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Culto
Game of Thrones, Beyond the wall: ganar un peón y perder un alfil

Game of Thrones, Beyond the wall: ganar un peón y perder un alfil

Solo queda un episodio de esta séptima temporada. Si bien Daenerys confía más que nunca en Jon, el precio a pagar fue muy alto. Así fue el sexto episodio de Game of Thrones.

En un comienzo reina la calma suficiente como para que los expedicionistas conversen entre ellos. De estas, hay una charla en particular que tiene relevancia: Tormund, aludiendo al juramento de lealtad ante Daenerys, dice a Jon una frase ya conocida “el orgullo no puede ser más importante que dejar morir a tu gente”.

Sin embargo, poco a poco, la narración hizo intuir que no tomaría mucho tiempo presenciar el magno enfrentamiento. Dondarrion mencionó a Jon dos claves: que no veía mucho de Ned en él, y que su resurrección solo podía significar que el Dios de la Luz lo quiere vivo.

En Rocadragón, Daenerys charla con su Tyrion a la espera de novedades. Lo importante de esta conversación son los pasos a seguir en caso que la misión de los siete sea exitosa. El caminante blanco a ser atrapado sería llevado como evidencia ante Cersei, lo cual pondría a ambas reinas frente a frente.

Sin embargo, Tyrion se preocupa de dejar en claro a Daenerys que debe mantener el temple y considerar una estrategia para un sucesor, considerando que ella no puede tener hijos. Un error por parte del menor de los Lannister, quien despertó la furia de su reina: “hablaremos de mi sucesión cuando use la corona”.

Un oso, sí, un oso, fue el primer acercamiento a los caminantes blancos. Un bestia que atacó severamente a Thoros causando su posterior muerte, Dondarrion ya no tiene quien lo regrese a la vida.

Cumplir la primera parte de la misión no fue difícil, rápidamente capturaron a un zombie de hielo, la dificultad fue salir de allí con vida. Rodeados por miles de ellos, en pocos segundos alcanzaron a quitarle el martillo a Gendry para que corriera a Guardiaoriente y enviara un cuervo a Daenerys. Protegidos por el hielo quebradizo, ganaron tiempo suficiente, hasta que Clegane lanzó una piedra que indicó a sus atacantes que podían avanzar.

Sansa y Arya: la lealtad a Lady Stark peligra

En Winterfell, las hermanas están completamente inmersas en la trampa de Meñique. Arya evocó una emotiva historia sobre su relación con su padre,  para luego arremeter contra Sansa con la acusación de haber ayudado a los Lannister.

“Me obligaron” y “Era solo una niña”, fueron las excusas de su hermana, pero no fueron suficiente para Arya. Si no tenía un cuchillo al cuello o fue torturada hasta alcanzar la muerte, Sansa no podía considerar aquella carta como escrita bajo amenaza.

Pero esto no es una mera pelea cuya más grave consecuencia es un castigo de sus padres. Lady Stark teme que si sus súbditos del norte descubren esa carta, ya no serán leales a ella, preocupación que manifestó a Meñique quien le aconsejó pedir ayuda a Brienne.

Lamentablemente, Brienne no seguirá en Winterfell para proteger a las hijas de Catelyn. Sansa recibió una invitación a King’s Landing y le ordenó a Lady Tarth ir en su representación.

La batalla a muerte se desencadenó

Si no llegaba Daenerys la única forma de salir con vida de allí era matando al Rey de la noche, lo cual era prácticamente imposible. Jon Snow contemplaba el panorama como quien asume que vive sus últimas horas, pero de un segundo a otro, los dragones hicieron su entrada triunfal.

Daenerys Targaryen llevó sus tres dragones más allá del muro. Ofreció su mano a Jon para que huyan de aquel lugar, pero el Rey en el norte siguió combatiendo con su espada. El fuego acabó con cientos de caminantes blancos, pero una flecha lanzada por el Rey de la Noche fue letal para uno de sus dragones.

Uno a uno subieron al dragón montado por Dany y emprendieron el vuelo sin Jon. El Rey en el norte fue arrastrado al agua, y si intentaban salvarlo, podrían morir todos. Afortunadamente, Jon logró salir y fue salvado por su tío Benjen Stark, quien lo subió a su caballo para que llegue a salvo a Guardiaoriente.

Cuesta creer que, a pesar de ser atacados por una horda, y tener que huir en un dragón; lograron llevar con ellos al caminante blanco. Daenerys no quizo abandonar el muro, esperaba el regreso de Jon. Para su alegría, sí lo vio volver y pudo por fin concretar la alianza que entre ellos se estaba gestando.

Las heridas de Jon quedaron a la vista. No es difícil que la madre de dragones descubra todo sobre su resurrección. Cuando Jon despierta, lamentan la pérdida de su dragón, a quien considera su hijo, pero no se arrepiente: “si no hubiese ido, no lo hubiese visto”.

Ahora, sabiendo el peligro al que todos están expuestos, y quizás cobrando venganza por su dragón, Daenerys jura a Jon que lo ayudará en su guerra contra el Rey de la noche. Él -metafóricamente- se inclina ante ella: Daenerys ahora es “su reina”, pacto -no solo político- que sellaron tomando sus manos.

Sin embargo, a pesar de obtener la prueba viviente -o no viviente- de la existencia de los caminantes blancos, perdieron una fuerte arma a la que no solo se le dio muerte, además será usada en contra de ellos por órdenes del Rey de la noche, quien convirtió en uno de ellos a la bestia alada.

Si los caminantes blancos de por sí son la mayor amenaza de los siete reinos, ahora con un dragón son un enemigo imparable.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov