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Culto
Un abuso que queda impune ante la ley

Un abuso que queda impune ante la ley

En Hollywood los acosadores pierden trabajos, pero no hay más penas.

A medida de que las acusaciones en contra de Harvey Weinstein fueron subiendo de nivel -al acoso se sumaron denuncias por violación-, los departamentos de policía de Londres y Nueva York anunciaron investigaciones para determinar culpabilidad criminal del productor por casos registrados en los años 80 y en 2004, respectivamente.

Hasta ahora, las consecuencias de las acciones de Weinstein han sido profesionales y sociales: perdió su trabajo, a su mujer y ha sido expulsado de Hollywood (por el momento). Pero que el ejecutivo efectivamente cumpla una pena de cárcel es difícil. Desde lo legal, la antigüedad de algunas de las denuncias en contra de Weinstein hacen difícil presentar evidencia frente a una corte, considerando además que las leyes que condenan el abuso sexual en Estados Unidos han cambiado mucho en las últimas tres décadas.

Pero también, si se toma como base otros casos similares, la idea de ver al productor tras las rejas parece lejana. En el mundo del entretenimiento no hay muchos precedentes de depredadores sexuales que hayan sido castigados criminalmente por sus acciones.

Luego de que en los últimos años se destaparan más de 50 casos de abuso sexual cometidos por el comediante Bill Cosby, un juicio en su contra este año terminó nulo luego de que el jurado no lograra llegar a un veredicto unánime.

En 2016, el CEO de la cadena de noticias Fox News, Roger Ailes, renunció a su cargo luego de que una serie de denuncias por acoso sexual dentro de la compañía se apilaran en su contra. A pesar de eso, Ailes se fue de la empresa con US $ 40 millones. Murió en mayo de este año antes de cualquier investigación legal. El rostro más importante de la cadena, Bill O’Reilly, fue despedido en abril por razones similares, pero todas las acusaciones en su contra fueron resueltas en arreglos financieros sin ir a juicio.

El último nombre en sumarse a la lista es Roy Price, cabeza de programación de Amazon Studios, quien fue suspendido de su cargo tras acusaciones de acoso a una productora. Fuera de un eventual despido, el historial reciente no pareciera apuntar a que enfrente consecuencias legales.

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