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Culto
En su propia trampa

En su propia trampa

“Trap” en inglés significa “trampa” y esa es precisamente la sensación o el concepto que se intentaba describir cuando este subgénero del hip hop y la electrónica empezó hace más de 20 años en Estados Unidos a retratar el mundo del margen, de la vida delincuencial, de la adversidad.

El concepto podría estar definido por el mismo nombre. “Trap” en inglés significa “trampa” y esa es precisamente la sensación o el concepto que se intentaba describir cuando este subgénero del hip hop y la electrónica empezó hace más de 20 años en Estados Unidos a retratar el mundo del margen, de la vida delincuencial, de la adversidad. En esta parte del mundo, tal como ha pasado con prácticamente todos los géneros importados, el trap tomó una particularidad especial, única, ligándose con el reggaetón y toda su estética sexista y material. Así las cosas, el estilo de moda tuvo la semana pasada una prueba manifiesta de que el concepto que esconde muchas veces escapa del alcance de sus propios cultores y es interpretado de manera literal entre los más influenciables.

El puertorriqueño Bad Bunny, una de las estrellas del género junto a Bryant Myers, tuvo una gira por el país que terminó enfrentando situaciones complejas una supuesta balacera en Espacio Broadway, un atropello con resultado de muerte después del mismo show, botellazos y cancelación en Viña y un reforzamiento inusual de seguridad para un concierto en el Caupolicán. Nunca es bueno estigmatizar y menos por la música. Pero es difícil pensar que este imaginario bien descrito en temas como En qué País, de Myers, no termine siendo atractivo para algunos que efectivamente viven en esa marginalidad.

Lo que habría sucedido en Espacio Broadway, por ejemplo, tuvo que ver aparentemente con una rencilla entre pandillas rivales y lo que se confirmó fue la precariedad de los productores involucrados en montar espectáculos con mínimas medidas de seguridad considerando que gran parte del público que puede llegar a ver a Bad Bunny u otros del trap no es precisamente familiar. En paralelo, el mismo nombre generó una controversia al ser anunciado como uno de los artistas importantes del Festival Frontera que este año se va hacer en el Hipódromo Chile. No fueron pocos los que celebraron la “apertura” de un evento que por primera vez convoca a algunos de los exponentes de este ritmo. Pero también fueron muchos los que se declararon en contra, entre ellos Cee Funk, de Los Tetas, que se manifestó en contra de este estilo. El tema de fondo parece ser ¿qué tiene el trap que genera estas pasiones? En una palabra, peligro. Un perfil prohibido que siempre ha sido caldo de cultivo para el público adolescente. Juzgarlo o negarlo a priori puede ser tan injusto como ha pasado con tantos otros ritmos de la música popular. Pero también sería insólito ignorar lo mínimo que se necesita para hacer la necesaria diferencia entre lo que es una canción y la vida misma.

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