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Culto
Donde está Wally versión animé: Neo Yokio

Donde está Wally versión animé: Neo Yokio

La nueva serie animada de Netflix es una creación de Ezra Koening, de Vampire Weekend.

Hace una semana se estrenó en Netflix Neo Yokio, una serie de animé que podría haber pasado desapercibida o como una más de las tantas que hay en la sección Animé, pero esta serie no es ni antigua, ni japonesa. Neo Yokio es el producto de la imaginación de Ezra Koenig, vocalista de Vampire Weekend que entre un disco y otro se alineó con Netflix, Production I.G (Compañía japonesa detrás de la serie de Ghost in the Shell) y con una compañía coreana para crear Neo Yokio.

La serie, que hasta ahora tiene una sola temporada con 6 capítulos, es un cúmulo de referencias que para cualquier fan del género se vuelve un Dónde está Wally. Desde el título alusivo al Neo Tokyo de Akira, a la tipografía que presenta los capítulos que recuerda a la de Neon Génesis Evangelion, se nota que está concebida por un fan.

Pero repasemos: la serie muestra una Nueva York alternativa, “la mejor ciudad del mundo”, en la que los magos del siglo XIX se volvieron aristócratas (magistocrats) luego de exorcizar a los demonios que asechaban la ciudad. Uno de sus descendientes es Kaz Kaan (Jaden Smith), joven de clase alta, egocéntrico y vanidoso, además de atormentado (¿no son egoístas y atormentados todos los adolescentes?). Cuando su máxima tragedia es haber terminado con su polola, aparece su tía Agatha (Susan Sarandon) para darle una tarea de exorcista, porque esa es la forma en que mantiene la fortuna su familia, exorcizando. La persona poseída es una fashion blogger llamada Helena St.Tessero (Tavi Gevinson), que luego pasará a ser la cuota de realidad frente a la vida de lujos dentro de la burbuja en la que vive Kaz.

La serie está cortada con la misma tijera que Gossip Girl, solo que en Neo Yokio, y de la mano del personaje de Helena post exorcismo, el sistema capitalista en el que viven se cuestiona, así como la diferencia de clases y el narcisismo del personaje principal, quien al principio de la serie tiene como único némesis a Arcangelo, un aristócrata de cuna que le lleva la ventaja en la lista de solteros codiciados de Neo Yokio (así de burdo es el conflicto), pero que luego de un atentado terrorista decide dejar las peleas atrás y mantener la paz con Kaz.

Al principio puede ser incómoda la lejanía que se tiene con ese universo de la clase acomodada neoyorkina, y es difícil empatizar con un adolescente millonario que no tiene conciencia del otro. Podría decirse lo mismo de una serie de samuráis, pero lo que diferencia a Neo Yokio es que hay una dualidad que la hace, como diría Víctor Jara, ni chicha ni limoná.

Se nota que hay una intención por parte de Koenig de generar un guión interesante, con diálogos que cada cierto tiempo deslumbran con alguna frase para usar en gifs. O con el hecho de haberse unido a Kazuhiro Furuhashi, director de Rurouni Kenshin y Hunter X Hunter para generar un producto nuevo y fresco. Pero cae en algunas referencias innecesarias ( Ranma ½, Sailor Moon), que no hacen más que generar una trivia superficial a una serie que ya lo es.

A pesar de eso, el esfuerzo está bien encaminado, si deja de lado la trivia de los homenajes y se dedica a internalizar mejor los animé que ha visto, quizás pueda enfocarse en la parte interesante de la serie, que es cómo va cambiando la visión que tienen estos jóvenes aristócratas de la burbuja que los rodea, y luego del sistema en el que están insertos. La crítica al capitalismo se hace de manera inteligente, vía un humor negro que corre durante toda la serie, pero que se ve opacada justamente por el universo social del que muy pocos son parte. El ejercicio está bueno, pero le falta definir su carácter.

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