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Culto
Matar a un hombre

Matar a un hombre

El seductor, de Sofia Coppola, redibuja los contornos del conflicto intersexos desde las preguntas del ahora: las del macho que denuncia la castración y, sobre todo, las de sus anfitrionas, celadoras y ocasionales rehenes. Y el viaje es inquietante y atractivo mientras dura

Conocida por estos pagos como El engaño, The beguiled (1971) fue considerada la más ambiciosa de las películas de Don Siegel (Harry, el sucio), mezcla rara de horror, romance múltiple y comedia negra. Con el rol protagónico de Clint Eastwood, que tuvo a Siegel como mentor además de jefe, hoy puede leerse como una fábula de depredación sexual y supervivencia; de horror gótico, excesos directoriales y humor involuntario.

Sofia Coppola, que no había nacido para cuando se estrenó El engaño, es la responsable de un remake que se tradujo continentalmente como El seductor. La intriga se movió de Luisiana a Virginia, pero su médula es la misma. Lo que varía es el lugar desde donde se instala el relato (partiendo del hecho que esta vez el guión y la dirección corrió por cuenta de una mujer). También el método, más sereno, acaso más recatado, pero no menos feroz.

En plena Guerra de Secesión, un cabo confederado (Colin Farrell) yace herido en un bosque sureño, expuesto a ser muerto o capturado por las fuerzas de la Unión. De él se apiada una muchachita, Amy, que lo lleva a una “escuela de señoritas” que en ese momento cobijaba a un puñado de muchachas que estudian francés y cultivan la tierra, en ausencia de los esclavos fugados y bajo la estricta mirada de Miss Martha (Nicole Kidman). La idea es entregar al “yanqui” una vez sanadas sus heridas. Pero puedan pasar varias cosas en esa casa durante este período. Pueden pasar y terminan pasando cuando el deseo se desborda o cuando la violencia zanja las disputas.

Coppola, fiel a su propio recorrido, explora espacios femeninos sinuosos sin la pretensión de ser exhaustiva. Por esta vía elabora un experimento intelectual a partir del momento histórico que visita. Porque la historia es siempre contemporánea, como lo fue a su modo en María Antonieta (2006), El seductor redibuja los contornos del conflicto intersexos desde las preguntas del ahora: las del macho que denuncia la castración y, sobre todo, las de sus anfitrionas, celadoras y ocasionales rehenes. Y el viaje es inquietante y atractivo mientras dura.



El seductor
Dir.: Sofia Coppola
Con Colin Farrell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst.
Drama. EEUU, 2017.
93 minutos.
Mayores de 14 años.

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