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Culto
Pretenciosa alegoría

Pretenciosa alegoría

En ¡Madre!, Darren Aronofsky vuelve al terreno del thriller sicológico y oscuro, algo que ya hiciera en Pi y El cisne negro.

En un inmenso campo que parece salido de un poema, se alza una casa victoriana donde vive la pareja protagónica de ¡Madre! Sin revelar sus nombres, Jennifer Lawrence es Madre, una mujer que exuda felicidad viviendo en este idílico paraje. Su marido es El (Javier Bardem), un exitoso poeta que atraviesa una fase de bloqueo artístico. Temperamental, apasionado y obsesivo, El sufre debido a su incapacidad de crear, mientras que Ella hace todo lo posible para mantener a su hombre tranquilo. Entre estas tareas está el reconstruir la casa, la que fue destruida hace tiempo por un incendio. El equilibrio del hogar es roto cuando un desconocido, a quien solo conoceremos como Hombre (Ed Harris) aparece en medio de la noche, argumentando que pensaba que la enorme casa era una hospedería. A este extraño le seguirá la aparición de su esposa, Michelle Pfeiffer, sus hijos y un desfile interminable de personajes.

Darren Aronofsky vuelve al terreno del thriller sicológico y oscuro, algo que ya hiciera en Pi (1998) y El cisne negro (2010). En ¡Madre! reconocemos sus preocupaciones acostumbradas —locura, excesos, adicciones—, y también encontramos su amor por el cine arte y autores de culto: desde Repulsión y El bebé de Rosemary de Polanski, pasando por Buñuel, Andrzej Zulawski y por supuesto David Lynch. Todo buen cineasta debe ser un gran cinéfilo y Aronofsky claramente lo es. Pero eso no quiere decir que sea capaz de hacer algo que esté a la altura de las obras que admira. Su gran problema es ser el tipo de realizador que piensa que más es mejor, que lo “raro” lleva un significado implícito y que las imágenes de shock conllevan valentía y un tinte de autor. Se equivoca medio a medio.

Desde el inicio nos encontramos con un director preocupado de la forma y abrumadoramemte torpe en el contenido, que construye no una metáfora, sino un metaforón que habla de mucho sin profundizar en nada. Partiendo por hacer una obvia a alegoría religiosa —donde nos encontramos con María, Caín, Abel—, también habla de la maternidad, las relaciones de pareja, la obcecación y el narcisismo artístico. Pero ¿cuál es su objetivo y por qué plantear las cosas de ese modo? ¿Qué quiere decir con esa batalla —literal— en su último acto? ¿O ese corazón que late en las murallas de la casa? Las respuestas resultan ser bastante normales y estereotipadas. Probablemente para muchos será una cinta arriesgada y madura, pero no nos confundamos: es solo pretenciosa y ramplona.



¡Madre!
Dir.: Darren Aronofsky
Con Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeifer. Thriller, 121 minutos. EEUU, 2017. Mayores de 14 años.

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