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Culto
Radrigán releva a Radrigán: dos de sus obras se cruzan en escena

Radrigán releva a Radrigán: dos de sus obras se cruzan en escena

Hasta este sábado se presenta El príncipe contrahecho en el Teatro U. Mayor, y el mismo día llegará al GAM Diatriba, “el desaparecido”, ambas bajo la dirección de Rodrigo Pérez.

Dos voces aparentemente exhaustas permanecen erguidas a pesar del dolor, la traición, el llanto y la muerte. De un lado está un famosísimo monarca inglés que acaba de morir sobre el campo de batalla, sin antes implorar entre sollozos “Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo”; y del otro, una madre desesperada y chilena por cierto, que reclama por su hijo desaparecido durante el régimen militar. Invadidas aún por la pena y la rabia, ambas encuentran alivio y derecho a réplica en la pluma del dramaturgo chileno Juan Radrigán, quien esta semana y a poco de cumplirse un año de su muerte, el próximo 16 de octubre, reaparece sobre el escenario y por partida doble.

Ya desahuciado del cáncer que lo apagó a los 79 años, un día Radrigán le hizo llegar al director Rodrigo Pérez, quien hacía poco se había hecho cargo de poner en tablas su reescritura de La tempestad, un monólogo titulado El príncipe contrahecho. Era su propia secuela de la tragedia de Ricardo III de Shakespeare, y más abajo, en el mismo correo, le expresó su voluntad de ver el texto en escena: “’Pienso que habría que hacerlo, no creo que baste solo con que la gente lo escuche’, me escribió, y lo sentí como una indicación suya”, dice el actor.

El montaje vio la luz en Quilicura durante enero pasado, y luego llegó al Teatro U. Mayor, donde se presentará hasta este sábado, protagonizado por Cristián Carvajal. Después de muerto, Ricardo III aparece solo y debilucho en una especie de limbo, frente a una gran puerta. “Está frente a su propia muerte”, dice el director. “Uno logra oír la dramaturgia de Shakespeare, pero borroneada por la palabra y los temas que a Juan le interesaban, como la muerte, el poder y la impunidad. El Ricardo III de Radrigán no se arrepiente de haber ejercido el poder brutalmente, y esa es la condena que debe enfrentar antes de dar el siguiente paso”, agrega.

Ese mismo día, y también bajo la conducción de Pérez, debutará en el GAM Diatriba, “el desaparecido” de Juan Radrigán, un montaje inspirado en su monólogo Diatriba de la empecinada (2004), en el que una mujer, Victoria Torres, le exige al público y a todo el que la escuche que le traigan y devuelvan a su hijo desaparecido.

El texto ya había sido abordado por el director en 2009, cuando estrenó Diatriba de la Victoria en el extinto Teatro La Memoria: “Ese otro trabajo era a partir de este mismo texto, aunque cruzado con otros dos y en un formato más apegado a lo dramático y formal”, explica el director. “Aquí solo tomamos el monólogo como punto de partida, tratando de resaltar su alto nivel poético, incluidas las acotaciones que el propio Juan puso para que otros las siguiéramos”, añade.

Sobre un escenario casi desnudo, los actores Catalina Saavedra, Marcela Millie, Guillermo Ugalde y Marco Rebolledo abren al público el proceso de montaje con que pretenden contar la misma historia que Radrigán contó, acompañada de música en vivo. “Para Juan, este monólogo tenía un valor profundo y casi doloroso”, opina Pérez. “Han pasado casi 10 años desde que lo tomé por primera vez y aún no hay respuesta, pero volver a hacerlo es un gesto político de Juan: es volver a reclamarle a la sociedad por todas esas almas que aún no descansan”.

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