos es evolucionar en su sonido. ¿Usted no lo ve así?

-He mantenido el estilo, siempre grabé en el mismo lugar, con los mismos instrumentos. Muchos se preocupan por reinventarse y cambiar con cada álbum, pero algunos de mis músicos favoritos, como Mississippi John Hurt o Bob Marley siempre sonaron igual. Me gusta explorar nuevos sonidos, pero no tanto como Radiohead o cosas así. No soy así.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.