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Culto
Cuando pase el temblor: abre la Bienal de Artes Mediales

Cuando pase el temblor: abre la Bienal de Artes Mediales

A partir de hoy se realiza la 13° edición del encuentro, que convoca a más de 70 artistas nacionales y extranjeros a dialogar en torno a las fuerzas de la naturaleza en Chile. La sede central es el Museo Nacional de Bellas Artes.

¿Cómo suena un terremoto? Esa fue la pregunta que el geofísico Ben Holtzman y el sonidista Jason Candler, del grupo estadounidense Seismic Sound Lab, quisieron responder elevando la frecuencia de diversos eventos sísmicos que, traducidos a su velocidad natural, serían inaudibles para el oído humano. La sonorización y visualización de estos datos recogidos por los científicos desde el año 2000 se podrán escuchar a partir de hoy -y de forma inédita- en el edificio de la ONEMI (Beauchef 1671), uno de los trece lugares que son parte de la 13° versión de la Bienal de Artes Mediales, que tendrá como eje curatorial el temblor.

“Quisimos conectarnos de una forma artística con los terremotos”, explica Enrique Rivera, director de la bienal, “porque es algo que en general no pasa: la única manera que tenemos para relacionarnos con ellos es a través de la alarma, la emergencia o la Operación Deyse en el colegio”. Agrega que buscaron un elemento de identidad colectiva “y en esa exploración apareció lo sísmico, y también la noción de una sociedad quebrada, marcada por los acontecimientos políticos, que funcionan como metáfora de lo tectónico, porque lo sísmico no es solamente un evento a nivel geográfico: también lo es a nivel social, económico, emocional e, incluso, amoroso”.

El evento contará con más de 70 artistas nacionales e internacionales que trabajan disciplinas en torno al video, la instalación sonora, los collages, la pintura y la fotografía. Tendrá como sede principal el Museo Nacional de Bellas Artes, pero también abarcará otros espacios expositivos como el Centro Nacional Cerrillos, las galerías Macchina y Metropolitana, el Instituto Italiano de Cultura, el Metro de Santiago y la Universidad de Playa Ancha.

El objetivo es expandirse a la mayor cantidad de público posible y descentralizar el tema de la bienal. Por eso su preparación consideró también una serie de Laboratorios Editoriales Nómades realizados a partir de agosto en ciudades del norte y sur del país, como Iquique y Valdivia.

Enrique Rivera cuenta que intentaron despertar interés en el tema del encuentro en lugares que fueran centros sísmicos o hayan sufrido desastres naturales. “En cada zona hicimos charlas y un taller de mapeo conceptual para la realización de un fanzine. Más allá de una gran exposición, nos interesa que este evento se extienda como un diálogo y reflexión entre personas que den el verdadero contexto de la bienal en torno a nociones como educación y cultura digital”, agrega.


Trabajos destacados

Para esta edición, además de Rivera, la curatoría estuvo a cargo de la italiana Mariagrazia Muscatello, Sebastián Riffo, Carolina Gainza, Valentina Montero y Pedro Donoso, quienes han convocado a artistas extranjeros que trabajan en torno a desastres naturales como la suiza Ursula Bieman, quien presenta Forest Law (2014), un video-ensayo sobre el Amazonas ecuatoriano y su contaminación por la expansión de las actividades mineras y petroleras de la zona. También destaca el trabajo del japonés Norimichi Hirakawa, quien exhibe The irreversible (2010), una video-instalación de 1.024 secuencias de 2 segundos rebobinados, que aborda el despliegue energético e invisible provocado por la liberación de fuerzas naturales.

Entre los artistas locales se encuentran propuestas como las de Basco Vazko, quien presenta en el Goethe Institut la obra Fake News, compuesta por 13 fotografías intervenidas, que datan del terremoto de 1960 en Valdivia. “La idea es apropiarse de una estética del desastre, pero sin potenciar la noción de miedo”, explica Rivera.

El director de la bienal resalta además el proyecto del artista Ignacio Bahna: Volver a suspender (2017), una instalación que ubica a modo de onda expansiva más de dos mil piedras volcánicas -de la erupción del Volcán Villarrica en 2015- colgadas con hilos transparentes en una sala del Museo de Bellas Artes. El artista, quien mantiene en la Araucanía una plataforma de investigación de fenómenos naturales, dice que “esta obra tiene que ver con volver a suspender aquello que estuvo en el aire como parte de un proceso geológico: la erupción de los volcanes lanza lava que se petrifica y vuelve a la tierra por acción de la gravedad”.


Homenaje a Ronald Kay

Desde hace años, el recién fallecido artista y poeta Ronald Kay (1941-2017) era clave en la ejecución del encuentro de artes mediales. “Hablamos mucho para esta bienal”, cuenta Enrique Rivera. “Para él era importante reconocer el valor de la cultura del campo, porque es desde ahí que se entiende justamente la naturaleza y aprendes, por ejemplo, a saber cómo reaccionar ante un maremoto. Tal como Nicanor Parra y Raúl Ruiz, Ronald tenía un gran respeto por la sabiduría popular”, agrega.

A modo de homenaje, el compositor Sebastián Jatz presenta la pieza musical Kay’s Wake, compuesta de registros de audio realizados durante el velorio del artista. “Con Salomon, hijo de Ronald, estuvimos lijando su ataúd con una pulidora eléctrica durante unas seis horas. Fue como un último rito junto a él y otros de sus amigos, como Eugenio Dittborn. Todo, incluido el funeral, lo grabé para formar esta pieza”, explica Jatz sobre la obra, que se exhibe en el segundo piso del Bellas Artes, junto a Monumento a Pedro Aguirre Cerda, una intervención de 80 libros que el mismo Ronald Kay había preparado con Lorenzo Berg para el evento.


Monumento a Pedro Aguirre Cerda (2017) de Ronald Kay y Lorenzo Berg.
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