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Culto
Del metal a la cumbia: cómo Lollapalooza armó su versión más diversa

Del metal a la cumbia: cómo Lollapalooza armó su versión más diversa

La cita de 2018, que se hará durante tres días, reveló ayer su lineup, dominado por los héroes de los 90 y la electrónica, pero también por nombres impensados. Un total de 104 artistas.

En la productora Lotus, los responsables de Lollapalooza Chile, emplean un concepto muy poco millenial para ilustrar cómo se arma el cartel de su festival: “Esto es como un tetris gigante”, ejemplifica el gerente general, Sebastián Meza. Y aunque se trata de un videojuego ochentero, congelado en el tiempo, de poco vínculo con la alta tecnología, las coronas de flores y el ropaje multicolor que cada año dominan el evento, calza perfecto, como si se tratara precisamente de una pieza de Tetris acoplada sobre otra: para dar cuerpo al listado de artistas, los productores deben mover todas sus intenciones y sus recursos con precisión absoluta.

Sobre todo para 2018, temporada en la que el espectáculo se ha ampliado a tres días en el Parque O’Higgins (16, 17 y 18 de marzo) y en que, por consecuencia, se ha convertido en el evento de música en vivo más colosal del país. Cifras al azar: para esta vez se ficharon 104 números, lo que supera ampliamente a los 68 de la edición pasada. También se esperan 80 mil personas por cada día (240 mil en total), que también dejará atrás a las 160 mil que peregrinaron este año . Y en términos específicos, si en las anteriores ediciones se reservaban un total de 5 mil noches de hotel, para el próximo año la estadística subirá a 7500.

Ante los cómputos, el show ha presentado lo que también asoma como su programación más diversa. Del grunge a la electrónica multiventas; del hip hop a la cumbia villera o el bolero reconstruido por las nuevas generaciones. Por ejemplo, como cabezas de cartel están dos ilustres que ya pasaron por Lolla, Pearl Jam y Red Hot Chili Peppers. Más abajo figuran héroes contemporáneos, como Imagine Dragons, The Killers, Mac DeMarco, Spoon, Metronomy y Royal Blood, aparte de algunos de los propietarios de los mejores discos de este año, LCD Soundsystem, Lana Del Rey y The National. También hay una inclinación evidente hacie el hip hop, los cantautores con pasado de leyenda (David Byrne y Liam Gallagher) y hasta la cumbia de raíz callejera, etiqueta que ocupa Damas Gratis, o el heavy metal nórdico, con Volbeat.

“No sólo intentamos llenar espacio al tratarse de tres días, sino que también ampliarnos a géneros que te dan diversidad. Quizás el único género que hoy no tenemos es el reggaetón”, dice Meza. Entre los comensales chilenos, también asoma un abanico muy abierto: desde Mon Laferte y el nuevo proyecto de Ana Tijoux, Anita Dinamita, hasta los clásicos. Mientras Los Jaivas presentarán Alturas de Machu Picchu (1981), Chancho en Piedra hará lo propio con La dieta del lagarto (1997).

Meza sigue: “Siempre que partimos armando un lineup, tenemos una serie de nombres en mente, los que soñamos. Pero después hay que irlos acomodando a la realidad de quienes realmente están de gira, quienes pueden venir. Ahí es cuando empiez a a funcionar el Tetris. Naturalmente ahí el panorama va cambiando y no tenemos recelo a que se repitan nombres de otros años”.

Lo que sí no se repite es la inversión. Al crecer un día, Lotus aumentó el gasto en la instancia en un 30%. Por lo demás, se espera que para 2019 crezca en más escenarios (hoy son siete) y se amplíe a otras zonas del parque.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Subeditor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.