Culto

Siete grandes versiones de canciones escritas por Violeta Parra

Arauco tiene una pena

Corría el año 1987 y Los Jaivas contaban entre sus filas al baterista Gabriel Parra y al cantante y guitarrista Eduardo “Gato” Alquinta. Con ellos grabaron esta versión progresiva y extendida de “Arauco tiene una pena”, que abre el disco Obras de Violeta Parra publicado tres años antes. Dentro de la discografía de Violeta Parra, el tema corresponde a uno de sus textos más combativos y que vendrán a formar el esqueleto de lo que hoy entendemos como Nueva Canción Chilena. Aparece en su álbum Canciones reencontradas en París, de 1971.


Qué pena que siente el alma

En 2011, en medio del natalicio de Violeta Parra celebrado en Valparaíso, el cantautor chileno Nano Stern se hizo acompañar de la violonchelista austríaca Maggie Rust para esta sentida versión de “Qué pena que siente el alma”, una canción grabada por Parra en 1953 para el sello Odeón y aparecida en su primer disco, Chants et danses du Chili. Vol. 1, grabado y publicado en París en 1956.


Y arriba quemando el sol

Álvaro Henríquez grabó su propio tributo de “Y arriba quemando el sol” en el disco Después de vivir un siglo, donde el líder de Los Tres participó junto a su banda Los Pettinellis y como productor del proyecto. Como detalla “Gitano” Rodríguez en el volumen Cantores que reflexionan, el tema apareció desde un viaje de Parra a Santa Juana: “Un acaudalado hombre de negocios, propietario de minas, le ofreció un viaje al norte para que ella pudiera investigar el folclore sobreviviente entre los mineros. Todo marchó bien hasta que el vehículo que llevaba a nuestra investigadora debió desviarse del camino por una falla mecánica. Se detuvieron en el mineral de Santa Juana, uno de los más miserables de todo el norte. El pueblo entero olía a excrementos. Había un solo pilón de agua, en el que las mujeres debían hacer fila y esperar durante horas para llenar un balde. No había alcantarillado, luz ni gas. Violeta interrumpió el viaje. No le debe haber dado explicaciones a nadie, menos al invitante que, claro está, no participaba de la expedición”. Su respuesta fue esta canción.


La exiliada del sur

Fue en su libro Décimas donde Violeta Parra publicó este poema en que reparte su cuerpo por Chile. La letra, musicalizada por Patricio Manns, se hizo conocida por la impecable versión que grabó Inti Illimani en Autores chilenos de 1971. La siguiente toma corresponde a una captura en vivo de Los Bunkers, quienes se atrevieron con el tema en su disco La culpa de 2003.


Run Run se fue pa’l norte

Otro corte del disco Después de vivir un siglo, el tema “Run Run se fue pa’l norte”, interpretado por el músico Joe Vasconcellos. Las biografías de Violeta Parra vinculan esta canción con la relación que mantuvo con el musicólogo y antropólogo suizo Gilbert Favré, el destinatario de muchas de sus más importantes composiciones de amor y desamor.


El gavilán

Hace una década, Violeta Parra fue homenajeada en el Court Central del Estadio Nacional. En el primer tema del concierto, la banda Congreso interpretó “El gavilán” junto a un cuarteto de saxofones con arreglos del baterista de la banda, Sergio “Tilo” González.


De cuerpo entero

Bajo la dirección artística de Ángel Parra, este año se celebró el centenario de Violeta Parra en el Teatro Colón de Buenos Aires. A la orquesta estable del recinto, se sumaron las voces de gente como Kevin Johansen, Beto Cuevas y Roberto Márquez. Camila Moreno, la protagonista del video que sigue a continuación, estuvo a cargo de interpretar “De cuerpo entero”, el tema que cierra Últimas composiciones de 1966, tal vez el más representativo de Violeta Parra, sino el más universal.


Maldigo del alto cielo

Hace un par de años, en un concierto en Buenos Aires, el músico Pedro Aznar encaró en vivo un tema como “Maldigo del alto cielo”, que aparece en Últimas composiciones. Para 1966, año en que fue escrita la canción, Violeta Parra vivía una época amarga, a la decepción artística (su carpa en La Reina no conseguía la convocatoria esperada) sumó el término de una relación amorosa, registrada en toda su dureza en esta composición.