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Culto
Malaimagen: humor, nueva y vieja política

Malaimagen: humor, nueva y vieja política

El dibujante chileno publica su décimo título, Dedocracia, compuesto por más de 200 viñetas.

No imaginaba que el blog y seudónimo que creó en 2007 serían el inicio de un proyecto a largo plazo. Hoy Guillermo Galindo (36) acaba de cumplir 10 años firmando su trabajo con el nombre de Malaimagen: un dibujante que en sus viñetas, llenas de sátira y humor negro, critica y se ríe de la política nacional.

La celebración de esta década de dibujos coincidió con el lanzamiento de su décimo libro, Dedocracia (Reservoir Books), que llega este fin de semana a librerias locales. “Es un libro que pretende, desde mi punto de vista, no el de un analista político ni teórico, abordar los vicios de la política partidista, el final del gobierno de laNueva Mayoría, la lucha de la oposición para volver al poder, la irrupción del Frente Amplio”, resume Malaimagen. En fin, “todas las truculencias y turbulencias que se han dado y que se seguirán dando en esta carrera”, agrega.

Conformado por más de 200 viñetas recopiladas entre 2015 y la actualidad, Dedocracia se presenta como un retrato de algunos temas que han marcado la pauta estos últimos dos años: crisis institucional, nuevos y viejos partidos políticos, credibilidad y aprobación.

Solo la ilustración de su portada deja en claro el eje central: una carrera en la que sus competidores, entre ellos Sebastián Piñera, Beatriz Sánchez, Manuel José Ossandón, Carolina Goic y José Antonio Kast, corren para cruzar la línea de meta, representada por la cinta presidencial, mientras que algunos personajes les hacen barra o los insultan desde las gradas.

“Es como una continuación de Pan y circo (2014) que fue sobre el gobierno de Sebastián Piñera”, dice el también músico e integrante de la banda de punk Punkora. Dedocracia incluso tiene puntos de encuentro con algunos casos de corrupción y colusión que fueron parte de Boleta o factura (2015). Sin embargo, según cuenta el autor, esta nueva publicación significó un poco de más trabajo ya que supera la cantidad de páginas de sus libros anteriores y debió crear material nuevo.


-¿Los representados en sus viñetas nunca le han respondido o enfrentado?

-Hay harta gente que me tiene bloqueado en Twitter, pero también están los que se ríen.


La carrera de Guillermo Galindo como Malaimagen logró notoriedad en 2011, cuando exploró la contingencia parodiando a los panelistas de Tolerancia Cero, ilustraciones con las que comenzó a publicar periódicamente en The Clinic. Desde ahí, y con la ayuda de las redes sociales, su trabajo se popularizó.

Sin embargo, su ojo crítico siempre ha estado atento a lo que sucede en el país desde antes de empezar a dibujar. Sobre la situación política actual, el humorista gráfico no es muy optimista: “Probablemente ganen los mismos de siempre estas elecciones y sea un poco más de lo mismo”, afirma.

Después de 10 años de ilustraciones, el artista siente que la exigencia es cada vez más alta. “Antes me resultaba más fácil dibujar, ya que lo hacía de forma más espontánea. Ahora pienso mucho, lo que me lleva a dibujar menos, pero siempre trato de mejorar. En estos 10 años he visto cambios que tienen que ver con mi madurez, con mis propios aciertos y errores”.


-¿Se regula o autocensura de alguna forma?

-No, no, prefiero equivocarme que no hacer algo. Pienso mucho en lo que voy a dibujar, a veces le achunto y otras no. Pero trato de ser responsable con lo que voy haciendo, entonces no existe de mi parte una autocensura de ‘este tema no lo voy a tocar’. Todos los temas se pueden tocar, el asunto pasa por cómo abordarlo o desde qué punto de vista.

“Por ejemplo, hay temas que son bien delicados o terribles”, agrega. “El humor gráfico no siempre busca hacer reír y es bueno que deje una segunda lectura después, o que uno se cuestione o reflexione las cosas”, concluye.

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