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Culto
Gala del Teatro Oriente reúne a estrellas del ballet internacional

Gala del Teatro Oriente reúne a estrellas del ballet internacional

El bailarín chileno Sebastián Vinet es el gestor del show del viernes y sábado en Providencia.

Alejandro Dumas era el escritor más célebre de Francia cuando su hijo Alexandre le dio a leer el primer acto de La dama de las camelias. El autor de El conde de Montecristo arrugó el entrecejo: la historia de amor entre un joven y una cortesana no le pareció adecuada para el teatro. Pero cuando leyó la obra completa, el viejo Dumas se emocionó. El texto se publicó como novela en París en 1848; pasó luego al teatro, y a la ópera de la mano de Verdi (La traviata). Y se convirtió en ballet con coreografía de John Neumeier y música de Frederic Chopin, en 1978.

Este se estrenará en Chile en la Gala de Ballet del Teatro Oriente, el viernes y sábado.

“Mi personaje se enamora de una mujer que está enferma y ambos sufren por querer hacer una vida juntos”, explica Sebastián Vinet (Santiago, 1991), quien interpreta el rol protagónico: Armando Duval, quien se enamora de la cortesana. “Sobre el escenario se transmite el amor entre una pareja. Es una pieza fuera de lo común en las galas, que por lo general son ballet en los que se pueden hacer trucos y saltos. Esto es más lírico”, dice.

Vinet es primer bailarín de la Compañía de Danza de México y es uno de los 16 intérpretes que participarán de la Gala del Ballet que marcará la reapertura del Teatro Oriente, cerrado tras los severos daños que sufrió en el terremoto de 2010.

En La dama de las Camelias, Vinet actuará acompañado de Agustina Galizzi, bailarina estrella de la misma agrupación. Además, se presentarán bailarines de grandes compañías internacionales, entre ellos Luciana Paris del American Ballet, María Ricetto del Ballet Nacional del Sodre de Montevideo, Vittoria Valerio del Teatro Alla Scala de Milán, Ariarys Almeida del Boston Ballet y Federico Fernández del Teatro Colón de Buenos Aires

Vinet, quien a los 12 años entró a la escuela del Municipal de Santiago y luego se incorporó al Ballet de San Francisco en EEUU, explica que esta gala era un sueño que venía gestionando hace tiempo, hasta que la Fundación Providencia lo apoyó. “En tres meses se organizó una gala que pudo haber demorado un año”.


-¿Cuál era la idea original?

-Quería hacer un evento para popularizar la danza, pues está demasiado encerrada en el Teatro Municipal. Eso hace que llegue a un público muy pequeño cuando podría llegar a miles de personas. Tengo un amigo en México, Isaac Hernández, que organiza la Gala Despertares, y este año convocó a 10 mil personas en el Auditorio Nacional. Esa es mi misión. Siento que Chile tiene todo para ser una potencia artística, pero debe cambiar de mentalidad, el ballet tiene que ser visto como un negocio.

-¿A qué se refiere?

-En Chile existe el estigma de que los artistas ejercemos por amor el arte. Yo hago lo que hago porque me encanta, pero es un trabajo. El arte es parte del negocio del entretenimiento. El ballet no tiene por qué gustarle a todos, pero no por eso es un arte elitista, hoy puede llegar a ser tan masivo como el fútbol. Cuando yo me acerqué a empresas para hacer esta gala no entendían por qué invertir dinero; cuando se anunció el evento en Teatro Oriente, las entradas se agotaron en tres horas. Si se entiende que estos eventos pueden ser lucrativos, salimos ganando todos, y es un paso decisivo para que el ballet siga creciendo en Chile.

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