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Culto
Críticas divididas en Londres por obra de Calderón

Críticas divididas en Londres por obra de Calderón

El dramaturgo Guillermo Calderón explica que si bien “la obra habla de Chile, resuena en cualquier lugar en el que ocurre ese tipo de violencia, incluyendo al Reino Unido”.

Su nombre aún ilumina la marquesina del Royal Court Theatre de Londres, y sin embargo, a la mañana siguiente del estreno en la misma sala de su obra B el 28 de septiembre, el dramaturgo chileno Guillermo Calderón (1971) retornó a EEUU, donde vive. “Lo lamento, pero no he leído nada de lo que se ha publicado acerca de la obra”, contesta el autor de Neva.

Aun así, el montaje dirigido por el inglés Sam Pritchard, en temporada hasta el 21 de octubre y que expone las contradicciones de dos jóvenes encapuchadas frente a un tercer personaje, quien pretende desatar una revolución con el estallido de una bomba, ha hecho eco en Londres, donde ya se han publicado algunos comentarios que dan cuenta de las dispares reacciones que ha despertado la obra.

“A pesar de la horrenda violencia urbana de los últimos tiempos -para la que un filósofo francés acuñó el término “metrocidio”-, Calderón logra transmitir con éxito el absurdo de auto engrandecimiento que suele estar detrás de los actos terroristas”, anotó Michael Billington, del periódico The Guardian. Menos benevolente fue Claire Alfree, de The Telegraph: “Sospecho que esta obra resuena mucho más poderosamente en el Chile nativo de Calderón que lo que es probable que haga aquí. Sus diálogos -deliberadamente anémicos la mayor parte del tiempo- tienen tonalidades de Pinter en su tono más ridículo, pero ni el juego ni la producción logran suficiente ímpetu para mantenerte enganchado”.

Calderón, en tanto, explica que si bien “la obra habla de Chile, resuena en cualquier lugar en el que ocurre ese tipo de violencia, incluyendo al Reino Unido”. Agrega: “Me parece que es un tema urgente en una ciudad como Londres, sobre todo porque cuando estuve allá hubo un atentado en una estación relativamente cerca del teatro. Ese tipo de violencia aturde y paraliza. En ese sentido creo que la obra abre un espacio para pensar el tema de la violencia en toda su complejidad, y el Royal Court siempre ha buscado formas de poner sobre el escenario temas urgentes como este, y que hacen que la obra sea movilizadora y necesaria”.

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