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Culto
Heartburn: una clase para sobrevivir la infidelidad

Heartburn: una clase para sobrevivir la infidelidad

La película de 1986 con Meryl Streep y Jack Nicholson, y dirigida por Mike Nichols, es inmortal: sigue siendo una lección, de amor, desamor, y de sobrevivir en el intento.

Mike Nichols (El Graduado) estrenó Heartburn en 1986, o como la llamaron en español, “El difícil arte de amar”. La película tenía un guión de Nora Ephron, que se basaba en el libro que ella misma había publicado dos años antes sobre el quiebre de su segundo matrimonio con Carl Bernstein, uno de los periodistas del caso Watergate.

La película habla de la historia de desamor entre Rachel Samstat (Meryl Streep), escritora de comida en una revista de NY, y Mike Forman (Jack Nicholson), columnista de un diario de Washington.

Rachel conoce a Mark en un matrimonio y de inmediato se llevan bien, salen juntos y de hablar de sus ex parejas pasan a formar una nueva. Se casan a pesar de las dudas interminables de Rachel. “El 50% de los matrimonios terminan en divorcio” le dice a alguien el día de su matrimonio, a lo que le contestan “pero no de los segundos matrimonios”. Rachel deja sus miedos atrás para casarse con el hombre del que está enamorada. Compran una casa y al poco tiempo ella queda embarazada.

Cegada por el amor que le da el nacimiento de su hija y por la idea del matrimonio, o de la familia en sí, Rachel no ve que su marido la engaña. Nadie lo ve realmente hasta que, en una escena digna de teleserie, o de dramón que nadie quiere vivir en persona, Rachel va a la peluquería y mientras su peluquera la peina, le cuenta a una compañera que su pareja la engañaba, que habían pequeños detalles que ella no notaba, que todos sabían menos ella pero que finalmente era demasiado obvio.

Mientras la peinan, Rachel entiende esos pequeños detalles en Mark (haciendo ejercicio, perdiendo calcetines sólo para ir a comprarlos de manera arbitraria a cualquier hora) y que ella no los había tomado en cuenta. Se va de la peluquería sólo para llegar a su casa a descubrir que sus sospechas recientes eran ciertas y que su marido tenía un affaire con otra persona. Lo bueno es que lo encara, pero Forman no puede lidiar con eso y la deja sola y cuando pensamos que Rachel se va a desmoronar, ella saca fuerzas y se lleva a su hija a NY.

¿Dijimos además que iba embarazada? Que te engañen siempre es horrible, desde la mentira más ínfima a una infidelidad, y si a eso le sumamos que en teoría había un proyecto de familia detrás, el cuchillo en el corazón se entierra más fuerte.

Rachel se va a la casa de su padre, que cuando la ve recostada le aconseja: “Si quería monogamia tendrías que haberte casado con un cisne”. ¿Es que los seres humanos no pueden lograrla? El personaje de Rachel, al igual que muchos, sabe que su matrimonio terminó pero sigue pensando en que Mark la irá a buscar, en que volverán a estar juntos. Porque cuando uno pasa por humillaciones como esas, siempre hay un momento de debilidad en que buscamos justificaciones o consuelos para reponer el orgullo.

Mark reaparece, Rachel vuelve a casa pero ya no es lo mismo. Rachel despertó de la ensoñación en la que estaba y ahora, con hija nueva y todo, ella ya no puede aguantar a Mark.

Rachel mantiene el status quo hasta que se da cuenta que Mark no va a cambiar, y más vale tarde que nunca, lo deja. Esta vez para siempre. Es bueno ver una película romántica donde el romance se acaba, donde empatizamos con la tragedia porque de alguna forma u otra todos hemos vivido una. “Heartburn” es una película que empodera a la mujer, a no dejarse llevar por un hombre que no la respeta, a tomar sus cosas y a irse. Esto puede sonar a una obviedad en el 2017 pero la película es de 1986, por lo que Meryl Streep con una guagua de la mano y otra en brazos en el aeropuerto al ritmo de “Coming Around Again” de Carly Simon es el mejor ejemplo a seguir. Si pasaste por una infidelidad, ve esta película, pon música y cabeza en alto, siempre.

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