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Culto
De qué hablamos cuando hablamos de Murakami

De qué hablamos cuando hablamos de Murakami

A 25 años de la publicación de su primer libro traducido al español, A la caza del carnero salvaje, entregamos algunas claves de la obra del escritor japonés convertido en autor de culto y nombre fijo en la lista de favoritos para el Premio Nobel de Literatura.

Hay dos Murakami en la literatura japonesa contemporánea. Ryu alcanzó el éxito con la novela Azul casi transparente sobre la vida desenfrenada de un grupo de jóvenes en la base norteamericana de Okinawa. La obra se convirtió en best seller y le valió elogios de la crítica y fue publicada en español en la colección compactos de Anagrama en los 90. Sin embargo, fue finalmente el otro Murakami, Haruki —el original dirán algunos—, quien alcanzó el reconocimiento internacional, extendió su fama fuera de sus fronteras y se convirtió en carta permanente en la lista de candidatos al Nobel. Y al igual que Ryu su primera novela traducida al español, La caza del carnero salvaje, también se publicó por Anagrama. Sucedió hace exactamente 25 años, en 1992.

El éxito internacional de Haruki Murakami tardó, sin embargo, en llegar y en español sólo a principios de la década pasada comenzó a traducirse sostenidamente, una vez que Tusquets le quitara a Anagrama los derechos de su obra y editara su novela más popular Norwegian wood bajo el título Tokio blues. A partir de entonces Murakami se convirtió en un escritor de culto, admirado por algunos, como el novelista John Updike y criticado por otros, como el peruano Mario Vargas Llosa que lo calificó de “frívolo y profundamente superficial”. A un cuarto de siglo de la edición del primer libro en español elaboramos una guía para navegar por la obra compleja y llena de guiños a la cultura pop de uno de los autores más originales de la literatura contemporánea.


La primera obra… en español

La caza del carnero salvaje fue la puerta de entrada de muchos lectores de habla hispana a la obra de Murakami. Publicada originalmente en japonés en 1982, diez años antes que su edición en español, el libro es el fiel reflejo del estilo que el escritor japonés desarrollaría a lo largo de su carrera, con unas pocas excepciones. Es el mejor ejemplo de ese surrealismo que mezcla la cotidianidad con la fantasía o destaca lo “fantástico” de la realidad —basta pensar en la novia del protagonista que es “modelo de orejas”. El protagonista, como casi todos los personajes principales de las novelas de Murakami, está solo, sumido en su propia cotidianedad, pero en busca de algo. En este caso, encontrar el carnero salvaje se vuelve su objetivo, un hombre carnero que es la mejor encarnación de toda su obra, mezcla de fantasía y realidad. Una figura que junto a los gatos —verdadero fetiche en los libros de Murakami— se repetirá en su obra. La novela se lee como un thriller. Pero pese a ello, no es la aventura ni la “trama policial” sino la sensación de soledad y desamparo, magistralmente descrita al final de la historia, lo que marca la novela.


Raymond Carver en versión surrealista

Murakami estudió literatura y teatro griego en Japón y sus padres eran profesores de literatura japonesa, pero no fue la tradición de su país sino la cultura estadounidense lo que fascinó al autor de Tokio blues desde joven. En varias entrevistas ha reconocido la atracción juvenil por autores como Kurt Vonnegut y Truman Capote, sin embargo, fue Raymond Carver quien más lo influenció. Murakami tradujo a Carver, Fitzgerald y John Updike tras dejar la universidad y ese trabajo tendría un profundo impacto en su obra. Pero Murakami convirtió el realismo sucio de Carver en un realismo fantástico, donde mezcla la influencia de la cultura pop norteamericana con tradiciones japonesas. “La cultura estadounidense se arraigó en mi cuerpo”, dijo en una oportunidad. Y no dudó en asegurar que no leyó literatura japonesa en su juventud “porque la encontraba aburrida”. Por eso, su obra recibió duras críticas en Japón. “Hubo mucha resistencia”, reconoció Murakami.


Jazz, pop y ópera

Con el protagonista preparando spaghetti mientras escucha la obertura de la Gazza ladra de Rossini interpretada por la Sinfónica de Londres bajo la batuta de Claudio Abbado. Así parte Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, que disputa con Kafka en la orilla el título a la mejor novela de Murakami, según la crítica. La música permea toda la obra de Murakami. “Eran los tiempos de The Doors, los Stones, los Byrds, Deep Purple y los Moody Blues. El aire estaba vivo pese a que todo parecía envenenado en el borde del colapso, esperando un empujón”, escribe al comienzo de La caza del carnero salvaje. Varios de los títulos de sus novelas hacen guiños a esa música que lo apasiona —incluso al salir de la universidad instaló un bar de jazz junto a su esposa, el Peter Cat, que mantuvo entre 1974 y 1981. Norwegian wood, su novela más popular saca el título de los Beatles, Baila, baila, baila, es una canción de The Dells y Al sur de la frontera, al oeste del sol hace referencia al título de una canción de Nat King Cole. E incluso Los años de peregrinación del chico sin color, uno de las últimas novelas traducidas al español, hace referencia a la suite de Liszt “Los años de peregrinación”. Murakami es un melómano con inclinación por el jazz pero con amplio conocimiento de música en general, desde obras clásicas hasta famosas bandas sonoras del cine como revela Absolutely on music, su libro de conversaciones con el director de orquesta japonés Seiji Osawa. No por nada, Murakami tiene una playlist en Spotify.


De su primera novela a la fama

Escucha la canción del viento, así se tituló la primera novela de Murakami, publicada en Japón en 1979. Sólo un año después lanzó Pinball 1973. Sin embargo, el escritor nunca estuvo plenamente satisfecho de sus primeras obras por lo que impidió por años su traducción a otros idiomas. Sólo en 2015, 36 años después, se editó por primera vez en español en una edición que reúne a las dos novelas breves. Por eso, el mejor Murakami comienza a aparecer en La caza del carnero salvaje, de la cual escribiría luego una suerte de secuela o spin-off a la que tituló Baila, baila, baila. Sin embargo, la extensión de sus libros y la mala recepción de la crítica demoró su consagración. El éxito solo llegaría en 1986 con Norwegian wood (traducida bajo el título Tokio blues en español), la menos “murakami” de las novelas de Murakami. Sin bien la soledad, la presión de la vida, las obligaciones de la adultez están presentes probablemente más que en ninguna otra de sus novelas, aquí lo “fantástico” escasea. Es en rigor una historia de amor, un libro con un dejo de novela adolescente que lo consagró como una superestrella. Después de su publicación dejó Japón y viajó a Europa y Estados Unidos para instalarse al final en Hawaii donde vive actualmente, a medio camino entre sus dos mundos. En 2010, Tokio blues llegó al cine en una adaptación del director vietnamita Tran Anh Hung con música de Jonny Greenwood de Radiohead.

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