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Culto
La movida del pop de alcantarilla

La movida del pop de alcantarilla

Frente al movimiento del pop de guitarras nacional, surge en contraste el que se hace llamar pop de alcantarilla, el que en internet, sube sus sonidos caseros y arma comunidad.

Un grupo de casi treinta jóvenes forman un círculo frente a una serie de equipos que han pasado por una decena de manos durante la tarde, a finales de agosto. El interior de Balmaceda Arte Joven, ubicado en el Parque Quinta Normal, se transforma en una comunión cuando la invisible línea que divide a “los artistas” de los “espectadores” se rompe y los entusiastas presentes toman con confianza guitarras, micrófonos, baquetas, globos y cuanta euforia se cruce.



No es que sean una secta que hace jams colectivos. No en esta ocasión al menos. Plaga de Baile, que recién debutó su largo grabado entre Estudios del Sur y salas baratas, eran los encargados de cerrar Morimos Aplastados, una de las fechas más grandes que reunió a la juventud under del pop. El retraso de uno de sus integrantes se hizo sentir y una serie de amigos salta al ruedo: así se han acostumbrado a hacerlo, tanto en la presentación como en la ejecución de ideas. ¿Pero quiénes son estos muchachos que van a la feria a comprar casetes para vender por la web y utilizan Facebook para transmitir toquines desde los baños de sus casas?



Se les conoce como los encargados del sello Gemelo Parásito, los responsables de los compilados KL04K4P0P (cloaca pop); se hacen llamar creadores del pop de alcantarilla (broma directa al pop de guitarras compuesto por Niños del Cerro, Patio Solar, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, entre otros), la cara del lo-fi nacional y otras cuantas etiquetas que parten más desde la humorada que de la seriedad de querer agruparse bajo algo que vaya más allá del trabajo en conjunto, respetuoso y sin pretensiones. Por amigos y para amigos.

Y eso fue esa tarde de sábado, entre stickers pintados a mano y cervezas vendidas por los conformantes del cartel, los mismos que el día anterior se encargaron de poner decoraciones en el recinto. Por ahí caminaba Valentina Novales, la que se animó a subir sus canciones cotidianas y cargadas de sinceridad a Soundcloud tras ver que Indenadfin lo hacía con total libertad. Él es el arquitecto del lo-fi. Se puso así luego de que Cristián Heyne fuese llamado el arquitecto del pop. Diego -su nombre real y como seguramente le dicen en la universidad- a su vez, se juntó con Teratoma/Nicolás, un chico que usó la guitarra en momentos de amor y desamor para condensar lo que le pasaba. Juntos amaron compilados virtuales con la intención de formar comunidad online, sin la necesidad de salir de sus piezas, mostrando las palabras, acordes y arreglos que salieron de sus computadoras.



Así la lista crece, y un montón de caras que se reconocieron en tocatas del pop de guitarras durante el 2015 y 2016 comienzan a armar sus propias redes. Plaga de Baile, Rena, Dadalú, Oso el Roto, Luciano Malo, Poder Fantasma, La Última Isla y una serie de amigos con ganas de tocar que van ensanchando una escena que utiliza la comodidad de la tecnología y el esfuerzo de la autogestión.

No es que quieran llenarse los bolsillos o la boca siendo el próximo nuevo colectivo del hazlo-tú-mismo, como pasa en el under del punk o el hip hop, tampoco quieren invitaciones a festivales ni reconocimientos radiales. De hecho, todo el rollo del lo-fi y la etiqueta autoimpuesta nace de la necesidad de no querer encajar en las estéticas establecidas. Quieren meter ruido, quieren que se escuchen los autos pasar mientras graban en su living, quieren llegar a todo quien que se interese en ellos.



Si los millennials son hiperconectados, priorizan el cuidado de su entorno, buscan líderes significativos, y aspiran a no entramparse en sistemas que consideran obsoletos, estos estudiantes de pre-universitario, carreras artísticas o cultivadores de oficios cumplen a cabalidad en la clasificación. Modificaron una idea extranjera para hacer una tocata simultánea a través de Facebook Live llamada Por Internet Los Conocí a Todos, y no permiten que se altere la zona de seguridad que han construido entre canciones y amigos que vela por el respeto entre todos por sobre todas las cosas. Sólo hacen copias de sus trabajos y cobran entradas a tocatas manteniendo el precio costo cuando se ven obligados a pedir dinero para levantar instancias.



Son la alcantarilla del pop fresco que llevó eso de la falta de espacios a nuevos niveles ocupando plataformas de sociabilidad, haciendo compilados con gente que en su vida han visto, e interpretando covers de desconocidos de cara pero conocidos de cuentas en Soundcloud. Valentina abriendo camino a la necesaria honestidad de chicas que nunca pensaron en compartir su talento, Plaga de Baile entendiendo la entrega musical desde una precariedad potente en forma y mensaje, Teratoma perpetuando el amor en su disco El perrito conoce a los crecencios, Chicas King Kong gritando segundas adolescencias, Rena tratando de sobrevivir en la ciudad, y un sin fin de proyectos que se van tomando de la mano en el subterráneo de las escenas capitalinas. Sin pretensiones más allá de poder volver a entrar a sus cuentas de Soundcloud para subir un pedacito de la historia que sus amigos esperan volver a cantar en la próxima oportunidad de verse a la cara.



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