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Culto
Cinema Novo, la cinta sobre el mayor movimiento fílmico latinoamericano

Cinema Novo, la cinta sobre el mayor movimiento fílmico latinoamericano

La película de Eryk Rocha, hijo del director Glauber Rocha, ya está en salas locales. Premiada en Cannes, es un tributo con escenas de más de 100 filmes emblemáticos de la época.

En 1964, dos años después de que la selección de Pelé ganara el Mundial de Fútbol de Chile, el cine brasileño era capaz de mantener un equipo que también impresionaba al mundo entero. El llamado movimiento del Cinema Novo había entregado al mundo al menos un par de películas, Vidas secas (1962) y Dios y el diablo en la tierra del sol (1964), que se acercaban a la realidad de otra forma y poseían un espíritu fílmico nunca visto en América Latina. En rigor, el Cinema Novo sería a la larga el movimiento cinematográfico más importante de nuestro continente y su profeta definitivo tuvo el nombre de Glauber Rocha, el más radical de todos aquellos cineastas.

A más de medio siglo de la irrupción de aquella generación que también integraron Nelson Pereira dos Santos, Carlos Diegues, Ruy Guerra o Joaquim Pedro de Andrade, llega a salas chilenas (Cineteca Nacional, Centro Arte Alameda, Sala K, Sala Radicales) el documental Cinema novo del cineasta Eryk Rocha. Nacido hace 39 años en Brasilia, es el hijo de Glauber Rocha y era de esperar que su acceso a los materiales de archivo haya sido de primera fuente. Aún así, la procesión de fragmentos de largometrajes, cortos, entrevistas y programas de televisión que nutren su película no deja de asombrar.

“En total el documental Cinema novo se compuso de fragmentos de 130 películas de la época, sin contar los archivos familiares y personales”, cuenta Eryk Rocha desde Río de Janeiro, su ciudad de residencia. Ganadora del premio a Mejor Documental en el Festival de Cannes 2016, la cinta es además un tributo. No hay demasiadas explicaciones ni contextualizaciones y lo que abunda, en cambio, son la sucesión frenética de imágenes.

“El largometraje está mucho más cerca de la poesía. En ese sentido creo que la frase “cinema é cachoeira” (“el cine es cascada”) de Humberto Mauro, que es el padre del cine brasileño, es muy adecuada”, dice Rocha sobre las características de Cinema novo, documental donde se deja ver la evidente vocación de izquierda política de sus integrantes, pero también su virtuosismo en el manejo estético.

Alimentados por el neorrealismo de Roberto Rossellini y la búsqueda formal de la Nueva Ola francesa, los integrantes del Cinema Novo brasileño se hicieron cargo de una realidad incómoda, la de las provincias más alejadas del país, pero también la de los rincones ocultos de la ciudad. Sus miembros trabajaban con absoluta libertad creativa y reaccionaban a la llamada “chanchada”, el género predominante hasta ese momento en Brasil, mala copia de Hollywood.

Varios de los postulados del llamado cinema novo se reflejarían en las obras del resto del continente , incluyendo las cinematografías de Cuba, Argentina y, por supuesto, Chile.


El colectivo y la amistad

Autor hasta ahora de seis documentales y de una película de ficción, Eryk Rocha fue el responsable en el 2016 de la elogiada cinta Campo de jogo, acerca de la importancia del fútbol en las comunidades más pobres de Río de Janeiro. Dice que el cine le ha servido para internalizar la realidad de su país y, en ese sentido, bucear en el cinema novo era una tarea que tarde o temprano iba a asumir.

“Hace unos 10 años, cuando trabajaba junto a Canal Brasil, nos dimos cuenta que no había realmente ninguna película que diera cuenta de la envergadura e influencia del cinema novo. Varios de los miembros de esta generación empezaban a morir y consideramos que, al menos, era urgente realizar una serie de conversaciones con ellos y grabarlas en cámara”, dice Rocha, agregando que ocho años después retomó el trabajo y como resultado hubo dos obras: el documental premiado en Cannes (donde las entrevistas sólo intervienen en calidad de fragmentos de audio) y una serie de televisión (donde las conversaciones con los cineastas aparecen en su totalidad).

Pero, ¿Qué es lo que hizo de este movimiento algo único ? “Hay algo esencial: la amistad. Había una gran complicidad y también un sentido de lo colectivo. No importara lo distintas que fueran sus estéticas, todos sabían que pertenecían a un grupo mayor, a un colectivo”.

Dentro de este contexto, el hijo del autor de Antonio das Mortes (1969) dice que prefiere no establecer diferencias entre los distintos integrantes del grupo, pero empujado a dar una respuesta sobre el rol de éste, dice: “Creo que Glauber Rocha era uno de los principales actores del movimiento De alguna manera dio su vida por el cine de Brasil (Rocha murió a los 42 años, en 1981, tras una pulmonía), abriendo caminos para el movimiento. Jamás se quedó en la zona de confort y por lo mismo tiene películas tan distintas. Era un nómade, filmando en Brasil, África, Cuba, España, Chile o Marruecos. Glauber es la potencia volcánica del movimiento, mientras que Nelson Pereira dos Santos (Vidas secas) era la semilla. Es la raíz, de una generación anterior, diez años mayor que el resto. Por lo mismo era la referencia, el maestro”.

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