*

Culto
Caso Weinstein desnuda la frágil realidad de las mujeres en Hollywood

Caso Weinstein desnuda la frágil realidad de las mujeres en Hollywood

“El problema es que en Hollywood es casi imposible para una mujer entrar a la industria”, explica una experta a La Tercera, sobre el silencio de tres décadas sobre el productor.

“Para las mujeres, obtener información (sobre depredadores sexuales) a través de chismes o rumores no es frivolidad, ni ocio: es un método de supervivencia”. Con esas palabras, una columna de Buzzfeed, escrita por la periodista Anne Helen Petersen, respondía al por qué el escándalo de Harvey Weinstein, si bien un secreto a voces de Hollywood, demoró décadas en hacerse público.

Tras artículos del periódico New York Times y la revista New Yorker, donde una decena de mujeres de la industria del cine y el entretenimiento acusaban al poderoso productor, fundador de Miramax y The Weinstein Company, de reiterados episodios de acoso y abuso sexual, la reacción masculina fue principalmente de sorpresa y posteriormente condena hacia Weinstein. Pero la realidad de las voces femeninas de la industria resultó mucho más variada: algunas, como Meryl Streep, se sumaron a la tesis del desconocimiento; pero otras catalogaron los hechos como todo menos una sorpresa. Actrices como Jessica Chastain y Glenn Close aseguraron que habían escuchado los rumores en más de una ocasión.

Un silencio que está lejos de ser cómplice, sino el reflejo de, justamente, una triste necesidad de supervivencia. “Las mujeres no suelen confesar casos así, por miedo a cómo puede arruinar sus carreras. Siempre hubo susurros, pero nadie que estuviera dispuesta a dar nombres a la prensa o a la policía”, explica a La Tercera Stephanie Merry, periodista de cine y cultura del periódico The Washington Post. “El problema es que en Hollywood es casi imposible para una mujer entrar a la industria, entonces les dicen que deben hacer lo que sea necesario para lograrlo. Y un hombre con poder puede aprovecharse de esa desesperación. Fue exactamente lo que Weinstein hizo”, agrega.

Las cifras respaldan la explicación: a pesar de ser la mitad de la audiencia, estudio tras estudio reitera que las mujeres son una minoría en Hollywood. En 2016 sólo un 29% de los protagonistas de las películas de mayor recaudación fueron rostros femeninos -y eso que era un máximo histórico-, y sólo un 17% de los equipos detrás de cámaras fueron mujeres. Los testimonios en contra de Weinstein tienen un factor en común: las denunciantes -que tras la publicación de los artículos originales han ascendido a cerca de 40, desde Cara Delevingne hasta Angelina Jolie- aseguran que tenían miedo de cómo el rechazar sus avances podía perjudicar sus carreras. En algunos casos, tenían claro a lo que se enfrentaban al reunirse con Weinstein, pero tomaban precauciones, desde ir acompañadas hasta fingir enfermedades. Más de una incluso asegura que el haber resistido sus abusos efectivamente frenó su trayectoria en la pantalla.

El silencio no sólo se alimenta en lo profesional, sino también en lo personal: durante la semana, la actriz Evan Rachel Wood aseguró haber sido abusada por hombres “muy poderosos”, pero que no estaba lista para dar sus nombres, por el desgaste emocional que implicaría.

“En Estados Unidos tenemos un concepto al que llamamos ‘casting couch’; historias de directores, productores y empresarios insinuándoseles a actrices. Esos rumores existen desde que existe Hollywood, así que no, no es una sorpresa”, dice Merry. “Pero creo que esto puede marcar un cambio: las denunciantes no sólo contaron sus historias; dieron nombres. Y espero que eso inspire a más mujeres a alzar la voz. Casos como este demuestran a los hombres que no se les permitirá más seguir adelante con este grotesco comportamiento”, concluye.

Sobre el autor: