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Culto
Roberto Márquez: “¡Esooo!”

Roberto Márquez: “¡Esooo!”

La voz señera de Illapu, esa garganta quemante y verdadera que viene recitando nostalgia y lucha desde comienzos de los 70, parece estar teniendo un momento de gloria que no es casual.

Los dejó a todos callados. La noche del 19 de julio pasado, Roberto Márquez Bugueño apareció con bufanda roja para interpretar “Maldigo del Alto Cielo”, la más emotiva de las muchas versiones que se escucharon en el imponente Teatro Colón de Buenos Aires en homenaje a Violeta Parra. Dos años antes había hecho lo mismo. En el también multitudinario tributo a Jorge González, en noviembre de 2015, el líder de Illapu intervino rotundo en uno de los pasajes finales de “Fe” y su participación quedó en la retina de todos los que estaban esa velada en el Movistar Arena como la postal más significativa de esa jornada.

Hace poco más de una semana apareció en dos fiestas ajenas para robarse la película. En el Nescafé de las Artes fue uno de los invitados de SantaFeria para mostrar en vivo lo que poco antes habían grabado en estudio: una cumbia casera andina titulada “Si te Marchas no hay Manera” y que está entre las mejores cruzas musicales de la temporada en Chile. Y esa misma noche en la calle San Diego, como si además tuviera el poder de la ubicuidad, el todavía melenudo antofagastino apareció en el Caupolicán para secundar al Inti-Illimani de los Coulon en una ejecución brillante junto a Pancho Sazo (Congreso), de “Miren como Sonríen”, también de la universal Violeta.

El factor Márquez también fue determinante en su dueto con Gepe, para la última entrega de los Pulsar con una estupenda versión de “Bomba Chaya”, original del sanmiguelino, y lo seguirá siendo en presentaciones que vienen como la del 19 de agosto con Ángel y Javiera Parra, y en una colaboración ya anticipada en vivo que lo reunirá en estudio con Los Vásquez. La voz señera de Illapu, esa garganta quemante y verdadera que viene recitando nostalgia y lucha desde comienzos de los 70, parece estar teniendo un momento de gloria que no es casual. Su tono severo, indesmentible, ciento por ciento chileno y mejor cuidado que el de otros cantantes de su época, contrasta con cierta simulación tan de moda en los vocalistas contemporáneos y sentencia verdades incluso cuando no se articula como canto, tal como sucedió cuando cuestionó el bochornoso episodio Scaramelli al interior de la SCD. Roberto Márquez está presente y por las mejores razones posibles. Porque hay jóvenes que lo validan y porque esa validación viene desde distintos lugares y géneros. Como pasa con esas voces realmente universales.

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