Culto
Directo al mentón: Moizéfala, la mejor balada de Henríquez

Directo al mentón: Moizéfala, la mejor balada de Henríquez

Para el proyecto homónimo de Germán Bobe, Álvaro Henríquez grabó la que sería una de las canciones más brillantes y tristes de su carrera. Consecuentemente, se ganó un lugar en La espada & la pared.

Su versatilidad a la hora de componer convirtió a Álvaro Henríquez en uno de los músicos más influyentes de la escena nacional. Se puede comprobar especialmente en su trabajo al frente de Los Tres: desde ese rock tan característico, influenciado por referentes como Chuck Berry y The Beatles, hasta el rescate del patrimonio chileno, plasmado en el habitual set de cuecas que acompaña sus conciertos. Coqueteos con el rock pesado en canciones como “No sabes qué desperdicio tengo en el alma” y uno que otro guiño al jazz, como ocurre en “Pájaros de fuego”.

Sus baladas tampoco se quedan atrás. Y en este punto hemos de detenernos. El oriundo de Concepción se ha ganado a pulso su lugar como uno de los mejores baladistas de la música chilena. “Amor violento”, “Cerrar y abrir”, entre otras tantas canciones con reminiscencias al género romántico, lo justifican.

Una de estas obras, con bastante menos éxito aunque sin nada que envidiar a las anteriormente mencionadas, es “Moizéfala”. El octavo track de La espada & la pared (1995) probablemente sea la canción de amor más potente que escribió Henríquez. Con mensajes que sugieren temáticas románticas y existenciales (Y mi vida haría a un monje renunciar a su fe / No puedo convencer a mi alma a que espere), pese a que no es una pieza habitual en sus recitales, se convirtió en una de las tantas joyas dentro de la discografía del conjunto.



La historia de “Moizéfala”, sin embargo, se remonta a un par de años antes, cuando Henríquez grabó y produjo la canción para el corto Moizéfala, la desdichada dirigida por Germán Bobe.

La ficción de Bobe, que debutó en el Cine Arte Alameda en septiembre de 1996, cuenta precisamente la vida de Moizéfala (Moisés Ammache), reconocida transexual de la época de la dictadura, frecuentemente denostada por su prima Humedad. Ambas, además, rivalizaban por el amor del rockero Darioleto Benítez, papel que representó Álvaro Henríquez.



El mismo año vio la luz Bobe al camp troupe – ¡Oh Yeah!, disco que guarda la música del proyecto y donde el líder de Los Tres fue protagonista. En el trabajo se puede apreciar una versión más acústica de la canción, diferente a la que ofrece La espada & la pared, con participación de Javiera Parra en el pre-coro.



Sin embargo, pese a contar con uno de los mejores envoltorios musicales de su carrera, no se hizo justicia con “Moizéfala”. Iván Valenzuela cuenta en Los Tres: la última canción (2002) que “Moizéfala nunca fue single porque Álvaro se siente culpable de haberla escrito, ya que es una balada. Paul McCartney no podía haberla hecho mejor (…) Cuando llegué a Radio Cooperativa pedí que la tocaran, fue una venganza porque creo que podía haber sido un exitazo”.

Sobre el autor:

Eduardo Ortega |
Periodista de Reportajes de La Tercera.