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Culto
Game of Thrones, Eastwatch: la sangre es más fuerte

Game of Thrones, Eastwatch: la sangre es más fuerte

La lucha contra los caminantes blancos toma mayor relevancia y la verdadera identidad de Jon está cada vez más cerca de revelarse. Así fue el quinto episodio de Game of Thrones.

*Alerta de spoilers*

La ficción retornó en el mismo punto final del cuarto episodio. El cliffhanger tiene su respuesta predecible al mostrar a Jaime sano y salvo tras ser rescatado por Bronn, pero hay un cambio: su meta es convencer a Cersei de que Daenerys Targaryen es una amenaza real. “Solo un dragón causó esto, ella tiene dos”.

En el bando de la madre de dragones, Tyrion camina por un campo de batalla calcinado. La reina Targaryen quiere mostrarse como una gobernante justa, pero no piadosa. Mucho se entregan a ella sin pensarlo, pero hay quienes dudan hasta que ven rugir al imponente dragón desde una colina.

Quienes no se inclinen ante ella y juren lealtad morirán, opción que los Tarly prefieren. Su argumento tiene un dejo xenofóbico al calificarla de “invasora extranjera” y asegurar que jamás sería su servidor. Daenerys cumple su promesa a pesar de la sugerencia más diplomática que propone Tyrion y, ante los ojos horrorizados de los sobrevivientes, Randyll y Dickon Tarly murieron calcinados por Drogon.

Superado -o no- las consecuencias de la primera victoria contra los Lannister, son tres los ejes centrales de este quinto episodio de la séptima temporada.

El linaje de Jon se esclarece cada vez más

El retorno de Daenerys montada en su gran dragón no intimidó a Jon Snow, quien aguardaba en Rocadragón. Mantuvo las distancias, no es tonto para enfrentarse a una bestia de aquellas proporciones, pero cuidadosamente percibió una potencial ‘amistad’ con el hijo de Dany.

A los pocos segundos de observarse muy de cerca, Jon se atrevió a tocar a Drogón y este a su vez se lo permitió con la mirada de quien ve a un familiar. Daenerys no ocultó su sorpresa: aquello le dijo que quizás sí puede confiar en el Rey en el norte.

Las tareas encomendadas a Sam Tarly tienen más importancia de lo que el mismo Sam sospecha. Gilly en su inocencia leía antiguas historias mientras Sam intentaba concentrarse. La joven estaba por revelar una clave en la genealogía de los Targaryen, pero el último Tarly viviente la interrumpió.

Afortunadamente los que estaban atentos captaron lo crucial: el matrimonio de un tal “Ragger” como leyó Gilly fue anulado para que este se casara en Dorne con otra mujer. Lo natural es deducir que se refiere a Raeghar Targaryen cuyo matrimonio con Elia Martell fue anulado para casarse con Lyanna Stark.

¿La importancia de esto? Que Jon sería hijo legítimo de Targaryen, no un bastardo, y por ende tendría derecho al trono por sobre Daenerys.

La batalla contra los caminantes blancos toma fuerza

Los reencuentros siguen, tal como ha sido la tónica de esta temporada. Jorah Mormont llegó a Rocadragón para servir a su Reina y, sin saberlo, deberá dejarla nuevamente.

Finalmente Daenerys es convencida del peligro que representan los caminantes blancos. Le cuesta dejar ir a sus hombres, incluso a Jon a pesar de conocerlo recientemente, pero sabe que es lo que se debe hacer.

Los objetivos a corto plazo, ahora son dos. La primera misión es de Tyrion, quien intentará convencer a Jaime, o más bien Cersei de conversar con Daenerys y llegar a un armisticio para enfrentarse a la real amenaza. Jaime no está feliz de verlo, pero tampoco cumple la promesa de partirlo en dos. En el fondo, sabe que su hermano tiene razón.

Contra todo pronóstico, Cersei dejó a un lado la negación y dijo aceptar una conversación con Daenerys, pero siempre con el objetivo de ganar, jamás ceder. Ahora espera otro hijo de Jaime y poco le importa a la leona, la opinión de las ovejas.

Por su parte, Jon lidera una expedición al muro. El objetivo: capturar un caminante blanco como evidencia para Cersei. Y para ello forma un equipo muy particular: Gendry regresó tras ser reclutado por Davos, Jorah Mormont los acompañó y se reunieron con los salvajes liderados por Tormund. Los últimos en unirse, son los miembros restantes de La Hermandad.

Meñique enemista a las hermanas

Arya percibió desde un principio que Meñique no es de fiar, muy contrario a lo que piensa Sansa. Las casas del Norte están inquietas, desconfían del criterio de Jon y se lo hacen saber a Sansa quien contiene sus fuerzas para defenderlo.

Ella asegura a Arya que está equivocada al creer que espera la muerte de Jon, pero la joven guerrera seguirá investigando por su cuenta. Recorriendo el castillo vio una seguidilla de conversaciones sospechosas entre Meñique y otros norteños.

El punto cúlmine, fue la recepción de un mensaje misterioso por parte de baelish, el cual fue robado inmediatamente por Arya. Sin embargo, la ficción se encargó de dejar en claro que la joven loba cayó en su trampa.

La historia se sigue moviendo según los hilos que controla Petyr Baelish.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov